9. Prometo ser soportable

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Ian encendió la radio poniendo su mirada al frente, no queriendo mirar a la chica embarazada que se encontraba a su lado.

Ya habían pasado dos semanas desde que la madre de la adolescente se enteró de su embarazo. 

La plática con Ivon salió mucho mejor de lo que había esperado, no llegaron a ninguna conclusión, por supuesto, pero al menos ambos habían llegado a un pequeño acuerdo en el que él se veía obligado a llevar a Annoris todos los días a la escuela, recogerla y pasar tiempo de calidad con ella, algo que pese a parecer sencillo, era sorprendentemente difícil.

Sabía y era consciente que debía tomar en cuenta que para Annoris no era fácil y más por como la miraban las personas en la escuela, pero ¡¡¿Qué podía hacer él?!! No es como si fuera a darle una paliza a cada persona que se le quedará viendo, nunca acabaría.

Cada vez que estaba con Annoris el ambiente se volvía tenso y hablaban poco pero al menos lo intentaba o eso creía que hacía. Después de todo, él era el que pasaba por ella y la saludaba y le preguntaba religiosamente "¿Cómo estás?" El problema era ella que apenas le contestaba con monosílabos  y con esfuerzos lo miraba.

En más de una ocasión le había llegado a enojar la indiferencia de Annoris mostraba hacía él, una indiferencia que nunca había sentido ya que, siendo honestos, ninguna mujer lo había rechazado como ahora lo hacía esa chica de ojos grises.

-¿Cómo va la escuela? – preguntó después de un suspiro.

-Bien – contestó alzando la mirada para mirarlo, algo que duro menos de lo que él hubiera deseado.

-¿Cómo va tu trabajo de Historia? ¿De qué era? ¿La Segunda Guerra Mundial? – volvió a intentarlo con lo poco que Ivon le contaba de su hija, ya que ambos mantenían una ligera relación la cual pendía de un hilo demasiado delgado. No es cómo si la madre de Annoris y la propia Annoris se lo pusieran fácil.

Ambas se empeñaban por apenas hablarle, cómo si él tuviera la culpa de todo y eso lo exasperaba. ¡¡Uso condón!! Parecía que nadie lo entendía, estaba confundido.

Incluso su amigo Rodrigo se puso como una furia cuando le contó, y el muy cabrón se había puesto del lado de Annoris, después de todo ese golpe en el ojo no había sido de a gratis. Su amigo lo había golpeado duro y aún no le perdonaba aquello. Tenía orgullo. En el alto se miró por el retrovisor y agradeció ver ahora sólo una mancha entre amarillenta alrededor de su ojo, ¡¡Vaya amigo tenía!!

-Bien – contestó Annoris otra vez sobresaltando a Ian. Se había olvidado por completo que la chica le debía una respuesta.

-Vamos Annoris, se que puedes responder algo mejor. – la amenazó con la mirada justo cuando se volvía la luz verde y avanzaba rumbo a la comida Italiana que tanto le gustaba a la chica.

Esperó con paciencia a que la Annoris Dorotea dijera algo más, pero no fue así, se quedó callada, sin decir nada y él deseo poder cambiar de chica justo como había cambiado su ropa interior esa mañana. Tonta comparativa, pero el asunto quedaba claro. Él, un chico acostumbrado a tener una chica diferente por noche, se veía obligado a ser "fiel" de alguna manera a Annoris, y no es como si hubieran hablado del tema, era sólo que no podía estar con otra chica – mucho menos tener sexo con otra– sabiendo que había dejado una niña de 16 años embarazada.

-¿Vas a salir con Leila está tarde? – Preguntó consciente de que pronto la ojigris lo miraría y le lanzaría el típico reproche de...:

-"Su nombre es Lili, no Leila"- se sabía de memoria esa reacción, sin embargo era la única forma de conseguir una emoción verdadera en ella hacía él.

Embarazo adolescenteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora