29. Un poco de inseguridades

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-No quiero una cesárea – dijo Annoris sin dudarlo ni un segundo. No quería ser abierta y estar completamente drogada como para ser consciente de que los niños ya estaban en ese mundo.

-Pero Annoris... - comenzó a decir Ian mientras la embarazada negaba repetidamente la cabeza.

-Le recomiendo que considere las opciones. Se tiene un poco más de riesgo tener un parto natural en su caso, debido a que estamos hablando de un embarazo gemelar. – La pelinegra analizó las palabras del doctor sin decir ni una sola palabra.

-Está bien, acepto. – dijo completamente insegura y muerta de miedo, Ian apretó la mano de su novia, probablemente con el mismo sentimiento de temor pero aun así tratando de infundirle tranquilidad, ella definitivamente lo necesitaba mucho más que él.

-¿En qué día lo programo? – preguntó el Doctor

-¿Día? ¿Nosotros tenemos que elegirlo? – preguntó Ian completamente anonadado. ¿Qué clase de era esa? Nadie nunca le dijo que tendría el control de algo tan importante en la vida de sus hijos. ¿Qué no se supone que era la primera decisión que los niños tomaban por sí solos? Y ya los estaban privando de algo tan sencillo.

-Por supuesto. Tengo libre dentro de dos semanas. Los días 20 o 23 de noviembre

-Vaya ¿Podemos hacer un volado? – Los dos hombres miraron a Annoris sorprendidos, sin embargo Ian asintió y sacó una moneda, sabiendo que pese a sonar una idea estúpida sin duda era buena a su manera, como para tomar esa decisión de manera rápida y sencilla y sin sentir una responsabilidad tan pesada en sus hombros. – Cruz es para el día veinte y cara el día veintitrés. – Annoris se mordió las años-sin ser realmente consciente de que lo hacía- mientras Ian lanzó la moneda con las manos sudorosas.

-El 20 será – dijo Annoris incluso antes de que la moneda cayera.

Durante el camino de regreso a casa ambos estaban callado eso hasta que llegaron a la casa, en donde ambos no pudieron soportarlo más.

-Voy a ser una madre terrible – dijo Annoris casi en un grito – Ian, ni siquiera podía elegir un día para que los niños nacieran.

-Yo lance la moneda para elegir el día.

-Yo di la idea – argumentó comenzando a competir quien había sido peor.

-Yo me sentí fatal por no dejar que los niños eligieran – admitió Ian y sólo escuchar esas palabras Annoris soltó una carcajada logrando hacer sentir un poco ridículo a su novio.

-Vamos a ser un desastre como padres – dijo entre risas pero de alguna forma extraña, no se dio cuenta cuando había dejado de reír y había comenzado a llorar sin descanso.

Ian, acostumbrados a esos cambios de humor, la abrazo.

Él estaba hecho un manojo de nervios pero sabía que Annoris necesitaba más apoyo que él ya que al menos él no se veía obligado a lidiar con esas molestas hormonas.

-No vamos a ser un desastre – intentó animarla pero sólo logró que la chica comenzara a llorar más.

-No estoy lista para ser madre.

-Por supuesto que si estas lista, ya tenemos el cuarto y la maleta hecha para cuando el momento llegue.

-Pero eso significa nada. Ian, decidir su día de nacimiento me hizo sentir tan nerviosa. Me hizo sentir todo esto tan real. Vamos a ser padres, Ian. Elegimos sus nombres ¿Qué tal si no les gusta? Vamos a cuidar de ellos, tenemos que cuidar de ellos ¿Qué tal si no les gustamos? ¿Qué tal si me odian? Dios mío, de verdad que no estoy preparada.

-Que si lo estás, Annoris – dijo tratando con todas sus fuerzas no sentirse igual de inseguro, a pesar de que ya lo estaba – Annoris, son nuestros hijos, nos van a amar porque a pesar de que probablemente seamos los peores padres del mundo, al menos les vamos a dar todo el amor que se merecen.


Embarazo adolescenteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora