12. Amor y odio

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Después de que Ian se marchara las cosas en la casa se habían puesto bastantes pesadas.

 Su madre se encerró en el despacho y no salió de ahí sino hasta al día siguiente o al menos eso creyó. Había esperado toda la tarde y parte de la noche a que saliera para poder preguntarle detalles de lo que había sucedido pero a mitad de la noche se dio por vencida.

Cuando eran niños, Carolina, su madre, había hecho todo posible para darles a entender que nunca fueron su prioridad y les enseño que los sentimientos eran un obstáculo para lograr cualquier objetivo. Una persona que mostrará sentimientos era una persona débil.

Esa actitud había sido la principal causante de que sus padres se separaran, tal vez no legalmente pero si físicamente.  Ya que Carolina seguía teniendo el apellido de su esposo y los beneficios que este traía consigo.

Cuando ella tenía 5 años y su hermano 9 su padre se fue de la casa para no volver.

En los años siguientes sólo lo veían en navidades, y en sus respectivos cumpleaños y cada visita de él era un pequeño regalo que esperaban con ansia.

Su padre, a diferencia de su madre, se caracterizaba por ser cariñoso y extremadamente amoroso. Amaba a sus hijos y ellos lo sabían.  Al principio los visitaba con frecuencia y los llevaba a cabalgar o pasaban los tres juntos pescando, pero la actitud de su madre lo había alejado no solo de ella si también de sus hijos. Entonces cuando ella cumplió 10 años su padre sólo estaba presente en las cosas materiales ya que las visitas habían sido prohibidas por el corazón de una mujer que poco sabía del amor.

Ahora, a sus 18 años lo único que tenía de su padre eran recuerdos, unas pocas llamadas cada muchos meses, una tarjeta De crédito sin límite y un carro Mercedes por su último cumpleaños

Admiraba a su hermano por el valor que tuvo al alejarse de su madre y lo envidiaba por lo mismo, ya que ella no tenía el valor para hacerlo.

Amaba a su madre tanto como la odiaba.

En ese momento, cuando la escuchó sollozar la amó. Porque eran de las pocas veces que Carolina mostraba lo que realmente sentía,  estaba preocupada por su hijo.

Y tanto lo estaba que fue capaz de hacer a un lado su orgullo y hablar con su esposo o sea lo que fuera aquel hombre, que era su padre  para Carolina.

No pudo escuchar todo lo que le había dicho, pero sabía que su padre vendría y eso le asustó más.

Ian había sentido admiración hacía su padre, siendo éste un tipo de héroe para su hijo. Y por lo mismo Ian sintió un ciego odio cuando Raul dejó de hacer las pocas actividades que hacía con ellos.  Se había sentido defraudado y todo el respeto que sintió alguna vez por su progenitor se perdió.

Sabía que su hermano lo odiaba por no enfrentarse a Carolina, por dejarlos a ambos con ella y no lo culpaba pero tampoco lo comprendía.

Ella no odiaba a su padre, tan sólo lo compadecía. No sabía qué motivos lo habían llevado a casarse con su madre, pero lo había hecho y por lo mismo lo compadecía.

-Señorita Emma. Su madre quiere que se arregle para recibir al joven Ian – Le informó Cleo, su niñera y ella le sonrió con afecto. La quería como una madre debería de querer a una hija.

Quiso conocer a la chica que su hermano dejó embarazada y sabía que el temperamento de su madre también lo deseaba así que no se sorprendió cuando Cleo le informó que su hermano vendría y no dudo por un momento que vendría acompañado por una chica.

Pese a que en más de una ocasión había pensado que algún día su hermano llegaría con aquella noticia no dejaba de sentirse sorprendida.  

Quería a su hermano como no era capaz de demostrarle.

Se arregló como su madre le pidió. Se puso una falda ajustada con una blusa holgada con sus típicos tacones.

En todo el tiempo no pudo evitar imaginarse a la madre de su sobrino.

Estaba tan segura de conocer a su hermano que incluso podría poner en una apuesta a su querido Mercedes de que la chica era  alta y sin mucho que decir.

Por eso mismo se sorprendió cuando tocaron la puerta y ella misma se había tomado la molestia de abrir y ver a lo que había imaginado una mujer, ser apenas una niña. Había perdido su Mercedes Benz sin discusión. 

-Hola – saludó su hermano soltando la mano de su acompañante para después darle un empujoncito por la espalda para que ella pasara.

Emma la observó con detenimiento. Era una niña muy guapa, tenía el cabello largo y hermoso y unas pestañas dignas de ser admiradas. Era hermosa y más porque aquellos ojos grises mostraban inteligencia y no aquella estupidez la cual ella habría esperado.

-Hola – dijo con voz firme. –Soy Emma, la hermana de este poco inteligente chico – saludó con tono alegre alzando su mano, la ojigris sonrió y acepto su mano con elegancia, gesto que no paso desapercibido por Emma,  "Me agrada"  pensó Emma orgullosa.

-Soy Annoris –  y cuando habló Emma supo que ella era lo que su hermano necesitaba para echar a la basura toda la educación de su madre. Supo que gracias a Annoris su hermano podría amar y demostrarlo al mismo tiempo. Su hermano sería capaz de volver a sentir.

 ***

HOLA. ESTE CAPITULO ES UN TANTO DIFERENTE Y ME GUSTÓ PORQUE PUEDEN VER MAS O MENOS COMO FUE LA VIDA DE IAN Y A QUE SE ENFRENTÓ. ESTA NARRADO DESDE SU HERMANA EMMA Y ESPERO QUE NO LES HAYA PARECIDO PESADO EL CAPITLO. 

TENGO UNA PREGUNTO ¿SE ACUERDAN DE LA OTRA PORTADA QUE TENÍA LA HISTORIA? Y SI ES ASÍ ¿CUÁL LES GUSTA MÁS? 

BUENO, GRACIAS POR LAS PERSONAS QUE ESTAN LEYENDO LA HISTORIA. ESPERO QUE LES ESTE GUSTANDO (:

Embarazo adolescenteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora