Llevaba más de dos horas soñando despierto con las mil maravillas que el mundo podría ofrecerle a una persona enamorada, pero como era de esperarse, cada una de esas maravillas finalizaba por desaparecer después de segundos de haber sido imaginadas.
Al final terminé por levantarme del mueble y caminar hasta mi habitación, donde, al entrar noté que mi celular estaba brillando. Corrí para intentar contestar la llamada pero no llegué a tiempo, tomé el celular, revisé los archivos de las llamadas y vi el nombre de Sasuke escrito en al menos cuatro o cinco de ellas.
- "Búscala, te necesita." - Leí el nombre de Sasuke en el mensaje recién recibido.
Me sorprendió el contenido del mensaje, es decir, sabía que hablaba de ella, de Tenten, pero no entendía ni porqué ella me necesitaba ni el porqué debía buscarla... No lo pensé demasiado y opté por salir corriendo de casa para poder encontrarla.
Tomé las llaves del automóvil, corrí hasta afuera y me embarqué en un viaje con destino pero sin rumbo, en el cual lo único seguro sería el hecho de encontrarla a ella, tarde o temprano.
________________________________
Lancé el celular contra la ventana, salió volando desde el segundo piso y terminó por caer a unos metros del viejo árbol de mi patio trasero, bufé con molestia, me levanté para ir por él. Bajé las escaleras y evité a toda cosa el toparme con el idiota de Itachi.
Llegué hasta el celular y extrañamente los pedazos del mismo no habían caído demasiado lejos unos de otros así que me fue sencillo volverlo a armar y encenderlo. Llamé por última vez y al no recibir una respuesta me decidí a sencillamente enviar un mensaje... Me dolía en sobre manera el tener que entregarla, no quería, ella era mía, yo quería que ella fuera mía, pero las cosas no solo se tratan de querer o desear, hay cosas que van más allá, más lejos, más profundo y requieren de un montón de sacrificios y eso era algo que en ese momento yo era incapaz de otorgar.
Al enviar el mensaje entré tranquilamente a la casa, vi a Itachi intentar hablarme, lo ignoré completamente, subí las escaleras y llegué a mi cuarto. Me senté en mi cama para poder pensar, lentamente fui recostándome en ella, puse mi mano derecha sobre mi frente y comencé a golpearme con ella. De verdad era un imbécil, debí ir por ella, lo sabía. Sabía que debía haber ido por ella, que debí haberle pedido que fuera conmigo a Francia, que lo dejara todo y viniera a ser feliz conmigo. Pero no. Yo no era alguien que pudiera prometer falsedades... ¿Felicidad? ¿Era yo capaz de hacer feliz a alguien, siquiera? No. Yo no.
"Maldita sea, regresa... Aléjate de él, no lo toques, no dejes que te toque, no lo beses, no lo mires, no lo aceptes. No lo ames. Ámame a mí... Perdóname Tenten, por favor. Perdóname." Era eso todo lo que recorría mi mente una y otra vez sin parar.
_____________________________
Caminamos por las calles, me encontraba perdida entre la extrañez de su chaqueta y su rostro perfectamente delineado, estaba aturdida ante la amabilidad y la delicadeza que presentaba constantemente al hablar conmigo, al contarme cosas, pero finalmente, estaba realmente abstraída por las mil y un historias que iba contándome mientras caminábamos.
- Dime, Tenten. ¿Por qué corrías? - Me preguntó mientras yo observaba cuidadosamente su espala.
- Bueno, en realidad es una larga historia... - Contesté intentando parecer realmente desinteresada, sin embargo estuve a punto de perder el control y echarme a llorar.
- Tengo tiempo ¿Quieres contarme un poco? - Insistió.
- Digamos que la persona de la que me enamoré no fue la correcta - Contesté y sentí un escalofrío recorrer mi espalda.
- ¿Estás enamorada, entonces? - Por alguna razón pensé que la pregunta iba dirigida para él mismo.
- Bueno... sí, en realidad recién me había enamorado - Hice una pequeña pausa antes de continuar - Él es bastante extraño, demasiado a decir verdad. Es serio y oscuro como su cabello - Sonreí sin querer - Pero a final de cuentas, el destino juega sucio.
- Bueno, a mí me gustó mi destino - Lo miré sorprendida - Gracias a él acabo de conocerte... Debería gustarte - Me miró y sonrió - Después de todo, si él está enamorado de ti, tarde o temprano volverá. Créeme. - Abrí la boca para responder pero me fue imposible, antes que lo hiciera mi celular comenzó a temblar en mi bolso.
- Disculpa, tengo una llamada, atenderé ¿Está bien? - Lo vi sonreír y me alejé para poder contestar y hablar tranquilamente.
Vi el nombre de Neji escrito en la pantalla del celular y sentí mi corazón saltar, tuve la sensación de que algo no estaba bien y realmente no me sentía del todo animosa para contestar, pero respondí la llamada y fue ahí donde toda mi capacidad para contenerme se terminó, al responder escuché su voz calmada de siempre, solo que esta vez parecía un tanto desesperado, alterado, un tanto diferente.
- Escuché algo así como una petición para salir por ahí - Lo escuché bromear desde el otro lado del teléfono.
- Neji - Reí un poco por el nervio - ¿Quieres que salgamos? ¿Eso quieres decir? - Pregunté mientras intentaba no ponerme demasiado ansiosa.
- Claro. ¿Paso por ti a las 8:00 pm? Te llevaré a cenar por ahí - Tuve la sensación de que mi rostro se pondría colorado en segundos
- Claro - respondí
- Vale, podemos llamar a Sasuk... - No le permití terminar
- No, no hay necesidad, vayamos solo tú y yo - Mi voz estuvo a punto de romperse.
- Vale, pasaré a tu casa.
- Claro, te espero.
- Ponte bonita - Lo escuché reír - Más - Salté por la sorpresa.
- ¿Estás jugando? - Mis nervios saltaron hasta los cielos
- Sasuke se irá ¿Lo sabés?
- Nos vemos. - Colgué, no quería saber nada de él, aunque por alguna razón pensé que sería esa la última vez que me enteraría. Bien o mal, era el momento de decirle adiós a mi nuevo amor.
Al girarme pude ver la cara de un chico que parecía un tanto incómodo.
- Tenten. Por favor, No vayas...
LIZETH HINOJOSA.
