Hola, me presento.

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Un apurado Jeongin corría por toda la cafetería en busca de un trapo para poder limpiar un refresco que se había derramado en una de las mesas, él siempre solía tener uno de más en el delantal, pero hoy no, definitivamente hoy no estaba siendo su dia. Primero se le queman las tostadas, después se paso de azúcar en un café que ni siquiera llevaba azúcar, y por último, como si no hubiera sido suficiente, se le cayó un refresco en una de las mesas por no prestar atención.

Ni él sabía que era lo que lo tenía tan distraído, o tal vez si, y no lo quiera decir.

–Jeongin, ¿puedes decirme porque estás tan exaltado? –preguntó Rami, su compañera.

–No lo sé, ¡no lo sé! –respondió tomando el trapo y saliendo de ahí con apuro.

La rubia negó con la cabeza.

El azabache se acercó a la mesa limpiando rápidamente el líquido derramado.

–De verdad lo siento. –pidió disculpas por décima vez.

–Está bien, son cosas que pasan, no hay problema. –respondió la chica con una sonrisa.

–No volverá a pasar lo prometo, ya les traigo las nuevas bebidas.

–Gracias, ya, no te preocupes demasiado.
–dijo el chico tratando de calmarlo.

–Está bien.

Termino de limpiar y salió de ahí, dejando a la pareja a solas.

Soltó un suspiro cuando llegó donde estaba su compañera, dejando el trapo y el vaso en la bacha.

–Estas asi por el chico que viene seguido aquí, ¿no es así?

–¿Sabes donde está esa fruta rara? –pregunto esquivando la pregunta de la rubia.

–No te hagas el desentendido, si tiene que ver con él, ¿verdad?

Siguió ignorándola, no quería hablar del tema y su compañera estaba totalmente en su contra. Soltó otro suspiro cansado, dejo lo que estaba haciendo y miro a su compañera.

–Rami, de verdad, no quiero hablar del tema, ni tampoco quiero saber nada de él, por favor.

–Está bien Jeong, lo siento.

–No te preocupes. Ahora terminaré esto.

–Deja, yo lo hago, continua atendiendo.

–¿Segura? –la rubia asintió– gracias.

Dejó a su compañera preparando la bebida y se dirigió hacia el mostrador, ojalá este dia se terminara pronto, solo quería ir a casa.

Él chico del que su compañera hablaba era Suwoon un chico que había conocido hace unos meses atrás, era un cliente recurrente de la cafetería, empezaron con pequeñas charlas, luego intercambiaron números, se hicieron amigos y todo parecía ir bien, pero parecía que cupido lo odiaba, y lo quería ver soltero toda su vida.

Suwoon empezó a actuar raro, estaba distante, lo trataba con frialdad y a veces hasta parecía como si lo evitara, hasta que se dio cuenta que la razón era que el chico estaba saliendo con alguien más y se lo había ocultado todo este tiempo, parecía como si la historia se repetía otra vez.

Pero ya no era el mismo Jeongin, ya no soportaría todas estas cosas, ya no, no era la misma persona buena que perdonaba todo, y menos a este idiota que se creía que le había visto la cara.

Cuando se enteró de todo, inmediatamente cortó todo tipo de relación y lo bloqueo de todos lados, su salud mental ya no estaba en juego, no aguantaría más.

𝘍𝘰𝘣𝘪𝘢 | 𝘚𝘦𝘶𝘯𝘨𝘣𝘪𝘯.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora