033. clandestine

111 13 4
                                        

N/A: Según el apoyo se subirá la segunda parte que ya está escrita! No olviden votar y comentar para saber si les gustó!

A Charlotte le hubiera gustado poder acceder a un mejor empleo. Pero acaba de mudarse a los Estados Unidos y realmente no tenía suficientes ahorros para seguir esperando.

Era mesera en un bar local cerca de su apartamento. No era un lugar muy grande, y estaba destinado a personas mayores. La clase de bar con mesas de caoba y banda de jazz los viernes. Un sitio bastante más agradable que  cualquier discoteca con música moderna a todo volumen.

Tampoco tenía un gran salario. Pero con las propinas y gracias a la cercanía del bar a su apartamento la pelinegra podía pagar las cuentas y ahorrar un poco. Eran jornadas largas y Charlotte realmente no tenía muchos amigos allí, sin embargo, con las pocas personas con las que convivía notaba que a veces le ocultaban cosas o hablaban de otras cosas cuando ella estaba distraída.

En aquellas conversaciones, a menudo, ella escuchaba sobre “el sótano”. “¿Recuerdas ese día en el sótano?” “Deberían mejorar el sótano…” “¿De verdad crees que ese sótano genera tanto dinero?”

La pelinegra no sabía a qué se referían, pensó que quizás podía ser un sitio local al que aún no habían querido invitarla o que era otro sitio en el que trabajaban por las mañanas. Fuera lo que fuese ese “sótano”, se sentía un poco herida de que ni siquiera lograran disimular que no querían contarle.

°°°

Un día temprano por la mañana (las diez son temprano cuando trabajas hasta tarde). La llamó su jefe, un hombre de muy pocas palabras. La llamada fue muy breve y no le dió mucha información a Charlotte además de que la necesitaba en un par de horas porque haría un cambio en los horarios.

Charlotte accedió sabiendo que en realidad, ella no tiene otra opción. Espera que su jefe le diga que tendrá que doblar turno, ya que varias meseras renunciaron al mismo tiempo y no tienen personal suficiente para seguir abriendo cada día.

Tuvo una sensación extraña en cuánto entró a la pequeña oficina. Sintió el aire espeso, y la suficiencia de un hombre que definitivamente nunca le había agradado mucho.

El hombre le habló muy directamente, le explicó que estaban sin personal y necesitaba una chica para un trabajo “especial”. En cuanto escuchó la palabra “especial” Charlotte supo de sobra que se trataba de algo ilegal, pero no sabía hasta qué punto. Y cuándo el jefe le explicó Charlotte ni siquiera se lo podía imaginar, se sentía como estar viendo una película o algo como eso.

Le habló del “sótano”, le dijo que el sótano del bar lo utilizaban para “entretenimiento” pero que no querían a la policía fisgoneando en el bar, así que era como un pequeño secreto. Habló de cómo todos habían acordado un pacto de silencio a cambio de que todas las propinas se multiplicaran al doble y el monto lo pusiera en el cheque regular y evitar problemas por los impuestos.

Aquel hombre le explicaba cómo tendría que trabajar. Tenía que encargarse del dinero de las apuestas y estar atenta de que nadie hiciera trampas o se pusiera muy agresivo y necesitaran a los guardias. Que tratara de relacionarse lo menos posible con clientes, pero que los mantuviera siempre contentos y con una bebida en la mano.

Charlotte supuso que quizás tenían una especie de casino ilegal, con dinero a cambio de fichas y esas cosas. Hombres apostando sus anillos de boda o las llaves de sus autos y que no había forma que un sitio tan pequeño tuviera un permiso para apostar. Se imaginó a sí misma repartiendo las cartas para el black jack y pensó que quizás no era tan malo como pensó.

Al final de la conversación simplemente le dió un trozo de papel que tenía escritos los días y horas que trabaja en el bar y los días y horas que trabajaría en el sótano. Además le venía bien el dinero extra, podría pagar por adelantado algunos meses de alquiler y ampliar sus ahorros.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Aug 29, 2025 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

¡Joder, Charlotte!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora