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Había volado un par de metros gracias al maestro Makarov que le fue más fácil decir que no destruyera el gremio cuando el mismo se había encargado de romper la pared principal, aunque no suponía problema alguno, porque a pesar de haber sido lanzado y gracias a que tenía una buena condición física como que su magia también ayudara un poco para amortiguar la caída. Se encontraba cansado y de alguna manera, haber derrotado a ese tipo cuya única debilidad era que no soportaba ver a mujeres desnudas porque era demasiado indecente, se había sentido bien que un gran suspiro fue capaz de soltar. Darle una buena paliza que le garantizaba nunca volver a meterse con Fairy Tail, era más que suficiente.

Aunque.

En el momento que sus ojos se encontraron con el cuerpo inconsciente de Jacob Lessio, tuvo unas inmensas ganas de matarlo. Una persona cuyo aroma de la sangre se había impregnado en su ser, no debía de existir.

No debía existir en el mundo donde quería vivir junto con Lucy. No tuvo porque decirle aquellas palabras a ella. Si alguien la amenaza, lo más común es que esa persona ya no tenía derecho de continuar con su miserable vida.

"Se encuentra inconsciente, es tu oportunidad... Mátalo..."

Una voz que era capaz de cegar todos sus sentidos, sentía envolverse una vez más en aquella sombra oscura, sentirse atrapado en sus garras como que fuera imposible alejar aquel susurro de su oído que cada vez lo hacia caer más en un lugar sin salida. Sus ojos se encontraban cegados, al alzar su mano, flamas de color morado empezaron a emerger, su mano se encontraba cerca de la cara de ese sujeto, estaba a punto de manchar sus propias manos por el bien de ella.

Pero.

-¡Natsu!

La voz de Lucy fue capaz de hacerlo regresar a tierra. Mover su cabeza de un lado a otro, alzar la vista y encontrarse con la brillante mirada de ella en el momento que al fin lo encontró a un lado de los escombros que salieron volando junto con ellos. Aquellos bonitos ojos chocolate que siempre le saludaban con alegría, sus mejillas, con algún que otro rasguño, pero con un ligero color rojo, los hoyuelos que se formaban cuando sonreía. La manera en que alzaba su mano para asegurarse de que fuera vista mientras se acercaba un poco más a él.

Natsu Dragneel entendía muy bien una cosa.

Que Lucy no tenía porque llamar su atención de esa manera, porque si ella fuera capaz de ver la forma en que él la mira, como la persona más preciosa de su vida, probablemente se sentiría más nerviosa de lo que suele sentirse cuando caen en aquellas situaciones un poco incomodas y vergonzosas. Justo como lo que hicieron para distraer al idiota de traje. Claro, en ese momento también quería arrancarle los ojos, así como moler a golpes a Loki, no tenían derecho de ver lo linda que es.

Aunque aquellas palabras, eran más fácil pensarlas que decirlas. Tampoco podría decir lo molesto que suele estar cuando alguien más quiere entablar conversación con ella. Primero se encarga de hacerlos carbón antes de que intenten algo más.

-Bien hecho -Dijo aquella maga de los espíritus al ver acercarse a su compañero.

Inmediatamente, alzaron su mano para chocar la misma.

-Se lo merecía por atacar a la primera -Dijo Natsu de manera burlona. La gran sonrisa de satisfacción en su rostro iba a ser imposible borrarla.- ¿Estas bien?

Lucy alzó orgullosa su dedo pulgar. Una sonrisa mucho más grande aparecía en su rostro.

-Soy fuerte

-Lo se, eres muy fuerte

Su camino de regreso al gremio fue compuesto de varias pequeñas bromas, de un ambiente tranquilo y animado. Ahora que se encontraba despierto, no dudaría en cumplir con sus funciones como miembro del gremio. Pero antes de que algo más quisiera suceder, tenía que hacer algo mucho más importante antes.

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