-19-

185 24 0
                                        

Natsu no podía dejar de temblar al sentir aquel poder mágico, ver aquella mujer de cabellos verdes llegar como si nada y pasearse frente a ellos con tanta seguridad con aquella ropa tan exótica que dejaba al descubierto su cuerpo, no llevaba algo más con lo que pudiera cubrirse de los ataques de sus enemigos, es como si confiara plenamente en la victoria que sacaría con aquella poderosa magia. De forma instintiva, subió su mano a su brazo vendado, no sabía el porqué estaba temblando, ni siquiera era capaz de controlar sus latidos, su corazón empezaba a latir con fuerza y con desesperación que era capaz de sentir el sudor resbalando por su cabeza.

Quizá era la ira de que no sabía nada de Lucy ni de Erza, por la manera tan misteriosa en la que desaparecieron frente a sus ojos sin que ellas pudieran utilizar su magia para poder defenderse, quizá era por el miedo a enfrentarse a un enemigo completamente diferente a los que se ha enfrentado anteriormente, un enemigo que se encontraba más arriba de todos aquellos.

O quizá, porque en el momento que ella apareció, aquel poder que ha mantenido oculto, reacciono de manera sorprendente que no pudo evitar sentirse un tanto nervioso, sentir como sudaba que sentía, sería muy difícil el poder controlarla. Le costaba respirar que empezaba a perder el sentido.

¿Qué era lo que le estaba pasando?

Todo era culpa de aquella sed, podía sentir como todo su cuerpo vibraba y era tan doloroso que hasta sus huesos como el respirar, empezaban a doler. Su espalda, incluso su cabeza le empezaba a dar vueltas, sus uñas, sus piernas, todo su ser empezaba arder.

Sentir que se enfrentaría a un enemigo completamente diferente, a uno demasiado fuerte, apareció aquella sed de querer derrotarla, de querer ver un poco más de sangre. Sabía lo que eso significaba, era aquella sed que un demonio tenía que satisfacer para mostrarles a todos que era un único ser superior. Le había pasado cuando toda aquella pesadilla empezó, le había pasado en el momento que fue a torturar aquellos miembros de Avatar aunque de alguna manera, lo que más quería hacer, era castigar a las personas que lastimaron a sus compañeros, en especial a Lucy. Podía sentir aquella sed por aquella maga con un poder superior del que no llegaban a imaginarse. Su respiración acelerada, su corazón golpeando su pecho, ignoraba todo lo que se encontraba a su alrededor para prestar atención en el ambiente.

Era un cazador que pronto iría por su presa.

El mago de hielo podía decir que era la primera vez que veía de esa manera a su compañero de fuego. No sabía si era por lo nervioso al encontrarse con un mago con un poder mágico completamente diferente al que han estado acostumbrados. A pesar de que habían entrenado para incrementar su fuerza como su magia, era completamente diferente que no pudo evitar preguntarse si todos los magos del otro continente, eran así de fuertes. Si era de esa manera, no sabían a lo que se estaban enfrentando.

-Helado Mango Estrella

-¿Eh?

Aunque lo que no esperaron ver, fue aquella maga acercarse completamente feliz y salir destrozada de aquel lugar porque el puesto de Helados Mango Estrella, se encontraba destruido frente a ella que no pudo evitar llorar dramáticamente y alejarse en ese instante mientras mencionaba que tanto había querido ir a ese lugar para probar aquel nuevo sabor que estaba en las palabras de las personas que ahora que se encontraba destruido, se desilusiono por completo.

Tanto Gray como Natsu compartieron miradas. Como si pudieran leerse las mentes, ambos magos de Fairy Tail, solo alzaron los hombros. ¿En serio solo había ido para eso y se va como si nada? Ellos fueron los culpables de destruir aquel lugar.

-¡Oye! -Le grito Natsu para que se detuviera aquella mujer, después de tomar un respiro para alejar aquellos pensamientos sobre saciar su sangre, se dirigió a ella, ignorando los gritos de Gray de que no hiciera nada malo.- Nuestras amigas, quiero que las devuelvan

ProtegerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora