La banda de Sombrero de Paja ahogó un grito al ver que su capitán volvía a aceptar otros dos juegos del "Lucha o vuelve con Davy", donde cada tripulación luchaba por miembros de la otra. Después de un instante de silencio, todos fueron hacia su capitán y comenzaron a golpearlo enfadados. ¡Ya habían ganado una vez, no hacía falta otra!
Foxy, el capitán de la banda contraria, sonrió encantado, pues tendría de nuevo la oportunidad de quedarse con Chopper y cierta arqueóloga a la que ya le había echado el ojo.
-Pero estos serán nuestros últimos juegos -señaló Foxy. -Pues mis hombres ya están cansados.
-¡Eso no es justo, sois unos tramposos! -exclamó Nami, moviendo el puño cerrado ante su cara.
Foxy ignoró el comentario y siguió:
-Si os parece, ahora jugaremos con unas reglas un poquito distintas. Veréis, cada capitán elige la persona de la otra tripulación con la que se quedará antes de comenzar la batalla. Y luego, el que gane, se llevará a quien ha elegido. Así os podréis ir despidiendo de vuestro querido compañero.
Luffy aceptó, esta vez no perderían. Y conseguiría un buen carpintero naval para el Merry.
-Comencemos entonces -siseó Foxy maliciosamente. -Elige primero.
-Cualquier carpintero que tengas.-dijo Luffy distraídamente. Se adelantaron varios hombres nerviosos y escogió uno al azar.
Foxy, en cambio, ya había planeado quién se uniría a ellos. Alzó un dedo y señaló a la arqueóloga, Nico Robin.
Zoro Roronoa suspiró malhumorado y se apartó del grupo. No quería que esa estúpida mujer viese que le enfurecía saber que podía perderla.
-Ahora quienes son decidamos los de participantes este juego. -chilló Portier con su manía de trastocar el orden lógico de las palabras. Foxy dio un paso adelante ovacionado por su tripulación.
-Dejádmelo a mí, chicos. No necesito que nadie me salve. Si se trata de mí me ocuparé yo misma. -Robin estaba muy segura de sí misma, sabía cómo manejar al tarugo del pelo partío.
Luffy aceptó, conocía la fuerza de aquella misteriosa mujer y confiaba en que podía darlo todo. Toda la tripulación la apoyaba, ni siquiera Sanji intentó disuadirla pues sabía que ella podía vencer a Foxy sin recibir daño alguno.
-Tch...- se limitó a comentar Zoro, centrándose en sus espadas.
-¿No me deseas buena suerte, espadachín? -la voz de Robin lo sacó de su ensimismamiento. Se le cayeron todas las espadas y Robin le ayudó a recogerlas con una sonora carcajada.
Zoro frunció el ceño, no la quería cerca, no quería que lo ayudara, no quería mostrarse débil ante ella, no quería que supiese que desde que se había subido al Merry no había noche en la que no soñase con ella. Avergonzado por estos pensamientos, el espadachín le giró la cara y tomó sus espadas gruñendo. Robin, acostumbrada a esta conducta, siguió riendo.
El juego estaba por comenzar y la arqueóloga se preparó junto a su contrincante. Sus compañeros se sentaron a observar el encuentro.
-En este cuarto juego del Lucha o vuelve con Davy, tenemos dos contrincantes. -anunció el presentador. -Nuestro invencible capitán Foxy y la bella arqueóloga Nico Robin, que se enfrentarán... ¡al juego de la cuerda! Ambos tendrán que aguantar el máximo de tiempo posible saltando a la cuerda. El primero que caiga o deje de saltar será eliminado.
Robin se colocó lista para comenzar y Foxy la imitó. El silbato del árbitro indicó que el juego había comenzado. Unas máquinas movían la cuerda mientras los jugadores saltaban.
Aunque el ritmo era lento y sencillo de seguir, la arqueóloga no se confiaba. Sabía que Foxy se escondía un as en la manga, quizás varios. En la grada, sus compañeros hacían ruido para animarla. Excepto el peliverde, que simplemente la miraba.
Era una mirada con un mensaje, un trasfondo que, al estar concentrada en el juego, no podía traducir. ¿Era eso preocupación?
Sin darse cuenta, se estaba perdiendo en los ojos del espadachín, momento que Foxy aprovechó para dar comienzo a su primera trampa. El cambio de expresión de Zoro avisó a Robin de que algo no andaba bien y se dio cuenta de que un muchacho la había hecho perder su concentración inquebrantable.
El público observaba también cómo Foxy, sin parar de saltar, cambiaba de cuerda dejando sola a Robin.
-Pero, ¿¡es eso posible!? - Sanji se había abalanzado sobre el árbitro y lo sostenía por el cuello de la camisa.
-Las reglas dicen que deben saltar la cuerda, no especifica que sea la misma. - dijo el árbitro respirando por fin cuando Nami hizo que el rubio lo soltara.
Los Sombrero de Paja estaban atentos a la trifulca y a la posterior expulsión de Sanji del recinto y no pudieron notar cómo las máquinas de la cuerda de Robin se movían cada vez más y más rápido mientras que la cuerda de Foxy, manejada por dos piratas de su tripulación, subía y bajaba a un ritmo lento y suave.
A pesar de la velocidad a la que saltaba, Robin no iba a ceder tan rápido, por lo que Foxy hizo su segunda treta: añadir una cuerda con espinas a las máquinas.
Se le iba notando el cansancio a Robin al saltar el doble, pero si cedía, una de las espinas le rozaría y posiblemente caería. Pero Foxy aún no había visto de qué era capaz.
Dividió su mente: en una parte estaría concentrada en saltar y en la otra controlaría la cuerda de su oponente haciendo que fuese más rápido gracias a su fruta del diablo. Unos brazos brotaron del cuerpo de los que manejaban la cuerda de Foxy e hicieron que el ritmo aumentase.
Robin sonrió y sus compañeros aplaudieron y la vitorearon. Ya casi había ganado, pues Foxy no tenía mucho aguante y caería en cualquier momento.
Sin embargo algo cambió sus planes. Una tercera cuerda se añadió a la máquina. Parecía completamente normal pero...
En un descuido Robin la rozó y notó cómo una descarga recorría su cuerpo, casi haciendo que perdiese el equilibrio. Aunque logró mantener el ritmo, estaba dolorida y cansada, aquel chispazo había acabado con sus fuerzas. Las extremidades que manejaban la cuerda de su oponente habían desaparecido.
La morena llevaba todas las de perder. En ese momento observó entre el público una cabeza verde que se acercaba apartando a todos los que estaban en medio. Pero algo la detuvo.
-Todavía puede ganar, si hacemos algo la perderemos. -sentenció el capitán agarrando a Zoro por un brazo. El espadachín no sabía por qué se había levantado con tanto ímpetu y había corrido hacia ella. La ira que sentía le nublaba la mente. Sólo quería sacar a su compañera de allí. -Confía en ella.
Nada conforme, Zoro se sentó y observó cómo Robin hacía su mayor esfuerzo por quedarse en la banda de Sombrero de Paja.
De pronto, un destello morado golpeó a Robin, que no pudo esquivarlo a tiempo. Su cuerpo se ralentizó mientras todas las cuerdas la golpeaban a gran velocidad. En ese momento, regresó la ira de Zoro. Foxy sonrió encantado al ver que había acertado en el blanco.
Robin sentiría los golpes treinta segundos después y perdería el juego. Esos treinta segundos fueron los más cortos de la vida del espadachín, que corría a ayudar a su compañera. Esta vez Luffy no lo detuvo. La preocupación y la ira eran ahora visibles en sus ojos y en los de toda la tripulación.
Zoro llegó a tiempo para ver cómo se acababa el efecto del rayo todas las cuerdas golpeaban a la arqueóloga. La cuerda con espinas le arañaba su piel y el cable eléctrico le emitía descargas, dejándola muy malherida. Robin había dejado de saltar y había perdido.
Los brazos de Zoro impidieron su caída y la estrecharon contra su pecho, defendiéndola de las cuerdas que seguían azotando sus cuerpos.
Zoro comprobó que Robin sólo estaba inconsciente y se levantó. El público enmudeció al ver lo ocurrido. Todas las miradas estaban centradas en el espadachín que tenía a la arqueóloga en brazos, con el rostro ensombrecido. Lentamente fue levantando la cabeza y las personas allí presentes palidecieron al ver la cara más diabólica y llena de ira que verían jamás.
Voy a dejarlo aquí porque se está haciendo muy largo y no quiero que se haga pesado. El final lo publicaré en otro capítulo.
Espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo al escribirlo.
Si gusta, es posible que escriba alguna historia más.
¡Hasta otra!
![Kenshi-san [Zorobin]](https://img.wattpad.com/cover/48856712-64-k15114.jpg)