El televisor mostraba imágenes de un concierto de los Pirates en una de las salas con más caché de la capital. La cámara sacaba los mejores planos de cada uno de los miembros del grupo de rock que estaba en el escenario. Primero, el solista: Monkey D. Luffy, cuya voz no le era indiferente a nadie. Luego el batería y el guitarrista principal, también autor de las letras: Vinsmoke Sanji y Portgas D. Ace, los músicos ideales de acuerdo con su líder. Y por último, la cinta mostraba a Roronoa Zoro, el misterioso bajista de la banda.
Cocodrilo detuvo la grabación justo cuando Zoro dedicaba una sonrisa seductora a una afortunada chica del público. Bajo las luces, la imagen del joven, dedicado de lleno a sus fans y a su instrumento, estaba dotada de un encanto que parecía no pertenecer a este planeta. Robin se concentró en los rasgos faciales del muchacho de pelo verde, que a partir de aquel día vería todos los días.
-Y este... - dijo Cocodrilo señalando el rostro de Zoro. - Es el niñato al que tendrás que proteger.
-No debería hablar así de los clientes, jefe. - apuntó Robin con una sonrisa.
-Seguro que piensas lo mismo de él. A sus 19 años es rico, y ya verás que la humildad y la simpatía no son sus fuertes.
-He trabajado con individuos peores, un niño prepotente no me supondrá gran problema. Acepto el reto.
-Esa es mi chica. - Cocodrilo le ofreció un vaso de coñac con una mueca que intentaba ser una sonrisa. - Conocerás al señor Roronoa esta tarde. Todos sus detalles están en este informe.
El jefe le entregó un sobre con los papeles con los datos que Robin debía conocer sobre la persona con la que iba a trabajar. Pero como siempre, la mujer desechó el escrito.
-Soy guardaespaldas, no niñera. Poco me importan las alergias o las relaciones personales de este crío.
Cocodrilo dio una honda calada de su puro, resignado.
-Está bien, nena. Tú eres la profesional. - Robin encogió los hombros. - Te veré esta tarde, supongo. Y si quieres, también esta noche.
-Tu propuesta es interesante. - dijo la mujer estirando la elegante falda negra que ceñía su figura. Caminó hacia la puerta dispuesta a marcharse. - Sin embargo, tendré que rechazarla. Nos vemos, jefe.
Guiñó un ojo a Cocodrilo, que le contestó con una sonrisa, y salió de la sala. Sus tacones repiquetearon en la acera al dirigirse hacia su coche, un descapotable rojo pasión. La mujer se colocó en el asiento de piel beige del piloto y se puso las gafas de sol. Introdujo la llave, le dió media vuelta y pisó el pedal. Debía llegar cuanto antes a casa para poder descansar y prepararse para conocer al muchacho.
-Espero que Nami se haya acordado y me haya dejado lista la ducha. - pensó en voz alta mientras el sol del medio día le bañaba el rostro.
De vuelta a casa, su compañera de piso la esperaba en el sofá haciendo bocetos para clase. Nami estudiaba Topografía, ya que la cartografía era su pasión en la vida. En realidad, los mapas y la música le gustaban por igual. Robin solía conseguirle pases vip para conciertos que su amiga pelirroja no podía permitirse y la mantenía informada de todos los cotilleos entre famosos. Además, ambas organizaban fiestas en su apartamento a las que invitaban a un círculo amplio de conocidos actores, cantantes y deportistas. Según Nami, no había nada más morboso que estar liada con un famoso, por experiencia propia.
La morena se quitó los tacones justo al cerrar la puerta de su casa y los lanzó hacia el salón.
-¿¡Quién te ha tocado!? - chilló Nami al ver el calzado volador de su amiga.
Robin apareció tras sus zapatos con expresión cansada y saludó con la mano a la pelirroja. Dio patadas a los tacones hasta llevarlos al pasillo, se quitó el top cruzado y la falda, y quedándose en ropa interior, se sentó junto a Nami.
![Kenshi-san [Zorobin]](https://img.wattpad.com/cover/48856712-64-k15114.jpg)