8. JUGANDO A SER ESPÍAS
El sábado me encontraba a las ocho de la mañana frente el ordenador de mi habitación. No había dormido mucho porque había pasado la mayor parte de la noche dando vueltas al tema de la amenaza. Al final había decidido que no podía permanecer en mi cama sin hacer nada así que me levanté y empecé a buscar información acerca de la plataforma petrolífera que estaba construyendo el Señor Rogers en Noruega. Por lo que había encontrado, para construir esa plataforma tendrían que cortar gran parte de un bosque y al parecer a mucha gente no le gustaba la idea de eso. Había distintas campañas, una de las cuales hasta era de una ONG importante, que querían que dejara el bosque tal y como estaba ya que ahí vivían muchos animales salvajes y todos perderían su hogar. Pero como el terreno era propiedad del Señor Rogers, él era quien tenía la última palabra en ese asunto y había decidido seguir adelante con la construcción. ¿Quizás los amenazadores hacían lo correcto por el método erróneo? Pero no terminaba de creerme esa teoría. Quizás sólo era porque tenía ganas de tener un caso difícil para enseñar lo que sabía hacer o quizás sólo era mi instinto que la amenaza estaba relacionada con otra cosa. Hacia las ocho y media me vestí y salí de mi cuarto. James todavía estaba dormido ya que llegó tarde la noche anterior pero Sandra sí estaba despierta y estaba desayunando en la cocina.
- Buenos días, Sofia. - me saludó untando nutella sobre una galleta.
- Buenos días. - dije bostezando. Estaba considerando volver a la cama pero con la emoción de por fin tener algo interesante que hacer con mi misión sabía que me sería imposible. Abrí la nevera para ver que había cuando papá entró corriendo a la cocina.
- Sofia, tenemos que irnos. El programa está a punto de terminar. Coge unas galletas y nos vamos. - de repente el cansancio que sentía segundos antes desapareció y estaba totalmente despierta. Necesitaba calmarme. Así no era como quería aparecer delante de otros agentes. Quería parecer como una espía madura que sabía hacer su trabajo. Cogí las primeras galletas que encontré y seguí a mi padre. Papá abrió la puerta de la entrada y caminó apresuradamente hasta el coche. Me senté en el lugar del copiloto y nos marchamos.
Los sábados por la mañana no había mucho tráfico por las calles y papá y yo pudimos llegar a casa de Ari en veinte minutos. Enseñamos nuestras tarjetas de agentes al guardia que vigilaba el despacho del Señor Rogers y nos permitió entrar. Mi padre fue directamente al ordenador para comprobar lo que había encontrado el programa que dejó trabajando anoche mientras yo me acerqué al Agente Bonner y a Andrew que estaban hablando separados del resto de los agentes.
- ... un bosque donde viven animales en peligro de extinción. - oí que Andrew le contaba al Agente Bonner. Mierda. Había buscado información, como yo, pero al parecer había encontrado más. - Aparentemente el gobierno obliga al Señor Rogers a trasladar los animales a otro lugar pero las ONG dicen que no se los debería trasladar porque ese es su hogar y están acostumbrados a las condiciones de ese bosque.
- Agente Lewis, ¿algo que añadir? - acerca de la información sobre las campañas no tenía nada más que decir ya que Andrew lo había contado todo.
- Pero, señor, ¿no sería más fácil cancelar la construcción? - pregunté. Esa pregunta llevaba dando vueltas por mi cabeza desde la noche anterior. - Quiero decir, - intenté aclarar cuando vi la mirada que me mandaba el Agente Bonner - mucha gente no está de acuerdo con que se construya esa plataforma y además ha recibido amenazas que implican a sus hijos.
- Agente Lewis, - habló el Agente Bonner en un tono de voz suave y calmado - nuestro trabajo no es opinar y poner en duda la decisión del Señor Rogers. Nuestro trabajo es asegurarnos que nadie esté en peligro. El Sr Rogers puede hacer de su terreno lo que quiera mientras no vaya en contra de las leyes, lo cual no está haciendo. ¿Acaso no transportará los animales en extinción a otro lugar? - abrí la boca para replicar. Quería decirle que Andrew había dicho que no sería bueno para los animales ser transportados a otro lugar pero me callé ante la mirada de aviso del Agente Bonner. - Bien, - continuó cuando vio que no iba a añadir nada - ahora id con el Agente Lewis y que os cuente qué ha encontrado. - asentimos y nos dirigimos hacia mi padre que tecleaba energéticamente con los ojos pegados en la pantalla. Andrew y yo permanecimos en silencio hasta que papá golpeó la mesa con su puño y gritó:
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Agente Lewis
AdventurePrimera historia de la triología "Agente encubierto". Sofia Lewis es una agente secreta de 15 años que hasta ahora había entrenado para ser espía oficial de la MI5. Por fin lo ha logrado y le han dado un trabajo como guardaespaldas/agente encubierto...
