Cuando Austin aparcó el coche frente a mi casa, me esperaba un muy enfadada mamá. Ups... quizás debería haber llamado. Estaba esperando frente la puerta principal con el delantal para cocinar puesto y con los brazos cruzados.
- Bueno... - empezó Austin - yo creo que me voy. - si pudiera yo también me iría porque mamá parecía estar a punto de explotar.
- Creo que es una buena idea, amigo. - le dijo James.
- Mierda. - murmuré. Abrí la puerta del coche y salí fuera. En el momento noté el frío que hacía y me di cuenta que los del hospital se habían quedado mi abrigo. Sandra y James salieron del coche detrás de mí y Austin encendió el motor y se fue.
Los tres pasamos rápidamente por su lado y nos apresuramos a entrar en casa antes que empezara a gritar delante de todo el vecindario.
- ¿Donde crees que vas? - dijo mamá cuando estaba a punto de desaparecer en el primer piso. Me giré lentamente.
- Aaa... ¿hacer los deberes?
- A eso iba yo. - dijo James rápidamente pasando por mi lado.
- Yo igual. - Sandra siguió a James y me dejaron con mi cabreada madre. Mamá esperó hasta que oyó cómo se cerraban las puertas de sus habitaciones y luego se dirigió hacia mí.
- ¡Cinco horas, Sofia! Durante cinco horas ni tu padre, ni yo ni tus hermanos sabíamos dónde estabas. Nadie sabía dónde estabas, no contestabas tu teléfono, no contestabas los mensajes. Está muy bien que le hayas salvado la vida a ese chico pero podrías haber llamado. O un simple texto que dijera "estoy en el hospital" hubiera bastado. Bueno, en realidad ni se te ocurra escribir eso o me daría un ataque al corazón. ¿Me has entendido? - asentí tímidamente. - No te oigo, Sofia.
- Sí, mamá.
- Que no vuelva a ocurrir. - claro, como todos los días me encuentro un amigo teniendo una convulsión... Pero no le dije eso. Tenía la impresión que si le decía algo así, se lo tomaría aún peor.
- No, mamá. - opté por decir.
- Bien. - dijo atando su cabello en una cola. - ¿Has comido? - ahora que mamá lo mencionaba, no había almorzado y casi tampoco desayunado y me acababa de dar cuenta tenía tanta hambre que podria comerme hasta el plato.
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El resto del fin de semana lo pasé haciendo los deberes. Como no había hecho nada ni el viernes por la tarde ni el sábado, tuve que sacrificar mi domingo terminando los deberes antes de volver al internado. Estaba un poco cabreada con Louis porque no me había dicho nada acerca del estado de Chase. Y además todavía no tenía una chaqueta de invierno porque las tiendas estaban todas cerradas y para mí eso era un grave problema ya que yo era muy friolera. Después de la bronca de mamá no volvieron a sacar el tema y quedó como olvidado. Pero lo que tenía mi cabeza ocupada las veinticuatro horas del día era la amenaza que había recibido el señor Rogers el viernes anterior. Pensaba en tantas cosas a la vez que tenía un dolor de cabeza casi permanente y todo eso no me dejaba dormir mucho. Estaba todo el día pensando en la amenaza, en las respuestas del señor Harwell e intentado encontrar alguna relación con el señor Rogers, en Chase y como estaría, en Louis y Violet y en el hecho que ningún informático de la MI5 ni de la MI6 había descubierto nada más acerca del autor de la amenaza.
- Sofia. - la voz de papá me hizo volver a la realidad. - Hemos llegado. - tardé un poco a ver que ya habíamos llegado al internado. Abrí la puerta del coche y puse un pié al suelo pero antes que pudiera salir del todo papá me frenó.
- Oye, ¿estás bien? Te veo... cansada.
- No te preocupes, estoy bien. Gracias por llevarme, papá. - me acerqué a él y le di un beso en la mejilla. Después cogí mis cosas y cerré la puerta detrás de mí. Mi padre me dijo adiós con la mano y se fue en la dirección con la que habíamos venido.
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Agente Lewis
مغامرةPrimera historia de la triología "Agente encubierto". Sofia Lewis es una agente secreta de 15 años que hasta ahora había entrenado para ser espía oficial de la MI5. Por fin lo ha logrado y le han dado un trabajo como guardaespaldas/agente encubierto...
