29. NORUEGA (PARTE 2)

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29. NORUEGA (PARTE 2)

Vanessa y yo nos quedamos estupefactas ante la construcción. Por la conversación que tuve con el Sr Rogers, me imaginaba todo un recinto cerrado, con alguna grúa y varios obreros, además de mucha maquinaria. Pero, contrariamente a lo que el Sr Rogers me había contado, la construcción parecía abandonada cuando él me había dicho que estaban a punto de acabar. Una valla impedía que nos acercáramos más para poderlo ver mejor.

La plataforma petrolífera no estaba terminada. Parecía que un día, los obreros habían decidido no continuar y lo habían dejado todo sin ordenar. A unos cincuenta metros de la valla había una casita de madera que seguramente era para los trabajadores y en la entrada dos guardias charlaban sin importarles que no hubiera nada para vigilar.

¿Habían parado las obras por unos días? Pero eso no era lo que me había dicho el Sr Rogers.

- Perdone, - paré a una señora que paseaba su perro por el parque. - ¿qué están haciendo allí? - pregunté en inglés.

- Hace meses que no construyen nada. - la señora se alejó y yo me acerqué a Vanessa.

- No tiene sentido. - Le dije. - El Sr Rogers me dijo que la construcción iba bien y que solo faltaban unos meses para terminarla.

- Hm, suspicaz. - se quedó pensativa unos momentos.

Decidimos separarnos para investigar el terreno y volvernos a encontrar media hora más tarde.

Observé a los guardias con las gafas que me habían regalado mis padres mientras hacía como si hablara por teléfono para disimular. Sería demasiado sospechoso si me quedaba mirando si apartar la mirada.

Los guardias hacían absolutamente nada. Eso hacía que me preguntara por qué estaban allí si no había nada que vigilar. Y este hecho me parecía sospechoso. ¿Por qué el Sr Rogers gastaba dinero si no hacía falta? ¿Y si no estaba construyendo, por qué no vendía el terreno o al menos sacaba todas las herramientas y las estructuras que habían dejado los obreros?

La construcción estaba en una zona donde antes de que empezara a construir el Sr Rogers, había mucha flora y fauna. Los animales habían sido desplazados y la flora destruida. ¿Por qué destruir tanto si no lo iba a usar?

Volví al lugar donde había quedado con Vanessa y la encontré con dos bebidas de Starbucks.

- Vamos a tomarnos fotos. - dijo pasándome un vaso de plástico.

- ¿Cómo? - sacó un palo selfie de su mochila.

- Haz caras raras. Así parecemos turistas pero podemos hacer fotos a lo de atrás sin que nadie sospeche nada.

Tenía que admitir que era una buena idea. Vanessa aguantaba el palo selfie y cada diez segundos cambiábamos de una sonrisa, a morritos...

Revisamos las fotos mientras comíamos, pero no pudimos encontrar nada importante aparte de un hueco en la valla en la otra punta de los guardias. A primera vista todo parecía inofensivo. Simplemente una construcción sin terminar. Seguramente lo habría ignorado si no fuera por el comentario del Sr Rogers el día anterior. ¿Por qué me había mentido? ¿Y por qué no había encontrado nada acerca de la construcción en internet que hablara sobre su abandono?

Lo único que nos quedaba por ver, era la casita de madera que había allí en medio. Pero no podíamos saber qué había porque estaba demasiado lejos y había los guardias. Pero yo tenía un plan. Era un día soleado pero hacía mucho viento. Gracias al sol, pude usar mis gafas y gracias al viento, podría llevar a cabo mi plan.

Vanessa y yo nos colocamos cerca de los guardias y empezamos a hablar muy animadamente. Antes de volver, había cogido un gorro que habíamos comprado en una tienda de suvenir. Me coloqué de espaldas a la valla de la construcción y con un pequeño movimiento, conseguí que el gorro saliera volando por encima de la valla y por pura casualidad se quedó al lado de la casita de madera. Ahora tenía que actuar.

Empecé a chillar como si fuera por accidente y sin hacer caso a los guardias, entré corriendo en el recibo cerrado y me acerqué a la casita de madera. El gorro feo y rosa estaba justo delante de la puerta, pero la puerta estaba cerrada así que actuando encuriosida, me acerqué a la ventana. En el cuarto no había nada, excepto una trampilla en el suelo. Eso fue todo lo que pude ver hasta que el guardia empezó a gritarme en un idioma que no conocía. Supuse que era noruego. Pero se tranquilizó cuando se dio cuenta de que era extranjera y no entendía nada de lo que me estaba diciendo. Luego, en inglés, me dijo que tenía que vigilar y que no se podía entrar porque era peligroso. Que si me volvía a ocurrir que se lo pidiera a él.

Yo exageré mi preocupación por lo que él decía que era "peligroso" y le prometí que no volvería a pasar y que perdón por haberles molestado.

El guardia me acompañó hasta donde estaba su compañero y yo caminé hasta Vanessa, hablando del gorro y de la suerte que había tenido de cogerlo a tiempo hasta que estuvimos fuera de su oído.

- Esta noche volvemos.

- ¿Qué has visto?

- Una trampilla. Y si hay una trampilla...

- Hay unas escaleras que, en este caso, llevan a algo subterráneo. - terminó mi frase.

Mi socia me miró con una pequeña sonrisa en el rostro y sabía que estaba pensando lo mismo que yo. Aquella noche quizás sería una noche en vela, pero nuestras vidas necesitaban un poco de aventura y de peligro. No nos habían entrenado para actuar todo el rato y no hacer nada. Nos habían entrenado para ser agentes encubiertos durante el día, y espías profesionales por la noche.

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AHORA SÍ, EN EL SIGUIENTE CAPÍTULO LAS COSAS SE PONDRÁN FEAS

NOS VEMOS EL DOMINGOO!!

BESOOS
BEL<3

P.D. LAS DE LA FOTO NO SON ELLAS PERO ACTUAN MÁS O MENOS ASÍ




Agente LewisHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora