Maratón 1/3
27. PISTOLAS SIN BALAS
Ese era el mejor cumpleaños que había celebrado jamás.
Mamá preparó lasaña para comer, mi comida favorita, y comimos helado de postre. Mis padres me regalaron unas gafas de sol de marca un poco peculiares. Y con peculiares me refería a uno de los mejores regalos que me habían hecho jamás. A parte de proteger mis ojos del sol, en los lados había un pequeño espejo que solo se podía ver si te las ponías y eso te permitía mirar atrás sin que otros se dieran cuenta. James me regaló unos pendientes muy monos con la forma de una manzana y un vale para que se dejara ganar en el Mario Kart (el vale terminó lanzado por mí a su cabeza después de que todos nos riéramos de su broma) y Sandra me regaló una bola de nieve con una foto de todos nosotros dentro.
Cuando terminamos de comer, fue cuando empezaron los secretos. James me obligó a ir a mi cuarto y me dijo que me pusiera ropa negra. Le costó convencerme porque yo era muy astuta y quería saber por qué tenía que cambiarme. Finalmente tuve que hacerle caso cuando conseguí que me dijera que era para una sorpresa de cumpleaños. Luego me puso una venda encima de mis ojos, con cuidado de que no me hiciera daño la cabeza, se aseguró que no podía ver nada y me arrastró fuera de casa. Para qué necesitaba la ropa negra aún no quería contármelo.
Me hizo dar vueltas hasta que me mareé y perdí el sentido de la orientación. Aunque eso no le sirvió de nada porque subimos al bus. Cuando subimos pude ubicar la parada pero volví a perderme cuando el bus se puso en marcha. A tanto ya no llegaba.
Nunca me habían hecho una sorpresa para mi cumpleaños. En la MI5 nos hacían un pastel y celebrábamos un poco pero no había regalos. Estaba nerviosa y emocionada al mismo tiempo. Y también tenía mucha curiosidad por saber a dónde me llevaba mi hermano.
- ¿Qué te pasa en los ojos, chiquilla? - preguntó alguien que ubiqué a mi lado pero a quien no podía ver. Por la voz parecía una señora mayor.
- Hoy es su cumple y es una sorpresa donde la estamos llevando. - respondió mi hermano antes de que yo pudiera intervenir. - Puedes sentarte Sof.
James me ayudó a sentarme en una silla.
- Entonces feliz cumpleaños, querida. Estos jóvenes de hoy en día. - dijo la mujer anciana que ahora parecía estar sentada a mi lado. Por su tono de voz, pude imaginármela sacudiendo su cabeza con una sonrisa en su rostro.
- Gracias. ¿Podría usted decirme donde estamos ahora? - le pedí en voz baja.
- No se lo diga, por favor.
- Chica, una sorpresa es una sorpresa. - dijo la señora. Pero en voz baja añadió - Acabamos de pasar por delante de London Eye.
- Gracias. - susurré aunque esa información tampoco me servía de mucho.
En un momento tuvimos que cambiar de bus y tardamos unos quince minutos más a llegar a nuestro origen.
Oí como una puerta automática se abría delante de mí. James me guió cogiéndome de la mano hacia dentro y fui recibida por el grito de unas cuantas personas conocidas.
- ¡Feliz cumpleaños! - chillaron todos.
Yo, como no me lo esperaba, salté asustada hacia atrás y topé contra el cuerpo de James quien me aguantó para que no perdiera el equilibrio.
Me quité la venda y miré a mí alrededor. Estaba en una sala oscura con una barra en el fondo, unas taquillas en una esquina, unas mesas en el medio de la sala y una puerta automática pintada como si fuera metal donde delante ponía: "No se permite la entrada a idiotas".
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Agente Lewis
AdventurePrimera historia de la triología "Agente encubierto". Sofia Lewis es una agente secreta de 15 años que hasta ahora había entrenado para ser espía oficial de la MI5. Por fin lo ha logrado y le han dado un trabajo como guardaespaldas/agente encubierto...
