Habían pasado unos meses desde el 24 de diciembre y ya estábamos empezando el verano, donde íbamos a ir todos juntos a la playa y luego cenaríamos en mi casa.
Ahora Abigail, Angy y yo estábamos en mi habitación preparándonos, a pesar a las 9 de la mañana porque dentro de media hora venían los chicos e iríamos todos juntos.
Abigail nos contaba sobre Brian y que sabía que mi hermano ya no estaba con más chicas desde hacía meses, y que solo quería estar con ella.
Ella se estaba haciendo un poco de rogar aunque, según sus palabras, no iba a tardar más en darle la aceptación a la cita a la que Brian se estaba muriendo por llevarla desde hacía tiempo.
Por otro lado, Angy decía que notaba a mi hermano Jake extraño, como más distante de lo normal con ella, y estaba preocupada.
Nosotras le dijimos que seguramente estaba cansado por el ajetreo con la banda, aunque ahora habíamos parado unos días por el verano y nos tomamos unas pequeñas vacaciones.
Jake y Angy se querían con locura, llevaban juntos mucho más de cinco años, pues recuerdo que yo aún no tenía los 16 y ellos ya estaban empezando la relación.
Habían pasado muchas cosas juntos y estaba segura que ese comportamiento en mi hermano mayor tenía una explicación razonable que no tardaría en darle.
Angy estaba mirándose en el espejo del baño mientras se ponía el bikini, Abigail en mi habitación se metía en un vestido veraniego y yo me senté en la cama con las manos en las rodillas.
Una punzada en mi estómago me hizo agachar la cabeza y suspirar. Oía a mis mejores amigas hablar pero eran murmullos lejanos mientras esa punzada se hacía cada vez más intensa.
-Kay, ¿estás bien? -Preguntó Angy acercándose cuando me doblé hacia adelante.
-Estás pálida, ¿qué te pasa? -Abigail se arrodilló a mi lado.
-No me encuentro bien. -Confesé y corrí al baño a vomitar.
Después de haber devuelto el desayuno y la cena de anoche, limpié todo, me lavé la cara y volví a la habitación apoyándome en el marco de la puerta.
-Algo me ha sentado mal esta mañana en el desayuno que preparó Charlie. -Bufé.
-Toma. -Abigail me tendió una pequeña caja blanca que sacó de su bolso.
-¿Qué es? -Lo cogí y habló antes de que pudiera leer lo que decía.
-Un test de embarazo. -Dijo con naturalidad.
-Abigail, ¿cómo voy a estar embarazada? -Me reí.
-¿Has tenido relaciones con Néstor? -Preguntó Angy sentada en mi cama.
-Sí, claro. -Ellas se miraron y luego a mí.
-¿Has usado anticonceptivos? -Volvió a preguntar.
-Por supuesto, siempre usamos, por eso no puede ser posible que esté embarazada. -Le devolví la caja a Abigail pero no lo aceptó.
-Deberías hacértelo para descartarlo. -Habló empujándome hasta el baño de nuevo y cerró la puerta.
Rodé los ojos con fastidio mirando la puerta cerrada. Era imposible que lo estuviera porque las veces que habíamos mantenido relaciones habíamos usado preservativo.
Como sabía que no me iban a dejar salir hasta habérmelo hecho y haber confirmado mi teoría, lo hice. Abrí la caja, leí las instrucciones porque nunca me había hecho uno, y las seguí.
A los segundos abrí la puerta del baño a mi habitación viéndolas a ellas sentadas en la cama terminando de prepararse. A mí me faltaban ponerme algo en los pies, porque llevaba el bikini, el vaquero corto y la camiseta.
ESTÁS LEYENDO
I hate you, don't leave me
ChickLitKatie es una joven cantante que tiene que mudarse lejos de su familia, de sus amigas y de su vida temporalmente por un problema del pasado, siendo acogida por su tío Michael. Lo que Katie no sabía era que su tío vivía con cuatro hombres más, Matt...
