Ya dentro de casa, seguimos besándonos y tocándonos como si con esta acción quisiéramos saber que todo está bien, no era el momento para más explicaciones, la más importante ya había sido dicha, con nuestros sentimientos a la luz, ya no había reparo.
– ¿Estás bien? –Pregunto porque se queda mirándome fijamente.
–No te imaginas cuanto te he echado de menos nena, lo he pasado muy mal sintiéndote tan cerca y a la vez tan lejos.
–Conozco ese sentimiento Hugo. –Respondo tragando saliva, porque siento que se me atragantan las palabras.
De repente me atrapa por la nuca atrayéndome hacia él y me abraza hasta dejarme sin respiración. Me abrazo a él y separo mis labios esperando que me los capture con su boca y es justo lo que hace, pero no solo con mis labios, también recorre cada punto sensible de mi cuello, puntos sensibles que hasta el momento no sabía de su existencia.
Gimo y me entrego a sus exigencias y mis manos empiezan a tocarlo por todas partes como si quisiera aprendérmelo de memoria.
Empiezo a desnudarlo, primero es su camisa que sale disparada, luego bajo hasta su cremallera y la abro sin dejar de mirarlo, porque la expresión que tiene ahora mismo no tiene precio. Sus ojos que ahora son grises me dicen lo excitado que está.
Ya con los pantalones fuera lo hago recostarse del respaldo del sofá, recorro su entrepierna mientras el lleva una mano a mi mejilla y la acaricia con toda la ternura del mundo. Yo aún sigo vestida solo me he sacado los zapatos como siempre que hago al entrar a casa.
–Te amo nena. – Repite con las voz ronca –. Y no te imaginas la liberación que siento al decirlo.
–Yo te amo más. –Respondo mirándolo –. Y ahora vas a saber cuánto más, le digo un poco chulesca.
Toco su erección siempre mirándonos, estoy en una posición que para muchos puede ser un poco servir, pero para mí estar arrodillada tocándolo es la mejor posición de mundo.
Me inclino hasta atrapar su polla con la boca, su mano que antes acariciaba mi mejilla ahora está en mi nuca, mientras Hugo me embiste con su cadera haciendo que su polla llegue a lo más profundo de mi boca.
Ahora yo tengo las manos en su culo para sentirlo más cerca, él me deja hacer, está tan excitado que creo que ya me ha dejado el mando por completo, así que decido aprovecharlo y jugar.
Recorro toda su longitud desde la punta hasta el tronco y viceversa, mientras sus gemidos suben de decibeles.
–Nena... –Susurra gimiendo como un desaforado –. Déjame hacer lo mismo, quiero probarte.
No contesto y sigo en lo mío porque lo que quiero es que se corra en mi boca, relegando mi satisfacción a un segundo plano.
–Dios, nena me vas a matar...
Ahora mismo su expresión es digna de verla, sigue con los ojos grises, casi negro, la boca abierta y su respiración puede asustar a cualquier cardiólogo.
Yo también estoy empapada, pero sigo chupando, ya se encargará Hugo de mi satisfacción, ahora todo es para él. Sigo chupando y mirándolo, nuestros ojos nunca han perdido el contacto.
–Ya no aguanto más nena... me voy a derramar... –Anuncia y su voz apenas es un susurro, haciendo amago de apartarse.
Pero no lo dejo y tiro de el con fuerza manteniendo mis labios en su polla.
Siento como todo su semen inunda mi boca y no lo pienso me lo trago y después de tragarlo sigo lamiendo mirando que no quede nada. Hugo ahora ya más relajado me mira levantándome y tocando mis labios para después besarnos y probar su propio sabor.
–Creo que sabe mejor en ti que en mí. –Dice riendo.
–Pues para mi es el mejor sabor del mundo.
–Eres increíble Ava, pero ahora me toca y espero estar a la altura. –Pide llevándome al sofá y empezando a quitar mi ropa. Primero es mi camiseta que sale por los aires, luego mi sujetador donde Hugo pasa tiempo acariciando y besando mis senos. Mientras tiene uno en la boca, sigue acariciando el otro y ahora mismo mi gozo es un pozo.
–Hugo...
–Me encantas como dice mi nombre nena. –Expresa mirándome. –. Lo dices sabiendo que muy pronto voy a comerte esta hermosa concha y luego vamos a hacer el amor como si solo existiéramos tú y yo. –Continúa mientras me baja los pantalones quedándome tan desnuda como él.
–Estás empapada. –Corrobora tocándome.
– ¡Vaya novedad! –Respondo un poco guasona.
–Pon el culo en el posabrazo del sofá y tu cabeza en el asiento que voy a admirar las vistas. –Pide bromeando. Yo como bien llevada sigo su mandato y ahora estoy espatarrada en mi sofá con el culo en el posabrazo, la cabeza en el asiento, una pierna en el respaldo y la otra en el aire sostenida por Hugo Y me digo «Vaya posición más mona Ava» mientras Hugo no me toca, está mirando hasta mi entretela como decía mi abuela y yo ahora más desnuda no me puedo sentir.
–¿Qué? –Pregunto. –¿Vas a estar mucho mirando? Porque de ser así necesito estar más cómoda. –Digo con guasa.
–¡Vaya vistas, nena, Vaya vistas! – Y por fin empieza a pasar su dedo suavemente, pero yo quiero más.
–Hugo...
–Espera cariño, ya va, es que quiero que esta imagen se quede atrapada en mi retina para siempre.
–Vale, pero tócame más, por favor. –Pido desesperada y sin una pizca de vergüenza.
Veo como su cabeza se pierde entre mis piernas las que intento separar más. –. Ya era hora. –Grito ante el primer contacto de su lengua, sé que no voy a durar estoy en un punto que no tiene retorno.
Sostiene mis caderas con las manos para mantenerme inmovilizada y sigue con sus azotes de arriba hacia abajo y yo ahora estoy en una pirámide subliminal. Cuando Hugo agarra mi clítoris con los dientes yo no sé ni cómo me llamo porque apenas minutos después me estoy derramando ofreciéndole mi néctar como ofrenda la que él aprovecha bien, porque no deja nada.
Sigo en mi posición en el sofá, no soy capaz ni de levantar la cabeza, abro los ojos y lo tengo sentado en la alfombra mirándome intensamente.
– ¡Hola! –Saluda como siempre que hacemos el amor.
– ¡Hola tú! –Respondo.
– ¿Estás Bien? ¿Lista para otro asalto, ahora de ser posible en la cama? – Pregunta acariciándome los labios.
–Más lista que nunca. –Respondo –. En cuanto me recupere de este. –Aclaro.
–Prepárate nena porque pienso aprovechar toda la noche por los días que no te tuve.
– Ídem. –Respondo.
Y así fue, Hugo cumplió todas mis expectativas y la noche nos pareció corta para todo lo que hicimos, tanto que cuando llegó la luz del alba todavía estábamos relajándonos de otro orgasmo, creo que ahora después de reconocer que nos amamos hacer el amor tiene otra dimensión. Para mí hacer el amor es Hugo en su máxima expresión donde la vida empieza a tener color, porque eso es el amor, colores, todos los colores, una amalgama de colores.
ESTÁS LEYENDO
INSACIABLE TU
RomansaEl argentino, ella española; Ava y Hugo, dos profesionales a quienes les une algo mas que un trabajo, les une el humor, la pasión y el amor. Un amor que los llevará a descubrir que en el sexo nada está escrito convirtiéndolos en dos seres insaciable...
