Cap.39 (parte tres)

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Jacob.-Pov

Estaba totalmente seguro de que ella era la mujer más perfecta de la tierra, era tan delicada que cada movimiento lo hacía con sumo cuidado para no lastimarla. Sus mejillas estaban más rojas que nunca y ardía al igual que yo. Su respiración estaba agitada y cada vez que salían aquellos gemidos de sus labios me excitaba más.

Tu: Yo nunca lo he hecho -Me dijo justo antes de entrar en ella, su voz parecía asustada y penosa. Sonreí por su dulzura.

Jacob: Lo sé amor ¿estás lista? -Le susurré al oído. Asintió despacio con los ojos cerrados.

Entonces lentamente comencé a entrar en ella, sentí como me clavaba las uñas en la espalda y como se tensaba a medida que me introducía en ella. La miré y me maldije por hacerle daño, sabía que le dolía pero ella trataba de disimularlo.

Jacob: ¿Quieres que pare? -Ella negó pero sus ojos seguían cerrados y mordía su labio -Lamento esto pequeña -Me disculpé besando su frente pero sus manos seguían abrazando mi espalda impidiendo moverme. Duramos unos minutos así hasta que habló con la voz cortada.

Tu: Sigue -Entré en ella de nuevo lento pero profundamente, repetidas veces esperando a que se acostumbrara. Sabía que ya no habría más dolor para ella, pero eso no me hacía sentir mejor, pues odiaba haberla hecho pasar por esto.

Comencé a escuchar sus hermosos gemidos de placer de nuevo. Cada vez que entraba en ella con más fuerza la piel se me erizaba completamente. Estaba disfrutando tanto esto, las sensaciones, el amor que sentía por ella. Amarla de esta manera era sin duda lo mejor que me había pasado en la vida, ella era la razón de mi vida. Cada latido era por ella, esa era mi verdad.

Estuvimos un tiempo así hasta que nuestros movimientos eran tan rápidos y salvajes que sentía morirme hay mismo. Nuestros gemidos se habían convertido en gritos. Y ambos llegamos al clímax juntos. Me quedé dentro de ella y la tomé entre mis brazos para ponerla encima de mí y así no ahogarla, estaba agotado y ella parecía aún estar en otro mundo. Posó su cabeza en mi pecho recuperándose.

Tu: Te amo -Dijo al cabo de unos minutos luego de recuperar el aliento -Fue increíble.

Jacob: Yo también te amo -Le aseguré abrazándola -fue más que increíble, espero no haberte hecho mucho daño.

Tu: Olvídate de eso, yo ni lo recuerdo -Me tranquilizó acomodándose para quedar a centímetros de mi cara.

Jacob: ¿La culpa me estaba matando, sabías?

Tu: Eres definitivamente el hombre más caballeroso y tierno que existe -Le besé la mejilla y los labios con delicadeza.

Jacob: Eres más que mi alma gemela, si no fuera así entonces no tendría sentido.

Tu: Es cierto, entonces eres el alma gemela más especial que dios me pudo haber dado.










Haz de mi corazón un lugar mejor. [Editando]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora