Llegué a casa antes de comer. El sol picaba fuerte y ya no había quien aguantara en el mirador, además me había empezado a doler la barriga por el hambre. Cuando llegué a casa mi madre estaba estable, por suerte. Solo tenía que aguantar hasta fin de mes, entonces cobraría por mi nuevo trabajo y le podría comprar su medicación.
-Hola mamá -la saludé besándole la mejilla-. Voy a hacer la comida.
-Creo que hay verdura en la nevera, hace tiempo que no comemos.
Miré en la nevera siguiendo las órdenes de mi madre. Efectivamente, había brócoli.
-Haré brócoli con patata hervida y le pondré jamón. ¿Te apetece? -mi madre asintió sonriendo.
Le encantaba que cocinara como lo hacía ella cuando aún estaba bien. Ponerle jamón a la verdura para que no estuviera tan sosa le apasionaba.
***
-Mamá, hay una cosa de la que quería hablarte -le comenté durante la comida.
-Dime. ¿Es sobre chicos? -me preguntó sonriendo.
-Sí, ¿cómo lo has sabido? -le pregunté sorprendida.
-¿En serio? No lo sabía. Como nunca me hablas de chicos he preguntado así, sin más.
-Bueno. Pues resulta que hay un chico que me empieza a gustar, pero es un capullo. Es el típico chulito que sabe que le gusta a todas porque es muy guapo y se lo tiene muy creído. La cosa es que al principio yo era la única que no le hacía caso, pero luego me di cuenta que él no es del todo así. Y como me iba un poco detrás pues me empecé a pillar. Y sé que no me conviene pero no sé qué hacer.
-¿Te gusta? -me preguntó mi madre, aunque le acababa de decir que si.
-Sí.
-¿Quieres algo con él? -me volvió a preguntar.
-No lo sé.
-Pues primero averigua qué es lo que quieres. Si solo un lio o que sea tu novio. Luego ves a por ello. Siempre te he intentado enseñar que puedes conseguir lo que te propongas, si quieres a este chico solo tienes que ir a por él. Si te ve segura de ti misma no se podrá negar. Y bueno, como último recurso te lanzas a su boca en ataque sorpresa y no se podrá resistir -me guiñó un ojo y nos empezamos a reír.
Mi madre siempre había sido de mente abierta.
-Tienes razón, pero no sé si seré capaz de echarle un par.
-Claro que sí, siempre has tenido más huevos que muchos hombres -seguimos comiendo tranquilamente-. Por cierto, esta tarde es tu primer día de trabajo. ¿Cómo lo llevas?
-En realidad aún no me han contratado. Solo me hacen una entrevista.
-Cuando un enchufe te consigue una entrevista prácticamente te ha conseguido el trabajo -me dijo mi madre achinando los ojos-. No estés nerviosa, el puesto ya es tuyo. Además, solo es de camarera, no tiene pérdida.
-Supongo que tienes razón.
***
Al fin llegó la hora. Me arreglé un poco para la entrevista, si iba a ser camarera no podía ir de estar por casa. Usé el maquillaje que mi madre me había comprado para ocasiones especiales y me vestí con unos tejanos negros ceñidos y una blusa blanca mona. Peiné mi pelo en una coleta alta y me puse unos pendientes de perlas, al llevar la coleta se veían mejor y me daban un aire fino y serio. Fui en transporte público hasta el bar, lo bueno era que estaba cerca del instituto, si tenía que ir rápido al acabar las clases no tendría problema. Lo malo era que estaba lejos de casa, así que tardaría bastante en volver al salir de trabajar.
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Se llamaba Usui
RomansaUns vez conocí a un chico muy especial. Él cambió mi vida por completo. Fue mi primer y único amor, y no le he vuelto a ver. Pero si queréis, os puedo contar nuestra historia. Él se llamaba Usui...
