Por la noche, después de cenar, cuando ya estaba en mi habitación con el pijama puesto recibí una llamada en mi móvil. Estaba repasando unos power points de historia en mi portátil cuando empezó a sonar a mi lado.
Contesté en cuanto vi de quién era.
-Hola Manu. ¿Qué tal? -le contesté, intenté sonar lo más natural posible aunque en realidad estaba un poco nerviosa.
-Muy bien. ¿Cómo te ha ido la entrevista con mi prima? -me levanté de la silla y me empecé a pasear por mi habitación, que no era muy grande, mientras hablaba.
-Bien, bien. Me ha dado el trabajo, pero no me dijiste que el bar era temático y que tendré que vestirme como Olivia Newton John en Grease -eso último lo dije en tono de reproche.
-Ya, lo siento pequeña, pero sabía que ni te presentarías por allí si te lo contaba. Y por más que tu dignidad se niegue, necesitas el dinero. De nada.
Mi corazón dio un vuelco al oírle llamarme pequeña, pero cuando le oí decirme "de nada" me enfadé un poco. Yo sabía que lo estaba diciendo con una sonrisa de oreja a oreja y que pretendía picarme.
-Me jode admitirlo pero tienes razón. Si me lo hubieras dicho antes, no hubiera ido. Y sí, necesito bastante el dinero. Pero creo que al final hubiera recapacitado y hubiera ido a la entrevista. No podría haber conseguido otro trabajo antes de fin de mes.
-Hubiera dado lo que fuera por ver tu cara al entrar -se burló de mí.
-En realidad me contuve, que lo sepas -le contesté con rintintín-. Aunque tuve que admitirle a Maika que no me habías dicho que era un bar temático.
-Bueno, seguro que te acabarás acostumbrando, una chunga como tú no destacará en un bar de rock. ¡SEXO, DROGAS Y ROCK AND ROLL, COLEGAS! -gritó al otro lado de la línea, y pude imaginarle perfectamente poniendo los dedos de la mano libre con el símbolo del rock.
-¿Tus vecinos no estarán durmiendo? -le pregunté después de haberme quedado sorda por su grito.
-Ni lo sé, ni me importa -obviamente, estaba hablando con Manu, a ratos se me olvidaba-. ¿Cuándo empiezas?
-Mañana.
-¿Quieres que te acompañe?
Nunca supe si se ofrecía por amabilidad o para verme embutida en la vestimenta, con tacones y sacarme fotos mientras se reía de mí. Probablemente la segunda, ya que era Manu. Nunca, fuera de ese bar, tendría la oportunidad de verme vestida así.
-No hace falta. Deberías haber venido hoy en todo caso, mañana no hará falta.
-Lo siento, preciosa, tenía cosas que hacer.
-Ya sé que soy preciosa, no hace falta que me lo digas -me retiré el pelo con mucho glamour a pesar de que él no podía verme, pero yo sí, en el espejo.
-Sí, con una bolsa en la cabeza lo eres.
-Que te jodan, Manu -le contesté mientras la yo del espejo rodaba los ojos.
-Ojalá tus deseos se cumplan. ¡Ojalá! -que desesperado, pobre Manu.
-Puaj.
-Eso no es lo que dices cuando me quito la camiseta en Educación Física. ¿O crees que no te he pillado mirando mis increíbles abdominales? -rápido Coco, una frase ocurrente para salir del apuro. ¡YA!
-Simplemente te miraba pensando cómo una cosa tan repulsiva como tú tiene cabida en este mundo.
-Claro. La palabra repulsiva no era lo que parecías estar pensando viendo tu cara. Te dejo para que puedas tener tus fantasías sexuales conmigo. Buenas noches, pequeña pervertida.
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Se llamaba Usui
RomantikUns vez conocí a un chico muy especial. Él cambió mi vida por completo. Fue mi primer y único amor, y no le he vuelto a ver. Pero si queréis, os puedo contar nuestra historia. Él se llamaba Usui...
