Errores de borracho

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Cuando me desperté Manu seguía a mi lado, de hecho me estaba abrazando. Tuve unos pocos remordimientos, no me parecía correcto haber dormido con él a pesar de que no habíamos hecho nada. 

Me quedé quieta esperando lo inevitable. No quería despertarle, solo quería salir de esa cama y hacer como que nada había pasado. Pero si me movía le despertaría al intentar zafarme de sus brazos. Y si me quedaba en la cama se acabaría despertando tarde o temprano. Igualmente preferí quedarme quieta. 

Sorprendentemente no tardó en despertarse y sorprenderme mirándole. Yo ni me inmuté. Le seguí mirando y, a pesar de que me esperaba que me sonriera, me miró serio y me soltó. Luego se levantó y salió de la cama dejándome sola. Me decepcionó un poco pero al parecer yo no era la única a la que le martirizaban los remordimientos. 

-Creo que es hora de desayunar -me avisó él. 

Era muy raro para mí verle en ese estado. Nunca le había visto tan serio. Siempre estaba sonriendo, haciendo bromas y riéndose de buen humor. No sabía qué estaba pasando por su cabeza en aquel momento pero verle en aquel estado me hizo olvidar mis problemas y preocuparme por él. 

-¿Me vas a decir qué te pasa o seguirás así todo el día? -le pregunté. 

-Esto no está bien. 

Le miré expectante de una respuesta más detallada. Se llevó las manos a la cabeza y se giró suspirando. Luego volvió a mirarme. 

-Me gustas mucho, Coco. Te dejé dormir conmigo porque hace mucho que tengo ganas de pegarme a ti y no soltarte. No te mentiré. Disfruté cada minuto antes de conseguir dormirme. Pero no debería aprovecharme de que estás mal por tu ruptura, me siento un cabrón. Te he traído aquí sabiendo perfectamente lo que hacía. Pero me importas demasiado como para intentar nada sabiendo que me estoy aprovechando de la situación. 

-Para. Nada de eso. No te estás aprovechando de nada. Primero de todo fui yo quien te pidió que me trajeras aquí. También fui yo la que anoche vino a tu cama y la que te pidió dormir contigo. Y en ambas situaciones era muy consciente de lo que estaba haciendo. 

Me levanté de la cama para acercarme a él. Le cogí la cara con ambas manos. Me evitó la mirada pero yo no le solté. Intenté sonreír para quitarle hierro al asunto pero no se dejó. 

-No estoy haciendo esto por despecho sino porque quiero. No te confundas. Además, no hemos hecho nada. Solo somos dos amigos que han dormido en la misma cama. 

Le acaricié la mejilla sonriendo. Él tenía la boca entreabierta pero no pensaba dejarle decir nada. 

-No hagas que la situación sea más rara de lo que es de por sí. Solo quiero pasar un fin de semana evadiéndome de todo.

Le solté y me fui a por mi ropa a mi cuarto. Allí me cambié y después nos encontramos en la cocina. A Manu se le veía un poco mejor pero seguía estando un poco raro. 

-No hay comida así que tendremos que ir a desayunar fuera, y a comer, y a cenar y a todo -me dijo con una sonrisilla cómplice.

Yo sonreí abiertamente antes de ponerme la chaqueta. 

-¿Y a qué esperamos? Me tendrás que invitar tú porque yo no tengo dinero -le dije sin parar de reír. 

Intentaba contagiarle mi buen humor y hacer que el mío se convirtiera en buen humor real. Funcionó bastante bien.  

-Claro, a sus ordenes mi general -me dijo siguiéndome para salir de la casa. 

Fue un día muy grande. Primero desayunamos en una cafetería la mar de cuca, luego fuimos de compras para la ropa que llevaríamos esa noche para salir de fiesta. Acabamos comiendo sushi y después estuvimos paseando y cotilleando las tiendas del pueblo. Encerrarse en casa era una pésima opción así que no paramos en todo el día. Nuestros ánimos fueron aumentando y para el final del día no podíamos tener más ganas de fiesta. 

Se llamaba UsuiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora