La última vez

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Usui y yo estábamos en el aeropuerto. Ya habíamos pasado los controles de seguridad. Estábamos haciendo cola para pasar el último control y poder entrar al avión. Una vez dentro nos acomodamos en nuestros asientos. 

-Voy a intentar dormir todo el viaje. 

-No lo lograrás -me dijo sonriendo. 

Crucé las piernas y eché la cabeza hacia atrás, acomodándome en mi asiento. 

-Ya, pero aún así quiero intentarlo. Ya sabes que los viajes en avión me aburren mucho. 

-Ni que hubieras viajado mucho en avión -se burló mientras se acomodaba él también. 

-Con uno transatlántico suficiente para saber que no me lo paso bien. Y ahora cállate y déjame dormir. 

***

Es cierto que no dormí durante todo el viaje pero sí tres cuartas partes de este. Al volver a casa todo se había normalizado. Tendría que repetir curso así que ni me molesté en ir a lo que quedaba de clases, Usui sí que lo hizo y me insistió en que lo hiciera yo también, pero no le hice caso. Volví a trabajar en el bar de la prima de Manu, eso sí, me obligó a tomar un café mientras le explicaba todo lo que había pasado en mi vida durante ese periodo de tiempo en que me ausenté. 

Mi madre mejoró muchísimo con la medicación. No volvimos a hablar de mi padre, como habíamos hecho antes de su muerte. Manu, Juan y yo nos habíamos seguido viendo con frecuencia aunque yo ya no fuera a clases. La relación con Usui fue mejor que nunca. Incluso pude conocer a su prima, la que se había ido de casa. Después de aquello la confianza entre nosotros había crecido muchísimo. Pero de pronto algo pasó. 

Fui a casa de Usui, habíamos decidido hacía unas semanas que era un buen momento para que yo me mudara a su piso. Pero algo iba mal, lo supe en el momento en que abrí la puerta. Había una tranquilidad fuera de lo normal, y con la prima de Usui en aquella casa nunca había tranquilidad. Pensé que quizá había salido y por eso todo estaba tranquilo. Pero conforme avancé hacia el salón me extrañé más aún. El salón estaba impoluto. Y cuando digo impoluto me refiero a que no había muebles. 

-¿Usui? -pregunté alzando la voz, esperando encontrar su respuesta. 

Usui salió de nuestra habitación deprisa y con cara de agobio. Estaba sudando y su camiseta estaba totalmente arrugada. 

-Usui, ¿Qué pasa? ¿Por qué no hay muebles? 

Su cara no se relajó al verme. Al revés, su expresión se agravió aún más. 

-No hay tiempo para explicaciones. Me tengo que ir ya. -me soltó mientras volvía con prisas a la habitación. 

Yo le seguí y me horroricé al ver una maleta cerrada en el suelo y otra, que ya estaba llena, abierta sobre la cama. 

Giró la maleta y la empezó a cerrar. 

-Se suponía que tú no tenías que venir aquí. No tenías que ver esto. Te diría que te había engañado y que me iba, eso habría sido más seguro para ti -se frotó el pelo, que estaba totalmente despeinado, con avidez mientras daba vueltas por la habitación-. No, no te puedo contar nada -de repente paró en seco, se acercó a mí y me agarró los brazos con más fuerza de la necesaria-. Escúchame bien, Coco. Tienes que irte. No vuelvas a esta casa. No me llames, no me busques, no hagas preguntas ni vuelvas a hablar de mí. A nadie, no confíes en nadie. ¿Me oyes? -asentí con la cabeza, asustada, sin entender qué estaba pasando- Si alguien te pregunta cortamos porque yo me enrollé con otra, tú me pillaste y no quisiste saber nada más de mí. Bórrame de tus redes sociales, borra mi número, quema las fotos que tengas conmigo. Como si no hubiera existido nunca para ti. Te tienes que olvidar de mí, Coco. Estamos en riesgo -no era capaz de procesar todo lo que me estaba diciendo, me estaba asustando de verdad-. Asiente si me entiendes. 

Le hice caso y asentí, estaba atónita. Seguía sin entender nada de lo que pasaba. 

-Me voy. Olvídame, Coco. 

Las lagrimas empezaron a caer por mi cara sin poder hacer nada para evitarlo. La cara de Usui cambió ligeramente. Mostraba pena, dolor y compasión en su rostro. 

-Lo siento mucho, no quería que pasara esto -me abrazó, yo me agarré a él sin intención de soltarle, pero la verdad era que no hice fuerza cuando se separó para besarme. 

El último beso. El más amargo. Ese que no he olvidado que sucedió pero que sí he olvidado a qué sabía. 

Ya a penas recuerdo su cara. Fue la historia de amor de mi vida. Sigo sin haberle superado. Pero tuve que hacer borrón y cuenta nueva, tal y como me ordenó. No recuerdo haber sentido más miedo que el último día que le vi. Ni si quiera sé si estará muerto o no. 

Pienso en él cada noche, antes de dormirme, aunque comparta cama con otro hombre. A él no le importa. Sabe que ese recuerdo, esa persona, forma parte de mi vida aunque ya no esté en ella. Me pregunto si él se acordará de mí, allá donde esté. Si me buscará, o si ha intentado contactar conmigo. No le costaría demasiado, si hubiera querido contactar ya lo hubiera hecho. A veces lloro por él. Cuando me quedo sola en casa. 

Nunca supe qué le pasó, pero da igual. Llegó un punto en que dejé de torturarme intentando adivinar qué había pasado. Siempre me pregunté si tenía relación con el caso de mi madre. Pero a mi madre nunca le dijeron nada, tampoco fueron a su casa. 

Es un misterio sin descubrir, aunque bueno, Usui siempre fue un enigma. Un enigma que perdurará en mis recuerdos y que nunca podré sacar de mi corazón. Porque aquel día, junto con las maletas, me lo robó y se lo llevó. 



N.A.: Y aquí acaba mi fanfiction sobre Usui Takumi. O al menos la primera parte de este. Si queréis saber cómo es la vida de Coco en la actualidad, averiguar si descubre qué le pasó a Usui, o si le vuelve a encontrar, podéis pedirme en los comentarios que haga otro fanfiction como continuación a este. Gracias a los seguidores/as que comentáis cada capítulo y que me dais fuerzas. Depende de vosotros que haya más y mejor. Un beso a todos y todas <3

Se llamaba UsuiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora