El primer amor siempre es el peor

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Abrí la puerta y ahí estaba Usui.

-Haber empezado diciendo que serías la canguro de Alba -dijo Usui que estaba apoyado de forma muy sexi en el marco de la puerta.

A Alba se le iluminó la mirada en cuanto hicieron contacto visual.

-Hola, Usui -la voz se le endulzó enormemente al hablarle a Usui, una diferencia radical a cómo me hablaba a mí.

-Hola, Alba -le contestó él. 

Luego me dio un beso a lo que juro que pude oír cómo le rechinaban los dientes a la pequeña diablilla.

-¿Quieres tomar algo? ¿Un té, un gin-tonic? Los chicos mayores bebéis esas cosas, ¿verdad? -dijo totalmente ilusionada.

-Una Coca-Cola estará bien.

-Oh -soltó evidentemente decepcionada. 

Abrió la nevera y sacó una Coca-Cola, la sirvió en un vaso y se la dio a Usui.

-Le gusta con hielo y una rodaja de limón -dije sonriendo a Usui mientras me levantaba a por el hielo y el limón.

No me fijé mucho pero juraría que a Alba se le quedó cara de tonta. Le preparé el refresco a Usui y se lo di.

-Bueno. ¿Qué te apetece que hagamos? -preguntó Usui a Alba.

-Podemos ver las Kardashian en la tele. Es lo que suelo hacer a esta hora -dijo caminando hasta el sofá. 

Nosotros la seguimos pero Usui puso mala cara.

-No deberías ver ese programa. Son muy mala influencia para ti -advirtió él a Alba.

-¿Por qué? -preguntó ella mirándole con cara larga.

-Porque hacen y dicen cosas que tú no deberías ver. La buena gente no se comporta como ellos. Deberías dejar de verlo. 

Diría que a Alba se le cayó un mito, en concreto el de Usui. Me quedó claro en el momento en que le miró con ojos vidriosos justo antes de salir disparada hasta su cuarto y encerrarse allí. 

-¿He dicho algo que no debería? -me preguntó preocupado.

-Tranquilo. Son cosas de chicas. ¿Por qué nos vas a jugar a la play con Javi? Yo me ocupo de Alba. Avísale de que en cuanto vaya es hora de ir a dormir.

Besé a Usui y me sentí como una madre casada que tenía que cuidar de sus hijos con su perfecto marido. Lo peor es que la idea no me desagradó.

Llamé a la puerta de Alba antes de abrirla.

-¿Puedo pasar? -al asomar la cabeza vi a Alba sentada sobre su cama llorando con las piernas encogidas.

No dijo nada, solo me miró y siguió llorando. A la hora de la verdad no era tan dura como quería hacernos pensar. Simplemente era una niña que necesitaba mimos y atención. Probablemente sus padres no le daban ni una cosa ni la otra.

Me acerqué despacio a la cama, me saqué los zapatos y me senté cerca de ella.

-No me esperaba esto -la miré dejando que hablara ella-. Usui es el chico más guapo del edificio entero. Se supone que debía ser guay, beber alcohol, dejarme hacer lo que quiera, estar despiertos hasta tarde y montar una fiesta porque nuestros padres no están en casa. No beber un refresco y prohibirme ver las Kardashian.

-Vamos, no llores. Eres la chica dura que odia a sus canguros y vive para que sus padres las despidan -le saqué una pequeña sonrisilla-. Usui no es el chico malo que tú piensas. Es muy responsable y buen chico, por eso no bebe alcohol en casa de los niños a los que hago de canguro, y no te deja ver las Kardashian. Pero tiene razón, no son un programa adecuado para ti.

-No es lo que me esperaba -dijo secándose las lagrimas, que no paraban de caer por su mejilla.

Instintivamente la abracé, tampoco sabía qué más decirle. Acababa de llevarse una decepción, probablemente la primera en su vida, y debía aceptarla. Tenía que aprender a hacerlo pues se llevaría muchas más en la vida.

Ella no se apartó ante mi abrazo. Al revés, se aferró a mi cuello como si le fuera la vida en ello. Cada vez estaba más segura de que esos niños tenían todo lo que pedían menos el cariño de sus padres.

-¿Dónde está mi acosadora favorita? -preguntó Usui entrando en la habitación.

Alba se soltó de mí y se secó las lagrimas a la velocidad de la luz.

-¿Sabes Usui? -dijo recomponiendo el gesto de superioridad que la caracterizaba- Creo que nuestra relación estaba destinada al fracaso. Deberías irte a tu casa a superar esta ruptura. Lo siento. Pero podemos seguir siendo amigos. 

Oh Dios mío, estaba alucinando, esa renacuaja acababa de mandar a Usui a la friendzone. Aguanté la risa todo lo que pude. Usui sonrió un poco flipando y se despidió para luego irse a casa.

-Pica cuando acabes. Te esperaré despierto -me dijo, nos guiñó un ojo y se fue.

-Qué desperdicio, con lo sexy que es... -suspiró Alba.

-Venga señorita. El pijama y a la cama -para sorpresa mía Alba no opuso resistencia ante mi orden así que me levanté y fui a avisar a Javi.

Entré en su cuarto, que estaba a oscuras. La play funcionaba sola. Él se había quedado dormido en el puff en el que estaba sentado.

Le quité el mando de encima, apagué la consola como pude sin hacer ruido y luego la televisión. Por suerte Javi ya tenía puesto el pijama. Probablemente no era la primera vez que se quedaba dormido mientras jugaba.

Lo levanté con cuidado de no despertarle y le metí en la cama.

-Buenas noches, pequeño hombrecito -me despedí mientras le tapaba con el edredón.

Luego fui a la habitación de Alba. Ella ya estaba cambiada y se metía en la cama justo cuando entré.

-¿Sabes? Creo que eres la mejor canguro que hemos tenido. Nos has caído bien.

-¿Qué me diferencia de las demás canguros? -Alba no se pensó ni dos segundos la respuesta.

-Que a ti te importamos de verdad, no estás aquí solo por el dinero. Y eso se nota. Las otras canguros no nos obligaban a comer las verduras, nos dejaban ver lo que quisiéramos. Una vez nos quedamos dormidos sin cambiarnos al pijama, en el sofá, y nos dejó allí hasta que llegaron papá y mamá. No tuvimos que hacer nada para que la despidieran. Qué pena que solo seas la substituta -dijo antes de bostezar.

-Bueno. Si me vuelven a llamar para haceros de canguro no dudes que volveré.

-Genial -susurró mientras cerraba los ojos. 

-Buenas noches, pequeñina -le di un beso en la frente y me fui al sofá. 

Estuve viendo la tele y jugando con el móvil hasta que llegaron sus padres. Se quedaron sorprendidos cuando les conté que se habían comido las verduras. Me pagaron una suma bastante generosa y al final me pude ir a casa de Usui. 

Llamé al timbre y me abrió la puerta. No llevaba camiseta ni zapatos, iba descalzo y solo llevaba puestos unos pantalones del pijama. Cómo se notaban las horas de gimnasio, madre mía. 

-¿Te he despertado? -pregunté, aunque estaba bastante segura de que no. 

Estaba radiante, imposible que se hubiera dormido. Me dio un besito en la cabeza y me estiró hacia dentro de su casa. Cerró la puerta y me abrazó, estaba ñoño. 

-Me había quedado dormido en el sofá. Vamos ya a dormir, venga -me besó el cuello y me estiró de la mano hasta su habitación. 



N.A.: La niña de la foto es Alba. Espero que os guste el detalle. <3

Se llamaba UsuiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora