El sonido del reloj martilleaba en mi cabeza hasta que había decidido que no iba a dejar más que ese silencio siguiera molestando.
Kodaline se escuchaba por los audífonos haciendo que formulara de las canciones en mi cabeza cantando la canción antes que concentrarme en la hoja que tenía en frente.
Levanté la mirada de la hoja donde la secretaria estaba sentada con sus largas uñas tecleando en el computador, no pasaba ni un solo maestro y menos algún estudiante. Lo máximo que lograba ver era a una mujer adulta en la sala de la rectora.
Volví a mi hoja dejando el lápiz caer en mi hoja y cubriendo mi rostro con el cabello y mis brazos sobre la hoja. ¿Por qué tenía que ser tan inteligente? ¿Por qué mi nivel matemático tenía que ser mayor al de los demás?
Suspire frustrada levantando mi cabeza y con el lápiz haciendo círculos en la esquina de la hoja. Toda la sección de bachillerato y secundaria estaba presentando la prueba de matemáticas a la que me había llevado hasta Jamaica.
Pero ya no era gracioso cuando llevas años siendo la mejor en esa prueba y de un momento a otro deciden llevarte a una competencia a nivel internacional.
Nunca me gustó de la experiencia que viví junto con mis padres y mi hermano en Jamaica, y a mi madre menos después de que William fuese atacado por una serpiente en el hotel.
Por lo que ahora tenía que ser la encargada de calificar que la empresa de las pruebas EMC no haya cometido algún error revisando a cada prueba desde quinto grado.
Moví de las hojas que había usado para desarrollar algunos ejercicios y vi la hoja de respuestas de todos los grados, una copia de la hoja de respuestas original, claro. La escuela nunca confiaría en dejarme las respuestas, pero he cargado con ellas por casi dos días mientras que desarrollaba de las pruebas.
Aunque no fuese creíble, cada vez que tenía clases de matemáticas el profesor me obligaba a salir de clase para continuar con mi trabajo de correctora de las pruebas. Me dejaban escuchar música, me dejaban comer mientras corregía pero no me dejaban hablar con otra persona y mucho menor levantarme por algo que no sea ir al baño (tomando permiso de la persona que me cuide).
Y todo para que no le pase las respuestas a alguien.
Seguí en lo mío tarareando de la canción con mis labios, ahora la voz de Alex Turner resonaba en mis oídos. Me había quitado de los zapatos dejando mis pies cubiertos por las blancas medias y sentada con las piernas cruzadas sin importar si alguien me llegaba a ver.
Los pasos de un hombre casi golpeando del suelo se escucharon desde donde estaba sentada, un hombre de camisa a cuadros apareció molesto hacia la oficina de la rectora. Le hizo señas a la mujer que estaba dentro pero no pudo entrar, se cruzó de brazos molesto.
-¿Qué sucede señor Fuentes?- preguntó la secretaria inclinando su cuerpo encima de la mesa y un rostro preocupado con solo ver la cara de Frank Fuentes.
Frank se acercó hacia la recepcionista con grandes y pesados pasos dejando caer sus empuñadas manos sobre la mesa y ahora él inclinándose, sus manos emitieron un gran sonido haciendo que la mujer se alejara un tanto de la mesa.
-Han hecho copia- dijo casi entre dientes-. Todos los cursos han hecho copia, todos los cursos tenían las respuestas.
Automáticamente las miradas se posaron en mi, sentí mi rostro palidecer. Rápidamente bajé la mirada sobre la hoja e intenté no parecer que había escuchado lo que decían.
Nerviosa bajé mis pies de la silla y metí los pies dentro de los zapatos tratando de no pensar lo que en mi cerebro ocurría.
Me siento mal por haberlos hecho esperar tanto, pero me sentía culpable de no publicar rápido además de que este capítulo no es tan largo como se lo merecen. Prometo que actualizaré pronto.
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Menor
أدب المراهقينTodo comenzó con un rumor creando una reputación que otras personas creyeron y reaccionaron. Algunas veces un rumor puede llegar a tener un gran efecto. Y pensar que todo comenzó con un simple rumor. *** -¿Recuerdas cuando te dije que no hab...