CAPÍTULO 28

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  —Es para ti— dijo extendiendo sus brazos hacia mi y poniéndome el gato a casi diez centímetros de mi cara a lo que yo empuje el gato lejos de mi.

—No, Luke.

—¡Lizzy!— me regañó mi madre. Al principio pensé que había sido por no haber tomado del gato que Luke me estaba regalando, después me di cuenta que con su mirada señalaba hacia mi torso donde el kimono rojo estaba abierto mostrando parte de mi sostén negro.

Si ahí no estuviera mi madre y Luke viendo de mi sostén me hubiera dado igual; Luke ya me había visto varias veces en esa vestimenta —y con menos ropa, y sí, si es lo que creen— y pues... mi mamá, es mi mamá. Pero tenerlos a los dos juntos conmigo de esa manera y más con mi madre que se veía bastante furiosa pero al mismo intentaba ocultarlo con una sonrisa, no obstante, la comisura de su labio le temblaba.

Luke parecía no darse cuenta de aquello.

Y William...

Bueno, era la primera vez que me veía así. Y su rostro sería algo que jamás olvidaría.

Me crucé de brazos molesta con Luke. Instantáneamente solté mis brazos pensando que eso solo iba a empeorar las cosas frente a mi madre, así que tomé del kimono y lo cerré.

—Pero...— empezó a decir Luke acogiendo el gato entre sus brazos y pecho—, dijiste que te encantaban los persas...

  —Exactamente— dije —, hace dos años.

  —Entonces... ¿No lo quieres?— preguntó poniendo una cara de niño desolado, imbésil manipulador.

  —Lo hubiera tomado antes, Luke. Antes—hice énfasis en la última palabra.

  —¡Yo si lo quiero!— William que estaba al lado de Luke dio un saltito volviendo a acariciar el gato.

  —¡William Alexander!— esta vez mi mamá regañó a Will, como si ahora la conversación que teníamos Luke y yo fuera importante. 

Luke se levantó de la alta silla en la que estaba sentado y dejó a Burr en el suelo, el gato corrió hasta desaparecer en el cuarto de limpieza, y como era de esperarse, Will corrió detrás de él.

  —¡Burr!— llamó Will antes de desaparecer de la cocina.

Luke quedó a pocos pasos de mi, casi como queriendo tocarme y llevarme a otro lugar. Pero yo no me dejaría llevar tan fácilmente por ese rostro de ángel adinerado, él siempre ha visto nuestra relación como eso, dinero. Él pensaba que como tenía todo el dinero del mundo podía comprarme, y puede que haya sido una idiota al principio por no haberme fijado en eso. Pero ahora lo veía claramente, eso y muchísimas cosas más que me hacían no querer volver a verlo.

  —Luke—dijo mi madre dejando la comida a un lado y acercándose a nosotros dos—, ¿podrías dejarnos a solas?

Esta es la parte en la que no sabía si preocuparme por lo que mi madre quería hablar o alegrarme de que mi mamá sacaba a Luke del lugar.

Luke pasó su mirada por mi madre y después sobre mi, como si tuviera que esperar a que yo le permitiera retirarse. Simplemente abrí mis ojos y le señalé con mi cabeza donde Will había salido para que él también pudiera retirarse.

  —¿Por qué no me dijiste que habían terminado, Elizabeth?— me pregunto seriamente mi madre en cuanto Luke había desaparecido— ¿Por qué le terminaste? ¿Acaso no sabes todas las oportunidades que acabas de perder?

Casi que tiro la silla a mi lado de la rabia que me dio al escuchar las palabras de mi madre.

  —¿Y ha sido por eso? ¿Por su maldito dinero?— intenté hablar en un bajo tono para que después mi padre no se metiera en la pelea, él podría llegar en cualquier momento.  

MenorWhere stories live. Discover now