CAPÍTULO 11

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Me mantuve detrás de la gran masa de gente que ya quería salir del aula, Karma estaba a mi lado jugando con su reloj y sin darse cuenta de lo que yo veía.

Melanie se había metido entre la gente con una fuerza inhumana y había pasado a todos los estudiantes incluyendo al profesor que detenía a todos en la puerta.

Antes de que ella desapareciera entre toda la gente su mirada se cruzó con la mía, creí que me iba a dar de una mirada de rabia o que iba a mandarme a la mierda con cualquier cosa pero en vez de eso me dio una sonrisa malévola para después desaparecer.

Poco después el profesor dejó salir a todo el mundo, cogí del brazo de Karma halando y llevándola conmigo hacia afuera.

-¿Qué vamos a hacer para el proyecto de biología?- preguntó Karma sin apartar la mirada de su reloj.

Habíamos salido del pasillo abarrotado por estudiantes hacia el pasillo que nos dirigía a la biblioteca, un pasillo que tomaba gran cantidad de sol a esa hora.

-No sé- dije entrecerrando los ojos por el sol.

Mi bolsillo vibró, metí mi mano en el bolsillo sacando de mi teléfono que me indicaba un mensaje de mi mamá.

HIJA ME HE LLEVADO TU COCHE

ESPERO NO TENGAS PROBLEMA CON ELLO

-¿Ya que tienes tu celular a la mano me podrías decir qué hora es?- preguntó Karma, tuve que guiarla con un halón de brazo para que no se golpeara con un muro.

NO MA

NO IMPORTA

-Las 15:05- dije volviendo a guardar el teléfono en mi bolsillo.

¿Que no iba a tener problema con ello? ¿A mi madre que le ha pasado en su cabeza? Y además de eso ¿se le ocurre decirme hasta ahora, cuando ya estoy saliendo de la escuela?

-¿Karma, te importa si me llevas a mi casa?

-Si, hoy voy a ir a mis clases de clarinete- entonces ella levantó su mirada rápidamente con los ojos abiertos como platos-. Y si no me apuro voy a perder la ruta ¡Mierda!- y sin más, Karma salió corriendo por los pasillos hacia el lugar donde estaban estacionadas las rutas.

Ella me había dejado sola caminando en los pasillos. Ahora tenía que buscar a alguien que me llevara a mi casa.

Y como si Dios hubiera escuchado a mis plegarias el teléfono en mi bolsillo volvió a vibrar y al sacarlo me pude calmar de ver otro mensaje de mi madre.

NO OS PREOCUPÉIS HIJA

YA HE LLAMDO A ALGUIEN PARA QUE TE RECOJA

GRACIAS MA

pero ella no contestó, seguí con el teléfono en mi mano caminando por los pasillos abarrotados de estudiantes de grados menores.

Entre eso me di cuenta que estaba pasando cerca al salón de octavo grado, el salón en el que Mason estaba. Lo busqué con mi mirada pero no lo encontré y menos a la chica a la que estaba acostumbrada a verlo.

Entonces me percaté de algo bastante curioso, los estudiantes estaban teniendo una gran conversación con uno de los maestros y al parecer le ponían más atención a la chica pelirroja de último grado que al maestro.

Encontré al amigo de Mason sentado cerca a un grupo de chicas, el mismo grupo de chicas al que presentía que no dejaban de chismosa sobre mi.

Presentía que ya todos en el aula creían que yo iba detrás de Mason y quería algo con él, ¿me creen asaltacunas?

MenorWhere stories live. Discover now