Q u i n c e

950 86 13
                                        

Él sonido de la lluvia por la mañana me despertó. Revisé la hora, eran las 10 de la mañana.
Me levanté, me di una ducha y me vestí.

—Buenos días Emily —dijo Nathan cuando me vio bajar las escaleras.

—Bueos días —bostecé

—¿Dormiste bien?

—Claro —me senté en el comedor —. Soñé algo muy bonito

—Me alegra Emily, y creo saber qué soñaste

—¿Enserio?

—Sí, estabas hablando medio dormida

—Son los efectos secundarios de la medicina —sonreí

—Sí —me fijamente con una sonrisa en su rostro

—¿Qué ocurre?

—Nada Emily, él desayuno pronto estará listo

—De acuerdo

No tenía mucho apetito él día de hoy, aún tenía mucho en qué pensar. Tenía la curiosidad de saber quién era ese hombre qué soñé, quería averiguarlo. Pero mi amnesia me lo impedía.

[...]

Él sonido de una alarma me despertó bruscamente, me incorporé de golpe. Me di cuenta qué me encontraba en una recámara desconocida.
Comencé a enclarecer mi mente, ya qué él dolor de cabeza era insoportable, tanto qué me dejó desorientado.
Después caí en la cuenta qué seguía en casa de Olivia. Y qué esta era su recámara.
Me preguntaba como había llegado hasta aquí.
Luego me percaté de la presencia de alguien al lado mío. Era Olivia, estaba dormida junto a mí. Al parecer había sido ella quién me había traído hasta aquí. Empezaba a creer qué Olivia tenía demasiada fuerza.
Pensé en despertarla, pero se veía tan cansada qué pensé qué lo mejor sería dejarla dormir.

Me levanté y caminando a paso lento salí de la habitación, bajé las escaleras hasta llegar a la sala de estar donde tomé mi sacó, los papeles qué estaban en la mesita, mi portafolio y salí de su casa. Tenía qué ir a la mía para cambiarme de ropa y volver al trabajo. Seguramente Eiza y Tyler ya estaban preocupados de qué no haya regresado a casa desde anoche.

[...]

Me encontraba espiando desde mi auto nuevamente a Camil y a ese tal Nathan. Estaban en él mismo parque de siempre, llevaba varios días siguiéndolos así qué ya me sabía su rutina. Siempre estaban ahí a la misma hora y por determinado tiempo.

Hacer esto me estaba cansando, hoy sería él día en él qué pondría mi plan en acción para rescatar a Camil de las garras de ese secuestrador. La llevaría a mi casa y ahí haría venir a Ían.
Sabía qué todo marcharía a la perfección, aunque Matthew y Johanna se rehusaron a ayudarme de esa forma. Yo podía sola, aunque fuese demasiado trabajo para una persona.

—No pasa de está noche —dije—. Está noche Camil volverá a ser libre.

Decidí irme del lugar y no volver hasta en la noche, a la hora en la qué se ejecutaría él plan. Secuestraría a Camil otra vez, pero está vez no sería para deshacerme de ella, sino para salvarla.

[...]

Después de llegar a casa a cambiarme de ropa, regresé al trabajo, se me había hecho tarde. Pero Olivia aún no llegaba, seguramente seguía dormida. Entré a mi oficina y me puse a realizar él trabajo qué se supone debía estar hecho desde anoche.
Una vez hecho, lo metí en una carpeta, me tomó una hora realizarlo, así qué fui a llevarlo a la oficina de Olivia quién ya debía estar aquí. Y así era.

—Buenos días —dije yo antes de entrar.

Olivia no respondió, estaba con la cabeza baja contra su escritorio. Me acerqué a ella, dejé la carpeta a un lado.

Mr. and Mrs. FantasmaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora