El fin de la tormenta

1.9K 220 20
                                        



─ estoy bien Aragorn, debe ser solo cansancio─


─ has dejado de comer, no duermes yo no creo que eso sea estar bien─ acaricio la mejilla de su amado─ créeme que esto saldrá bien, la boda y la coronación ─


─tu pueblo.. ─


─mi pueblo solo estaba siendo manipulado, el problema proviene de otro ser─


─¿entonces tu pueblo no está en revuelta? ─


─no falta quienes están a disgusto, pero la mayoría lo apoya, te conocen meleth, saben que posees un gran corazón y que siempre lucharas por la paz ─ lo beso con lentitud, no queriendo separarse, hasta que el llamado a la puerta logro separarlos.


─ mi señor, Lord Canwesst desea verlo en la sala de consejo─


─dígale que voy enseguida─ se volvió a su elfo ─ debo irme, he dejado a los mejores guardias cuidando la entrada, toma la medicina que te dio el sanador, Haldir no tardara en venir ─


─no soy un niño Aragorn─ le respondió sonriendo.


─confió más en Haldir que en mis guardias, ya no se puede ni confiar en la sombra y este palacio no es seguro─ beso la frente del elfo ─ regresare enseguida ─ dejo el cuarto regalándole una sonrisa. Los guardias no eran los de la otra vez, al verlo se inclinaron y juraron protegerlo para después cerrar las puertas. Vio la bebida sobre su mesa, no le inspiraba confianza tomarla, así que simplemente la vertió sobe la planta de su balcón, admiraba a Gondor de noche, era tan diferente a Mirkwood, pero por extraño que resultara, no extraña su reino, aunque eso no obviaba que extrañaba correr libre en los bosques.


Su elfica oreja escucho forcejeos en la puerta, varias voces para después terminar en un sonido sordo seguido de otro.


─ ¿ocurre algo? ─ se atrevió a preguntar acercándose a la puerta.


─ocurre que hubo un cambio de planes elfo─ giro sobre sus talones al escuchar esa voz a su espalda.


─Lord Canwesst─ el nombrado se hallaba custodiado por seis hombres armados.



─sabes, el rey es muy descuidado, mira que dejar esa entrada "secreta" sin supervisión ni seguridad le va a costar mucho─ pudo ver la daga que se paseaba entre las humanas manos.


─no haga una tontería Lord, ¿Por qué tanto odio? ─


─porque eres un elfo, no perteneces a este reino─ movió las manos, los cuatro hombres se abalanzaron sobre él. Legolas logro evadirlos y golpearlos, se sorprendió que a pesar del bullicio los guardias no hayan ingresado. ─ ni mires la puerta, los guardias que cuidan esta habitación, ahora son míos─


─¿Cómo puede llegar al extremo de matar a su propia gente? ─ logro noquear a uno y evadir la espada de otro, aunque le costó un corte en el brazo. Lo siguiente que sintió fue como tiraban de sus cabellos y lo tiraban contra el suelo. No quería matar a ningún humano, pero no se lo estaban poniendo fácil.

Mellon ninHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora