Ataque a la Manada: Parte II

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CIRCE

Cuando regresé al departamento, Landrew no estaba.

Cansado por todo recordé a la chiquilla que su hermano había traído, sabía que la verdadera razón de eso, era para probar su criterio. A pesar de saber que había hecho lo corrector frente a Irïah, había visto el potencial de la chica, y sabía que se había dirigido a decirle el plan a los perros. Tenía que actuar rápido.

Dejé mis zapatos cerca de la entrada pues no quería que se estropearan en la pelea, pero antes de irme recordé que había algo más que necesitaba llevar.

Regresé a mi habitación y miré con recelo el baúl al pie de mi cama por unos segundos demasiado largos. Saqué mi celular y marqué el número de mi hermano.

-¿Ahora qué? -dijo de inmediato.

-Avancen sin mí, hay algo que aún debo hacer.

-Más te vale que no sea ninguna estupidez.

Al escuchar eso, mi sangre hirvió intensamente en mi interior.

-En esta guerra soy tu superior, y como tal me hablarás ¿Te quedó claro?

La línea quedó en silencio.

-Los veré en más tarde -colgué y me incliné sobre la caja de madera.

Sin tiempo de admirar el hermoso trabajo del baúl, tomé la llave que colgaba de mi cuello-siempre debajo de mi ropa-y la introduje en la cerradura provocando que rugiera por los años que llevaba sin uso, cuando la tapa finalmente estuvo abierta, tomé la espada que había dentro. Esta había pertenecido a su familia por más de 10 generaciones. La había encontrado en una tienda de baratijas años atrás con su apellido grabado en ella. Esta espada era capaz de transformarse al igual que y cuando me convertía en dragón, así que no se perdía. Me enganché el cinturón que venía con ella y salí del edificio en dirección a la casa Rollins.

Al llegar ahí pude escuchar sus voces con claridad desde la punta de uno de los árboles alrededor, Selah estaba ahí y la golpeaban para que les diera la información. En un momento de descuido para ellos, ella mi miró y con los ojos le hice entender que debía confesar todo, ahora.

Después de que ella soltara nuestro plan, ellos entraron en caos y me dieron el momento perfecto para bajar del árbol, desatar a Selah y salir de ahí.

-¿Por qué salvarme? -dijo Selah deteniéndose unos metros después.

-Por que... a pesar de lo que debo decir frente a mi hermano, creo que tienes potencial niña.

-No me llames niña.

A pesar de que sus palabras fueron duras, una sonrisa se coló en la cara de la muchacha y me hizo sonreír por igual. Nos miramos mientras acelerábamos el paso y poco a poco ambas dimos paso a la transformación de dragón. Nuestras pieles contrastaron la una con la otra, ella, de un color azul celeste y la mía de un rojo carmesí.

-¿Estás lista para esto, Selah?

-Siempre lo he estado.

Habiendo dicho esto, nos dirigimos directamente hacia el campamento de los lobos, sedientas de sangre de perro.

Cuando el campamento apareció en el horizonte el u rugido de venganza se alzó en mi interior y Selah fue capaz de sentirlo pues ambas lanzamos un aullido al aire, anunciando la llegada de los grandes dragones.

Planee sobre el campamento ya en batalla y lancé una llamarada, sabiendo que el dragón azul me seguía de cerca, de la nada vi uno de los lobos saltar sobre mí desde la cima de una de las estructuras, al no esperar el ataque, caí al suelo y me transformé de nuevo en humano no sin antes golpear al animal con una de mis garras.

Seres [EDITANDO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora