Se, de antemano que mi cara palideció al verlo allí parado, con su mirada penetrante y su semblante imperturbable; apreté los puños con fuerza y volví la mirada hacia la señora Alana. Necesito volver a ser yo y no dejar que su presencia me afecte.
— ¡Al fin estas aquí! — Dice Dallan, ese niño hermoso que me ha rogado por días que sea su niñera. Lo que no me esperaba era encontrarme al amargado de su tío aquí.
— Estábamos esperando por ti, Nadia. Soy Alana, — Dice la joven mujer perfectamente vestida y amigable —. El es mi esposo Ian y este es mi hermano Lucas. — Añade, señalando a las personas que va nombrando. Escuchar su nombre hizo que mis manos sudaran aun más, Dios, no sé si pueda trabajar con este ogro vigilándome todo el tiempo.
No pude hacer más que asentir y embozar una sonrisa.
— Pero tomemos asiento, háblanos de ti. — Habla en señor Ian. A pesar de todos esos tatuajes que lo hacían ver como un hombre tan intimidante hasta ahora me hacía ver todo lo contrario. Les extendí mi currículo como niñera e iba hablándole de todos mis trabajos anteriores.
— Tienes muy buenas recomendaciones — Habla Lucas, solo escuchar su voz hacia que mi cuerpo se tensara, su mirada penetrante y la forma tan… retadora, si así podría llamarla que me mira me pone aun más nerviosa.
— Les dije que es la mejor. — Habla Dallan que está sentado a mi lado, no lo había notado. Le regalo una sonrisa y él hace lo mismo haciendo que sus ojos grises se achinen.
— ¿Cuánto tiempo llevas trabajando con los Carter? — Pregunta el señor Ian.
— Hace unos tres años. — Respondo, muy segura.
— ¿Podrías empezar hoy mismo si te contratamos? — Pregunta la señora Alana. Hoy debo hacerle unos exámenes a mi madre, no puedo posponerlo… no creo poder.
— Esta misma tarde…no. Tengo un compromiso que cumplir. — Digo. La señora Alana asiente, pero la mirada de mi ex jefe hace que vuelva la vista hacia él, su ceño fruncido me hace entender que nada bueno ha pensado que lo que acabo de decir.
— ¿Entonces no tendrás total disponibilidad para mi sobrino? — Pregunta de manera tan dura que hace que me mueva incomoda en mi asiento.
— Solo será hoy, cuando quede comprometida con su sobrino será todo el tiempo que deseen, además… no sabía que querían que empezara hoy mismo. — Digo, fijando la vista en Alana.
— Es cierto — Dice ella cerrando la carpeta en sus manos, ha leído bien mi currículo — ¿Entonces mañana si podrás?
— Por supuesto, totalmente. — Digo.
— Entonces está bien — Dice soltando un suspiro, su hijo Dallan a mi lado aplaude emocionado y corre a abrazarla, gesto que ella corresponde con todo cariño — Mañana te necesitamos aquí a las siete, le pediré a mi abogado que te haga un contrato. — Termina. Yo asiento sonriente.
Esta nueva entrada de dinero mejorara mi situación y la de mi madre. Creo que me dedicare totalmente a ser niñera… bueno, y a estudiar.
— Los veré mañana. — Digo, extendiendo mi mano hacia la señora Alana y su esposo que esta junto a ella.
— Está bien Nadia, un placer conocerte. — Dice Alana. Creo que es unos años mayor que yo por lo que es raro decirte señora, pero si así debo hacerlo lo hare.
Me despedí de Lucas con un asentimiento de cabeza, no estaba segura de cómo hacerlo, darle la mano no sería una buena opción ya que conociendo como es, este es capaz de dejarme la mano extendida.
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Después de ti
Teen FictionDespués del primer amor, llega el amor verdadero y eso lo experimenta el hijo del gran empresario Aarón Ferreyra cuando la que era su novia y su primer amor muere en un trágico accidente junto a la abuela de este. Resignado y sin ganas de conocer a...
