Lucas:
No sabía el concepto de felicidad que tenía mi psicólogo, pero debía preguntarle si es esto que siento ahora mismo. Nadia es mi esposa al fin. Después de la fiesta dejamos todos atrás y Bruce nos llevó al avión privado que nos llevara al lugar de sus sueños. Esto lo supe gracias a la información que ha conseguido para mi Alana.
— ¡Oh, por Dios! Es Barbados. —Habla Nadia cuando mira por la ventanilla del avión. Sonrío al ver la emoción en su rostro.
—Si, esposa, Barbados. —Susurro en el lóbulo de su oreja mientras doy suaves besos y muerdo. Ella cierra los ojos, sus labios se abren levemente y la siento erizada bajo mis manos.
Los alojamos en el hotel y de inmediato salimos a las hermosas playas que nos ofrece este paraíso. Nadia en traje de baño es un espectáculo para cualquier par de ojos de se fijen en ella. Mi pelirroja es hermosa de pies a cabeza y esas pequitas en su rostro la hacen lucir angelical.
Nadia no quería apartarse de la playa ni mucho menos salir de ella. Le encanta el agua. Yo la observo desde una silla a la orilla tomando un delicioso vino para refrescar el calor tan intenso.
Nadia:
Me decidí por el regalo de Alana, un vestido negro ajustado al cuerpo de color negro, de mangas largas y cuello V muy profundo. Unos tacones de aguja de una marca de lujo que al verlos mi boca casi cae al piso. Nunca imagine que tendría unos zapatos de esta marca. Recogí mi cabello en un moño alto con algunos mechones rebeldes sueltos y me aplique un maquillaje suave.
— ¿Lista, amor? Debemos salir ya. —Habla Lucas. Me ha dado espacio para vestirme mientras él espera en la sala de la suite. Tomo el pequeño bolso también cortesía de mi cuñada y me encamino a la puerta, pero antes de tomar la misma y abrirla un horrible mareo me invade. Me tomo de un mueble cercano y coloco una mano en mi cabeza. Dios, que no sea lo que estoy pensando. Salgo de la habitación y le sonrío a Lucas que me mira estupefacto, sus labios se han abierto levemente y tiene sus cejas elevadas, vuelvo a sonreír aún más para encaminarme a la pequeña nevera y tomar una botella de agua y beberla. Lucas se pondrá como un energúmeno si resultan ciertas mis sospechas. Mi esposo está parado a la mitad de la sala, tiene una mano en el bolsillo de su pantalón y con la otra revisa algo en su celular, cuando me acerco a él levanta su celular y toma una fotografía.
—Estas preciosa. —Dice—. Necesitaba una foto para recordar que esto no fue un sueño y tener pruebas. —Sonríe para dejar un beso en mis labios. —. Salgamos de aquí de una buena vez.
Lucas ha alquilado un convertible de ensueño. Creo haberlo visto solo en películas y en revistas. No puedo creer que sea yo la que este en este auto con este hombre tan... irresistible.
No puedo sacarme de la cabeza el asunto de los mareos y dolores de cabeza. Me prometo a mí misma ir mañana temprano a una farmacia y comprar una prueba de embarazo y así salir de dudas.
— ¿Estás bien? —Me vuelvo hacia Lucas que conduce —. Estas muy pensativa. —Termina.
—Perfectamente. —Le doy una sonrisa y me vuelvo de nuevo al frente tratando de mantenerla.
Después de cenar nos fuimos a un lugar exclusivo de Barbados y bailamos toda la noche. Al final tomamos un taxi hasta el hotel ya que ambos habíamos tomado más de la cuenta.
Y, aquí estoy... frente a una estantería de una farmacia donde exhiben todo tipo de pruebas de embarazo. Llevo un conjunto deportivo y mi cabeza va cubierta por la capucha de este. Cuando al fin me decido por una voy a la caja y la cancelo para terminar saliendo del lugar.
Cuando llego al hotel Lucas aún está dormido, así que me encamino al cuarto de baño, leo las instrucciones y procedo hacerme la prueba...
No, Dios santo...
POSITIVO.
Un jadeo brota de mis labios y cierro los ojos con fuerza llevándome mi mano derecha a mis labios para silenciarme, encorvo mi cuerpo y me apoyo en el lava manos del baño. No puede ser, esto va a noquear a Lucas.
— ¿Qué está pasando, Nadia? —Me enderezo de golpe y limpio un par de lágrimas que han escapado de mi rostro rápidamente, lo hago tan rápido que no me doy cuenta que la prueba de embarazo está en la mano que lleve a mi rostro.
Lucas camina hacia mi serio, escéptico e inexpresivo. Lleva sus cejas juntas en la mitas de estas y me quita la prueba, cierro los ojos y bajo la vista.
— ¿Te la acabas de hacer? —Asiento. El exhala ruidosamente y sale de la habitación de baño.
Yo me quede un rato más ahí, cuando mis manos dejaron de temblar un poco salí para encontrarme a Lucas sentado en los muebles de la sala mirando fijamente la prueba. Me recosté a una pared cercana y lo observe desde allí con mis manos cruzadas en mi pecho.
— ¿Desde cuándo lo sabias? —Susurra.
—He sentido muchos mareos y dolores de cabeza. Lo sospeche pero no estaba segura. Por eso me hice la prueba. —Se levanta como impulsado por un resorte y camina serio hasta donde estoy para plantarse frente a mí.
—Te sentiste mal por días, sospechabas desde hace unos días y fuiste sola a una farmacia en un lugar que no conoces. De nada de esto me informaste. ¿Empezaremos a ocultarnos cosas? —Negué, casi llorosa —. Ya no estás sola, Nadia y aunque a veces pueda enojarme no quiero que vuelvas a ocultarme cosas. Y menos que voy hacer padre. —Mi mirada estaba baja, pero al escucharlo mis ojos fueron directo a los suyos.
—De acuerdo, lo prometo. —Digo. Baja hasta mi altura y me arropa en un abrazo que me despeja de un gran peso que llevaba encima. Lucas es el mejor chico en todos los sentidos. —. Te amo a más no poder. —Susurro.
—Y yo a ti. Eres mi luz al final del túnel, mi Nadia. —Susurra y compruebo que esta es la mayor de las felicidades. Lucas es mi otra mitad, esa que tantas personas buscas a lo largo de su vida y pocos la encuentran.
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Después de ti
Teen FictionDespués del primer amor, llega el amor verdadero y eso lo experimenta el hijo del gran empresario Aarón Ferreyra cuando la que era su novia y su primer amor muere en un trágico accidente junto a la abuela de este. Resignado y sin ganas de conocer a...
