Nadia:
Golpeo mi cama una y otra vez, lanzo las cobijas al piso y hundo mi cabeza en una de las almohadas cuando siento que no podre continuar destrozando mi habitación. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué con esa perra egoísta? Quería golpear su rostro de Barbie, quería arrancar cada una de sus extensiones de cabello. ¡Agh! Es una estúpida.
Primero Ángel y ahora él. ¿Por qué con él? ¿Por qué no con otro chico?
—Nadia, ¿Está todo bien, amor? —Es mi madre tocando mi puerta.
— ¿Qué? —Pregunto confundida, al ver mi cuarto destrozado todo vuelve a mi cabeza —. ¡Si, madre, ya salgo! —Empiezo acomodar todo con rapidez como una niña de diez años.
—Yo voy a salir, deje tu cena en el microondas. Volveré a las doce, iré a cenar con mis amigas. — ¡Que locura! Mi madre tiene una salida y yo no.
—Está bien, madre. —No escucho una respuesta de su parte, por lo que me lanzo a mi cama con los brazos estirados. Ya acabo, ya sácalo de tu cabeza, me repito una y otra vez.
Decido tomar un baño cuando mi reloj indica que son las nueve de la noche, lavo mi cabello y cepillo mis dientes sabiendo que en un momento bajare a cenar y tendré que volver a lavarlos después de ingerir mi comida. Mientras masajeo mi cabello me pregunto que estará haciendo mi mejor amiga, Victoria. La llamare a penas me vista.
Cinco minutos después salgo de la ducha y me enfundo en un pijama de pantalón y camisa. Después de una lucha épica por encontrar mi celular –Que estaba en silencio- me encuentro con varias llamadas perdidas. Dos de Victoria, cinco de Lucas y una de la casa de los Vernacci, de inmediato marco el último numero. Son casi las nueve y treinta de la noche.
—Buenas noches, casa de la familia Vernacci —Contesta Alba con esa serenidad que la caracteriza.
— ¡Alba! Soy Nadia, he recibido una llamada, ¿Me están necesitando allá? —Pregunto nerviosa, joder, lo que menos quiero es quedarle mal a la señora Alana.
—Todos descansan ahora, querida Nadia, pero dame un segundo y le pregunto a la señora Alana que ha bajado a la cocina.
—De acuerdo. —Espero con el teléfono en el oído mientras tatareo una canción y hago movimientos casi imperceptibles bailando la misma. "Cuando tú quieras me llamas, tú me llamas, soy el que te dio amor y el que te lo da hoy. Na, na, na... "escucho una risita al otro lado del teléfono y me callo de golpe.
—Nadia, ¿Cómo estás? —Pregunta la señora Alana —Alba me ha informado que has recibido una llamada nuestra, pero no, no fuimos nosotros. Quizá fue Dallan extrañándote. —Dice divertida, de seguro me ha escuchado cantar, y joder, no es uno de mis mejores talentos.
—Okay, tranquila. Mañana iré por la tarde. Buenas noches y disculpe. —Digo apenada.
—Tranquila, Nadia. Por cierto, muy buena la canción. —Resalta.
— ¡Lo sé! Pero bueno, nos vemos mañana. —La escucho sonreír de nuevo y después cuelga.
Al segundo decido no llamarlo, pero le marco de inmediato a mi amiga que me informa con tono alegre que iremos a una club muy popular de la cuidad. Sin oponerme ni un momento acepte, necesito distraerme un poco, ¿Y quién sabe? A lo mejor me encuentro con el amor de mi vida allí. ¿Un poco ingenua, no? Lo sé, lo sé.
—Te esperaremos allá, tu solo me llamas cuando estés en la puerta. —Pide aun con todo entusiasmado. Con rapidez bajo las escaleras y devoro lo que mi madre a preparado para mi, subo casi corriendo las escaleras y empiezo a arreglarme con rapidez.
ESTÁS LEYENDO
Después de ti
Novela JuvenilDespués del primer amor, llega el amor verdadero y eso lo experimenta el hijo del gran empresario Aarón Ferreyra cuando la que era su novia y su primer amor muere en un trágico accidente junto a la abuela de este. Resignado y sin ganas de conocer a...
