Lucas Ferreyra:
Alana no dejaba de interrogarme y yo estaba a punto de un colapso. Mi hermana podía ser un jodido grano en el culo cuando se lo proponía, sin mencionar que eran las diez de la mañana y no he obtenido alguna información sobre ella o su estado de salud. Nadia no contestaba el celular y Bruce me aseguro que se comunicaría conmigo apenas salieran de la clínica.
—Dallan no sabe nada de esto y, por favor, te pido que no hablemos nada frente a él. —Salgo de mi ensimismamiento y me levanto del asiento.
—Por Dios, me hablas como si le hablaras a un niño. —Camino hacia el ventanal de mi oficina que da vista a la ciudad —. Por supuesto que no voy hablar del tema frente a Dallan. Nadia tampoco lo hará, sino lo hizo mientras lo cuidaba y yo no sabía nada, no le comentara nada ahora.
—También quería comentarte que... —Me vuelvo para mirarla —. Faltan dos semanas para la subasta de la Fundación, ¿Recuerdas que darás un discurso en su memoria? — ¡Carajo! ¿Cómo pude olvidar que haría eso? —. Mi asistente escribió algo para ti que puedes decir o considerar. —Me tiende una hoja y yo la tomo, no la iba a leer delante de ella, la vería después. —. ¿Pasa algo entre Nadia y tú, Lucas? —Rodé los ojos volviendo a tomar asiento.
—Te habías tardado. —Evitaba mirarla.
—Es solo que... estas inquieto, sé que es por lo que le paso a Nadia. La miras diferente, eres otro cuando ella está frente a ti. —No, no es cierto —. Está bien, Lucas. Nadia es una excelente chica y me encantaría que mis sospechas sean ciertas. Solo... solo recuerda que ella... ella literalmente es una niña de veintidós años. —Frote mis ojos, no quería seguir escuchándola, mi hermana tenía razón. Ella me atrae con demasía, pero aun no tengo claro que es esa sensación tan extraña que siento cuando la toco, la beso... la hago mía. Mis ojos se cerraron con fuerza casi por inercia—. No la ilusiones si no piensas dejar que entre a tu vida, la destrozaras.
—Basta, Alana. —Susurre, ya es suficiente con todo lo que acababa de decir —. Necesito salir un momento, ¿vas a quedarte? —Ella niega frunciendo los labios con tristeza —. Seguiremos hablando después.
—Sí, claro. Como si eso fuera a pasar sin que quieras huir de nuevo. — ¿por qué, Dios, me diste una hermana tan terca? Dejo un beso en su frente y salgo de mi oficina.
Bajo hasta el estacionamiento subterráneo y subo a mi camioneta para encaminarte hasta esa bendita clínica, vuelvo a marcar el número de Nadia y nada, no contesta. Ya casi es medio día, ¿Qué tanto la examinan?
Cuando llego a la clínica dejo el auto en el estacionamiento y me adentro a esta, en la sala de espera me encuentro a Bruce, está sentado en uno de los muebles y lee alguna revista.
—Bruce —apenas me escucha se levanta como impulsado por un resorte —. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué se tardan tanto?
—Señor... a la señorita Nadia le están haciendo unas placas para verificar que no haya fracturas en ninguna parte de su cuerpo. Ya el médico la ha examinado y ya tomaron las muestras para algunos exámenes.
— ¿No puedo entrar con ella?
—Ya debe estar por salir, señor. —Frote mi rostro y tome asiento. Debía calmarme, Alana tiene razón con lo que dijo. Nadia está bien, ella estará bien. Unos cinco minutos después ella aparece en la sala de espera acomodando su bolso. Lleva unos vaqueros sencillos y un sweater blanco que la hace ver más... joven.
Le pregunta algo a la enfermera que está en recibidor y de inmediato me levanto para ir con ella.
—Todo estará listo en un par de horas, puede esperarlo o venir a recogerlo después de las dos. —Le indica la enfermera.
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Después de ti
Novela JuvenilDespués del primer amor, llega el amor verdadero y eso lo experimenta el hijo del gran empresario Aarón Ferreyra cuando la que era su novia y su primer amor muere en un trágico accidente junto a la abuela de este. Resignado y sin ganas de conocer a...
