Capítulo XXXV

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Nadia Rossi:

No todo es color rosa.

La noticia se filtró de forma inmediata, para el día siguiente el continente entero y gran parte del mundo ya sabía del compromiso. Si, gran parte del mundo y estaba aterrada, pero lo podía manejar, eso me aseguraba a mi misma.

Las páginas de espectáculo ya publicaban todo tipo de noticias sobre mí; como esa pelea que tuve con una niña cuando apenas cursaba el cuarto grado de primaria. ¡Era una locura! Colocaban cosas como: "Nadia Rossi, una chica para temer" ay, no. ¡Estaba en cuarto grado de primaria! Se supo todo sobre mi niñez y adolescencia. Y los detalles exactos sobre el homicidio de mi padre, creo que fue eso lo que menos me gusto de todo esto.

En el consultorio donde trabajo pase de atender treinta consultas a la semana a mil. ¡MIL! Se los colocare en números ¡1000! Quería gritar y salir corriendo, por supuesto no podía atenderlas todas y solo me quede con los que ya tenía, y algunos nuevos que llegue a atender solo me preguntaban cosas sobre Lucas y qué se sentía ser su futura esposa. Los momentos más incómodos de mi vida. No me gusta hablar de mi vida personal y mucho menos en el trabajo.

—La casa Versace hará tu vestido. —Me informa una asesora que ha contratado la señora Alana para el evento. Pestañee y mire a la última que va a mi lado, me sonríe para darme un poco de tranquilidad.

—Lucas no escatimo en gastos y pidió lo mejor para ti. —Me habla la señora Alana.

Salía más temprano del trabajo porque debíamos reunirnos para planearlo todo. Lucas trataba en lo posible estar en todas las reuniones, pero entendía que se le presentaban cosas muy importantes en la empresa. Solo falto unas dos veces en las que me sentí perdida y abrumada, hay mucha gente trabajando en todo los preparativos. Y una de esas ocasiones en la que no estuvo presente fue en la prueba del vestido. El llego, pero la señora Alana no lo dejo pasar.

...

—Yo haré mi propio vestido, no quiero nada de versañe y guichi ni nada de eso. —Solté una carcajada, mi madre es la que habla y ella si se encontraba muy incómoda con la atención de la prensa, aunque trataba de sobrellevarlo.

—Es Versace y Gucci, mamá. —La corrijo ya terminando de reír.

—Como sea. Acompáñame a comprar algunas telas que necesito. ¡Y ya deja de burlarte de tu madre! —No podía parar de reír. Me encantaba molestarla.

—Tomare una ducha y saldremos. —Termino, y me encamino a mi habitación.

Es sábado, día que paso con mamá en casa. Trato de dedicarle todo el tiempo posible a ella, creo que la he notado un poco triste con toda esta situación. Ella soñaba con que me casara, llevarme de blanco al altar, siempre me hablo de eso; pero ahora que el momento ha llegado y sabe que de alguna manera ya no estaré con ella la pone triste, aunque trate de disimularlo.

Tome una ducha rápida y cuando miraba mi closet para decidir que colocarme, mi celular comenzó a sonar.

Lucas.

—Hola... —Susurre como niña consentida.

—Buenos días, amor. —Habla con voz parsimoniosa y lenta —. ¿Hoy que harás?

—Llevare a mamá a comprar algunas telas. Está empeñada en hacer sus vestidos. —Lo escucho reír al otro lado de la línea.

—De acuerdo. Complácela en lo que se pueda. ¿Irán solas? ¿No te gustaría que las acompañara Bruce? —Me quede pensativa, ya mi vida no era la de alguien común. Todo se vuelve un revuelo cuando salgo a algún lugar desde que la noticia se hizo pública.

— ¿Crees que sea necesario?

—Lo puedo asegurar.

—De acuerdo. Entonces lo esperamos aquí en media hora. ¿Está bien?

—Está perfecto. Necesito tenerlas seguras. Te amo, nos veremos más tarde. Cuídate, por favor. —Puedo notar su tono preocupado.

— ¿Pasa algo? —Fruncí el ceño preocupada. Lo escuche exhalar.

—No, amor. Solo te quiero segura. Nos vemos más tarde, ¿Bien? Te amo. —No dije nada, y solo corte la llamada algo confundida. Lo conocía lo suficiente para saber que algo le preocupaba.

Quizá solo es la boda, quizás solo teme que le pase lo mismo que la última vez...

Bruce llego exacto media hora después. Mamá le indico la tienda donde quería ir y en menos de veinte minutos ya estábamos frente a esta.

Tome asiento en unos de los banquillos allí dispuestos para sentarse y revisaba las citas que tengo para atender el lunes.

Desde mi lugar veía a mi madre hablando con una de las asesoras e indicándole las telas que quería llevar. Me levante del asiento y fui hasta donde esta mamá.

Caminamos por el local un poco más buscando las telas que mi madre necesita, de pronto, al mirar a mí alrededor, un tumulto de personas esta fuera del almacén, sin mencionar las que habían entrado y me enfocaban con su celular.

—Tranquila, cerramos las puertas para la comodidad de ambas. —Me indica la encargada del lugar.

—De verdad, muchas gracias. Estamos por terminar. No queremos incomodarlos. —La chica asiente y sonríe para darlos tranquilidad.

Mi celular comienza a sonar y cuando bajo la mirada para ver de quien se trataba, alguien me tropieza con fuerza. Levanto la vista confundida, con el ceño fruncido. Al principio, la chica estaba de espalda hacia mí, no deje de mirarla y cuando se volvió y fijo su vista en mí, algo escalofriante me recorrió, mi respiración se atascó y el celular en mis manos cayó al piso. Una sonrisa llena de ironía y sus ojos claros llenos de maldad se fijaron en mí.

Esa chica... esa chica pelinegra es idéntica a Daniela, la ex novia muerta de mi futuro esposo.

...

¡Volví! Después de casi un año tratando de poner todo en orden y sacar un poco de tiempo para resolver algunos asuntos al fin siento que casi todo está en orden. Casi todo.

Estoy viviendo en Cali- Colombia y tantas cosas han cambiado. Mi mundo dio un giro de ciento ochenta grados. Siempre viendo el lado positivo de todo, por supuesto.

Mis antiguas redes sociales fueron hackeadas, ya luego les contare todo.

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—Vanessacbgarcia

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Historiasgeniales2015.

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