Puedo dañarte de la peor manera…
Jodido creído, Lucas Ferreyra se está convirtiendo en mi peor pesadilla. No quiero estar en el mismo lugar que él, es una jodida pesadilla, nunca me había dejado afectar así por alguien, menos por un hombre.
Su beso había hecho estragos en mi cuerpo, en mi piel… ha pasado casi una semana y sigue plasmado en mi cabeza como si no hubiese pasado ni un segundo. Quede congelada en mi lugar por unos minutos después de haberse separado de mí. ¿Lo peor? Solo fue un roce, al menos así lo vi yo después de salir del trance.
—Hora de irnos, Nadi — Habla Dallan, sacándome de mi ensimismamiento. Tiene un importante juego de futbol; así que toda la familia ira, también lo hare yo ya que él me lo ha pedido. Si, ira toda la familia. —Es tarde, ¿Dónde están todos? ¡Llegare tarde a mi primera final! —Al escucharlo toda la casa cobra movimiento y sale gente de donde no sabía había.
Sus abuelos están aquí y salen de la cocina diciendo que van a adelantarse. Alana y el señor Ian bajan las escaleras casi corriendo, este ultimo colocándose una chaqueta informal.
— ¿En qué puedo ayudarte? —Pregunto a Dallan, mirando su cuerpecito y hacia los lados.
—Sube mi bolso a la camioneta, pesa mucho y ya debo cargar con este —Dice, mostrándome uno que lleva en sus hombros.
—De acuerdo —Digo, tomando el bolso -verdaderamente pesado- y trotando a la salida.
— ¿Dónde están mis padres? — Vuelve hablar Dallan para apresurar a estos. El niño está desesperado y no lo culpo, porque de verdad vamos tarde.
— ¡Nos vamos, nos vamos! —Habla el señor Ian.
Segundos después estamos todos en la camioneta de la familia, el señor Ian, Alana y Dallan ocupan en el asiento trasero; mientras yo me abrocho el cinturón en la parte delantera con Abrahán, el musculoso guarda espalda.
— ¿Dónde está mi tío? ¿Lo has llamado, mamá? Si no va a verme voy a estar muy enojado con él.
—Me ha escrito que ya está allá, hijo. Cálmate. —habla la señora Alana. Pero no fue eso lo que hizo que mi pecho saltara. El saber que estaremos en el mismo lugar después de casi una semana sin verlo, hace que mis manos suden. Esa extraña sensación vuelve a sentarse en mi pecho y un temblor invisible se apodera de mis manos, por lo que estiro un poco más el fino chaleco para que esconda las mismas.
Diez minutos después estamos entrando al campo, ayudo a Dallan con sus cosas y lo sigo cuando este sale corriendo a donde están sus compañeros y entrenador.
—Dios, Dallan. Pensé que nunca llegarías. Ve a cambiarte mientras anuncio el cambio para que entres. — El rostro del niño es de preocupación y nerviosismo, miraba fijamente a su entrenador mientras este habla.
—Nadia, ayúdame a cambiarme. —Dice. Caminando a la parte trasera del lugar. Esta realmente desesperado, nunca me pide que lo ayude a vestirse. Mientras quito la camiseta que lleva puesta mira hacia afuera donde se lleva cabo el juego.
Cuando al fin terminamos lo acompaño y se realiza el cambio. El niño entra al juego y no puedo evitar mirarlo con aprehensión y lanzarle un beso con mi mano que él responde de la misma manera y me regala esa sonrisa que tanto me gusta ver en él.
Me vuelvo y regreso a la parte trasera para recoger todo lo que habíamos dejado minutos antes y buscar un lugar en las gradas.
Alana me hace una señal con la mano para indicarme que tienen un asiento para mí junto a ellos. El lugar está arrebozar de gente, tanta, que algunas están observando el juego de pie.
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Después de ti
Novela JuvenilDespués del primer amor, llega el amor verdadero y eso lo experimenta el hijo del gran empresario Aarón Ferreyra cuando la que era su novia y su primer amor muere en un trágico accidente junto a la abuela de este. Resignado y sin ganas de conocer a...
