Maratón (2/2)
Ella cerró los ojos durante un momento, pero a los pocos instantes los abrió y lo miró fijamente.
-Sí, lo soy. Pero...
-¿Nunca antes has hecho el amor?
repitió él, impresionado.
-Eso es lo que significa ser virgen, Jorge. Pero no quiere decir...
-¿Por qué no me lo habías dicho? -acusó él, apartándose de ella.
-No sabía cómo hacerlo.
-A mí no me parece muy complicado -dijo Jorge entre dientes.
-«Oh, Jorge , nunca antes he estado con ningún hombre»... es algo que no se discute a la hora de comer.
-Es por eso que anoche estabas tan nerviosa -dijo él-. Yo pensé que estabas muy cansada.
-Estaba aterrorizada.
-¿Dónde has estado durante toda tu vida? Por el amor de Dios, tienes veintiocho años.
-Tú sabes mi historia -dijo ella, enfurecida-. Tras la muerte de mis
padres, crié a tres muchachos en un pueblo muy pequeño. ¿Cómo iba a conocer a nadie? Los pocos chicos con los que tuve citas miraban a Daniel, a Gael y a Bauty y a continuación perdían mi número de teléfono.
Podía haber hecho algo con algún tipo en la parte trasera de un coche...eso siempre puedes hacerlo, no importa lo pequeño que sea el pueblo.
Pero a mí me enseñaron que el sexo es importante, no algo que se haga por hacer. Así que no he tenido amantes, Jorge. Hasta que tú viniste y me ofreciste sexo apasionado en el Trópico.
-La oferta ya no se mantiene en pie -dijo él cortantemente-. No lo hago con vírgenes.
Clara se sentó muy erguida.
-Por primera vez desde que nos conocemos me siento humillada.
Muchas gracias.
-Maldita sea, mantuve las distancias hasta que vi tu lista... porque no eras mi tipo. No eres lo suficientemente sofisticada y eres demasiado sentimental. Pero cuando leí que querías mantener una aventura pensé que eso era suficiente como para tener algo contigo.
-¡Te estás comportando como si ser virgen fuera algo de lo que me debería avergonzar!
-No es eso -dijo él-. Pero definitivamente las vírgenes no son mi
tipo. Demonios, Clara, me sentiría como un canalla si...
-¿Incluso si yo quiero? -interrumpió ella, levantando la barbilla.
Estaba ruborizada.
-Eso no tiene nada que ver con ello.
-A mí me parece que tiene todo que ver con ello -dijo Clara, abandonando su orgullo y hablando desde lo más profundo de su corazón
-. Jorge, te deseo... no tenía idea de que podía desear a alguien de la manera en la que te deseo a ti. Por favor, hazme el amor. Alguien tiene que ser el primero y yo me sentiría orgullosa y muy contenta si fueras tú.
-No... no puedo hacerlo.
-¿Por qué no?
-Tu novio, marido... la persona con la que vas a pasar el resto de tu vida... con él es con quien deberías perder la virginidad. Tú eres de las que se casan, Clara. Sé que lo eres.
-¿Y si no quiero esperar por ese imaginario marido? ¿Qué ocurre
entonces?
-Yo no me quiero casar. Te lo he dejado claro desde el principio.
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Ardiente Deseo
Fanfiction¿Aquel matrimonio sería alguna vez algo más que pasión y deseo? Después de cuidar de sus hermanos pequeños durante años, Clara Anselmo había conseguido por fin la libertad... y tenía intención de disfrutarla. Por eso cuando el millonario Jorge Corre...
