-¿¡Cómo que te casas!? -grité demasiado fuerte. Me levanté de la silla y golpeé la mesa con mis puños-. Mamá, lo más normal cuando alguien esté feliz con otra persona es que no esté ausente -añadí un poco más tranquila.
-En realidad, no lo estaba, solo lo aparentaba... -dijo ella con la mirada gacha-. Y si quieres puedes traer a tu amigo...
-Creo que no voy a volver a verle -respondí cruzando mis piernas.
Me fui relajando poco a poco, para no estar tan tensa como al principio de la conversación. Me había impactado y dolido lo que había dicho de que solo lo aparentaba, parecía que con eso se refería que no quería saber nada de sus dos hijas.
Retiré la silla con cuidado y me levanté para irme a mi habitación. Tenía pensado ir a dar un paseo para pensar sobre todo lo que me estaba ocurriendo en esa mañana. Cogí la rebeca que había encima del sofá y salí a la calle. Hacía bastante frío, por lo que intenté darme calor con mis propios brazos, pero no sirvió de nada. Aún así, no me di la vuelta a casa.
Caminé hacia la cafetería que había al lado de la lavandería para desayunar algo. Tenía pensado tomar chocolate y comer pan con mantequilla. Cuando llegué, entré y me senté en la primera mesa que vi a esperar que viniera un camarero a atenderme. Al cabo de poco tiempo, vino un chico que aparentaba ser un poco más mayor que yo, con la piel morena y los ojos castaños. Bajo la camiseta podía divisarse que tenía tatuajes. ¿Zayn?
-¿Qué desea tomar, se... -el chico se calló y me miró durante unos segundos- ¿Paula?
-Sí -respondí mientras asentía con la cabeza-. Pan con mantequilla y chocolate.
Zayn lo apuntó en una hoja y se fue para traerme el pedido. Empecé a desayunar despacio, ya que en verdad no tenía hambre pero algo necesitaba comer para tener fuerzas durante todo el día. Le di varias vueltas a la taza de chocolate antes de bebérmelo, y cuando terminé elevé mi vista hacia la puerta de la cafetería. Alto, pelo rizado que caía por sus mejillas, ojos verdes como la hierba. Harry. Este hombre tenía un don para ir a donde fuera yo, y en el mismo tiempo.
Miré hacia abajo, esperando que no se diera cuenta de que estaba ahí sentada, casi a su lado. Parece que mis intentos fueron fallidos porque le sentí en frente de mí. Alcé mi vista y le vi ahí, expectante, con una herida en la mejilla derecha. Parecía que era reciente. Se me hizo un nudo en el estómago al pensar en la idea de que podría haber sido obra de Niall y se habían dado puñetazos.
Abrí la boca para hablar pero la volví a cerrar cuando se me hizo otro nudo en la garganta. Me imaginé a Niall, en el suelo, gimiendo de dolor, mientras Harry le daba patadas en el estómago y estaba a punto de vomitar. Me entraron arcadas al visualizar esa imagen en mi cabeza.
-¿Cómo te has hecho eso? -decidí preguntarle a la vez que señalaba la herida.
-Esta madrugada me he vuelto a pegar con un tío -respondió mirándome a los ojos. Me estaba empezando a intimidar-. Le he dejado en coma.
Recibí un puñetazo en el estómago por parte de mi yo interior. ¿Por qué tenía que ser tan violento?
-Tengo que irme -respondí. Me levanté rápidamente para irme pero Harry me sujetó por el brazo-. Por favor, déjame -añadí, sollozando un poco.
Parece que Harry se solidarizó conmigo porque me soltó.
-Al menos déjame acompañarte a donde vayas -comentó y me siguió por la salida de la cafetería.
Iba a hacer como que no estaba, que iba caminando sola a donde mis piernas me llevaran. Iba a ir a... casa. Sí, supongo que lo mejor sería volver. Llevaba los brazos cruzados para no pasar frío y andaba muy rápido para llegar lo antes posible. No era buena idea que Harry supiera dónde vivía, pero era aún peor decirle que no y que lo pagase con otra persona.
No tardamos mucho en llegar. Había intentado hacerlo lo más rápido que pude y parece que lo conseguí. Antes de entrar a casa, al menos iba a despedirme de Harry.
-¿Por qué no dejas a Niall y sales conmigo? -preguntó con un hilo de voz. Parece que esta vez el chico duro estaba siendo débil.
-Porque... -me callé durante unos segundos para pensar en lo que iba a decir-. Aunque tenga secretos, le quiero. Lo siento, Harry -añadí. Iba a entrar a casa hasta que recordé otra cosa-. No le hagas daño, por favor.
-Te lo prometo.
Le sonreí y luego abrí la puerta principal de mi casa. La cerré y me deslicé por ella hasta acabar en el suelo. Había cometido un gran error echando a Niall de mi vida, porque en este poco tiempo se había convertido en un pilar fundamental de ella. Parece que después de tanto tiempo esperando a un chico que me quisiera de verdad, lo había encontrado, y por culpa de su pasado y de mí, le estaba perdiendo poco a poco.
Me quité la rebeca que llevaba puesta y la tiré lo más lejos que pude. Sabía que estaba en el salón, que podría verme mi madre o mi hermana. Pero me daba igual, porque en realidad, necesitaba llorar y desahogarme. Cuando iba a derramar lágrimas por mis mejillas, apareció la figura de Grace recogiendo la rebeca. Me miró y se acercó poco a poco a mí.
-¿Qué te pasa? -me preguntó con un abrazo.
-Que soy imbécil, eso es lo que pasa -respondí entre sollozos. Desahogarme con el apoyo de mi hermana era lo mejor que me podía estar pasando ahora.
-Tranquilízate, mamá está con su prometido en la cocina, nos lo va a presentar.
Me sequé las lágrimas con el dorso de las manos y me levanté del suelo poco a poco, con ayuda de Grace. Sabía que tenía los ojos rojos, por lo que fui antes al cuarto de baño para lavarme la cara y que se notara menos. Cuando salí, me encontré con un hombre no muy alto, pero que al lado de mi madre sí lo era. Tenía el pelo castaño claro, los ojos marrones muy oscuros, cómo el café. Su tez era blanca, diría que mucho, se semejaba a la mía. Era muy delgado y de constitución fuerte. Iba vestido con unos pantalones vaqueros sueltos y una camiseta blanca.
-Os presento a Billy, mi prometido -dijo mi madre, mirándole de una firma que nunca había mirado a mi padre. Estaba enamorada.
Me acerqué a él para saludarle con dos besos. Me tuve que poner de puntillas ya que no llegaba a sus mejillas. Billy cogió la mano de mi madre y se sentaron en el sofá. Yo ni dije nada sobre él, ni siquiera hablé. Lo único que hice fue subirme a mi habitación con Grace. Ella se tiró un en mi cama.
-No me cae bien ese hombre -comentó ella-. Es como si...
Mi hermana no terminó de hablar porque un móvil empezó a sonar. No era el mío ni el de ella, era el de Niall. Lo cogí de la cómoda y miré quién era. Su madre. Decidí contestar por si ella estaba preocupada por algo.
-¿S-sí? -tartamudeé.
-¿Está Niall? -me preguntó por el otro lado de la línea. Ella estaba tranquila, no parecía nerviosa-. No me ha llamado esta mañana.
-No-no, es que se ha dejado el móvil en mi c-casa -respondí, esperando que su madre no hiciera preguntas.
-Dile que me llame cuando pueda. Adiós.
-Adiós.
Colgué el móvil y lo tiré al colchón. Tenía pensado dárselo a Niall mañana, intentar arreglar las cosas con él y luego que pasara lo que tuviera que pasar.
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No me enrollo porque voy con prisa. Comentad y votad, a los 25 votos subo el próximo cap. Si eres lector nuevo y quieres que te avise dímelo en mi twitter @summerbiebslove. Besos <3
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Fight (terminada)
Fanfic"Aunque tu vida sea muy oscura, alguien viene para iluminarla"