Capítulo 25: Cupido se equivocó

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Dafne

Vale, esto era ya seguro. Todos lo decían al verles. Además de que se les notaba en la cara. Como fui tan estúpida como para tener alguna esperanza? Will siempre la elegirá a ella. A donde vaya, la seguirá, y viceversa. Después de verlos en la habitación ya lo tengo todo claro. No necesito que nadie tenga lástima por mí. Ahora debo pensar en mi hermano y punto. Pero por qué estaba llorando?

Corrí hacia una esquina y me senté sin darme cuenta de que alguien estaba corriendo detrás mía.

-Lo siento.-Me dijo Will.

Pero no estaba enfadada con él. Siempre había centrado mi odio a Elizabeth, me ponía demasiado celosa. Parecía la típica chica que nunca había salido de casa. Su vida perfecta. Pero ahora estaba enfadada con el mundo. Por ser tan injusto. Si cupido no sabe apuntar el arco por qué tienes que pagar tú las consecuencias?

-No te molestes. No es nada.

-Lo sabía, y debería haber hecho algo. Decirte algo sobre mis sentimientos. No deberías haber visto eso.

-Qué os habéis besado? Y de que serviría? Finjir que solo sois "amigos". Todo el que tenga dos dedos de frente se da cuenta de que os gustais. No soy tonta, sé contar dos más dos.

-Perdón.-Se sentó a mi lado y me pasó un brazo por los hombros.

-Y lo haces más difícil. Aquí a mi lado sabiendo que sólo quieres ser mi amigo.

-Somos amigos. No tiene por qué cambiar.

-¿Y qué es para ti Elizabeth?

Se quedó en blanco. Había dado con al pregunta y acertado en el centro de la diana.

-Me gustaría poder decirle a un chico que me gusta y que él me correspondiese. Que cada vez que me cayese estuviese él para levantarme. Que me dijese cosas bonitas. Me gustaría que pensases en mí como en Elizabeth, no como Dafne, solo una amiga. Porque creo que no puedo ser solo eso para ti. Lo siento, Will.

Reuní toda mi fuerza de voluntad para irme. Quitar su brazo de mis hombros e irme andando hasta mi habitación sin mirar atrás. Sabía que no me seguiría. Le había dado el ultimátum en el que ya escogió. Me dolía, estaba herida.

-Dafne?-una voz conocida hizo que me diese la vuelta.

-Ah, Jane.

-Dile gracias a tu hermano por la donación. Alex está bien. Los médicos dicen que puede que se despierte mañana.

Sonreí aliviada. Por lo menos hoy había una buena noticia. Ese esfuerzo de mi hermano no había sido en vano.

-Estás bien?-me preguntó de repente.

Me había olvidado que cuando lloraba se me notaba demasiado. Ser tan pálida tiene sus desventajas.

-Quieres hablar del tema?-prosiguió intentando ser amable.

-Cupido se equivocó lanzando las flechas.

Abrió la boca tratando de comprender pero llegó un chico que ya había visto cerca de la enfermería.

-Debes venir rápidamente. Hay una reunión importante.-Clyde. Ese era su nombre. El chico musculoso hablaba con ella manteniendo cierta distancia.

-Ahora?-Jane parecía reacia a ir con él.-Ya nos veremos, Dafne.

Ambos se fueron, pero mantenían las distancias. Se notaba que había cierta tensión entre ellos.

Me fui directa a mi habitación. No tenía ganas de encontrarme a nadie más. No quería explicar lo que había pasado ni que sintiesen pena por mí. Al entrar, me tumbé en mi cama con la ropa puesta.

¿Por qué? El mundo crea a dos almas gemelas y luego hace que un trozo de algo se enamore de alguna de las almas. ¿Qué consigue con eso? Sufrimiento y dolor.

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-Debes huir. Aquí ya no te podemos proteger. Ya no estás a salvo.-Mis padres estaban hablando con mi hermano y no se habían dado cuenta de mi presencia.

Esa noche, me había hecho la dormida. Cuando escuché los pasos de mi hermano por las escaleras, me incorporé. Lo tenía todo preparado. La mochila hecha con mis cosas y el dinero que les había robado a mis padres.

-Kyle!-le susurré, pillándolo in fragantti.

-Vuelve a la cama.

-No. Me voy contigo.

-No hay ningún sitio para ti en el lugar a donde voy.

-Y a dónde vas exactamente?-le pregunté

-A ninguna parte. Vete a dormir. Cuando se despierten nuestros padres te llevarán ellos mismos.

-No lo harán. Les he puesto en el vaso de agua un poco de somnífero-Kyle abrió bastante los ojos al escuchar mis palabras.-Sé cuidarme sola.

-Lo sé. Papá y mamá me matarán cuando se despierten.

-Pero entonces no estaremos aquí.

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Desde ahí se empezaron a enredar las cosas. ¿Qué estarían haciendo nuestros padres ahora? A veces, me imagino nuestra casa. Que cuando me despierte oleré el chocolate desde la cocina. Pero luego pienso en Kyle. Él nunca podría volver, por culpa de la ligación. Ya que no había funcinado con él. Si lo encontraban los dominantes, sería llevado a una sala de experimentos.

Alguien tocó a la puerta. ¿Kyle, Will...Elizabeth? No era ninguno de esos tres.

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