El timbre sonó, y mi padre se levantó a abrir.
—Eliz, adivina quién es —canturreó.
Eché un vistazo. James se encontraba recostado en el marco de la puerta, observándome con diversión. En sus labios podía leer un buenos días.
—Bueno, ¿hoy a donde vais a ir? —Preguntó mi padre. James me envió una mirada burlona, que hizo que me sonrojara.
—Pensaba en llevar a Liz a la ciudad de al lado para ir al cine, ayer hablé con mi padre.
¿A la ciudad? Nunca habíamos ido ninguno de los dos. ¿Y si nos perdíamos? Estaba como una regadera. Su plan no tenía ni pies ni cabeza.
Vale, a mí me encantaría ir a la ciudad. Sería genial. Me entraba curiosidad por cómo sería. Pero claro, había las dudas. Bueno, una cosa estaba clara, mi padre no nos dejaría.
—Quizá no sería mala idea que fueras. Así Liza vería algo más que estas paredes. —Se había compinchado para hacerme esto. Estaba claro.
—Papá, —me quejé—. ¿Cómo vamos a ir solos?
—¿Quién ha dicho nada de solos? Iréis conmigo. Tenía que hacer unos recados en la ciudad. Así que os llevo, yo hago mis recados y vosotros vais al cine. —James lo sabía. Lo delataba esa sonrisa en sus labios.
—Entonces, si vamos al cine... ¿qué película vemos?
—Ya la he elegido, es sorpresa —me guiñó un ojo. A saber en cuál había pensado.
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Cuando llegamos, y veo el cartel de Unión, el nombre de la ciudad, empiezan a asomarse los altos edificios. Tienen una arquitectura bastante curiosa. Todos los edificios representan una enorme cristalera y cada terraza tiene un montón de plantas. En el centro hay una enorme plaza hay con una fuente de cuatro pisos rodeada por unos canales por los que pasan góndolas. Me encanta esta ciudad. Ahora entiendo por qué quería venir James.
El coche se para y todos bajamos. Enfrente nuestra, hay un edificio plateado compuesto por figuaras rectangulares. Tiene una entrada muy grande. Encima hay un letrero: Cine.
—Bueno, os dejo aquí. Podéis ir a ver la película y luego comer en alguna parte. Elizabeth, tienes mi número. Si pasa algo llámame.
Al irse, James y yo entramos en el cine y cogimos las entradas. Leo el nombre de la película rápidamente.
—¿Así que una peli de comedia? <<Que pasaría si... se mudan a tu casa los nuevos vecinos?>>
—Sí. Me pareció adecuada —sonrió.
—Mientras que vosotros no os mudéis a mi casa todo bien. —Lo miré arqueando las cejas.
—No pretendía hacerlo.
Nos quedamos un rato esperando en un banco a que empezase la película. Al girarme, vi a tres chicas mirando a James fijamente y riéndose entre ellas. Se podría decir que eran guapas. Una de ellas, se acercó a nosotros y, dirigiéndose a James, dijo:
—Soy Tania, mis amigas y yo nos preguntábamos que... —Hizo una pausa y, sentándose a su lado, sin prestarme atención, continuó—. película ibas a ver.
Perfecto. Unas acopladas que pensaban que todo su mundo era mi vecino. Al ver mi irritación, James se acercó a mí, me rodeó con un brazo, atrayéndome hacia él, y les sonrió.
—Vamos a ver la comedia <<Que pasaría si... se mudan a tu casa los nuevos vecinos?>> —la chica, ahora sin su sonrisa, se fue, seguida de su séquito.
James me miró a los ojos y me susurró:
—Y esta es mi brillante actuación de la parejita enamorada.
—Vale, qué gracioso —dije irónicamente—. Aunque no hacía falta. Si querías estar con esa chica lo comprendería —mentí.
—Ya estoy con una. —Sí, pero yo no era la rubia de piernas largas.
Entramos en el cine y cogimos asiento. La pantalla se encendió, pero aparece una mujer en lugar de la película. Debe ser de treinta años. Lleva su pelo largo planchado. El color de éste es azul plateado al igual que sus ojos.
—Os traigo un mensaje de parte de los dominantes. Como sabéis, cuando cumplís una cierta edad, veréis la proyección, que hará que os liguen. Estos días, ellos han observado que hay gente que se escapa de sus casas antes de que vean la proyección. —Lía—. Esa gente es muy peligrosa. Quieren corromper esta sociedad. Van en contra de la ley. Debéis tener claro por qué se necesita la ligación en esta sociedad. Para que no haya guerras. Así que nosotros nos encargaremos de buscar a esa gente que ha desaparecido para que no corrompa la ciudad con sus ideales.
Todos aplaudieron cuando se acabó el mensaje. James y yo, no. Ambos nos quedamos unos minutos pensando y asimilando lo que acabábamos de oír.
Después del anuncio, apareció la película e intentamos prestarle atención. Había partes en las que nos reíamos tanto que todos se nos quedaban mirando y yo me moría de la vergüenza. Lo malo era que su risa sonaba mejor que la mía. Era contagiosa y bonita. Yo, sin embargo, parecía que tenía hipo. De vez en cuando, James me apretaba la mano al reírse. Cuando acabó la peli bajamos de últimos. Tania pasó a nuestro lado y me miró por encima del hombro.
—No le hagas caso —me susurró James al oído. Me pasó un brazo por la cintura y bajamos. Al legar abajo me deshice de su brazo. No es que no me gustase tenerlo cerca, al contrario. Pero daba una impresión distinta a la que para mí tenía.
—Creo que podríamos dar ahora una vuelta por la ciudad —le dije.
—Claro. Me encanta esta ciudad. ¿Te fijaste en la arquitectura?
Como no me iba a fijar. Aquí cada edificio era diferente, pero todos tenían algo en común. Donde nosotros vivíamos solo había casas iguales. Cada una con su porche y con los mismos colores.
—Por supuesto que me he fijado. Me encantaría vivir aquí.
—A mí también. Un lugar tan bonito y sigo sin entender como nunca lo hemos visto. Ayer, cuando llegué de tu casa a la mía, hablé con mi padre sobre lo de que mi madre no quería que fuese a tu casa... Se supone que Guillermo aprobó algo en lo que mi madre está en contra.
—Ya —el día anterior me lo había dicho mi padre.
—Bueno, pero ahora me deja estar contigo. Me dijo que ya era mayor. Y lo de no venir a la ciudad, se supone que también era cosa de mi madre. Las cosas están cambiando, ya que mi madre no está casi nada en casa.
Mi vida estaba cambiando al conocerlo. ¿Sería positivo este cambio?
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Ligados
Ciencia FicciónTodo el mundo de Elizabeth cambiará con la marcha de su hermana mayor, Lía. Quién decide irse de casa antes de su ligación, el día en que unirían su mente con el de otra persona para que tuviese empatía con ésta. Pero no solo esto representará un gr...
