Al llegar a la playa me adentro a la selva, le escribo un mensaje a Chris para que hablemos en este lugar nadie se le ocurrirá venir.
—¿Que pasa Ice? —me dice Curias con ojos vidriosos.
—Eso te digo yo a ti —le hablo en tono firme y seguro.—que esperas para decir la verdad.
—Me estas presionando demasiado.
—Demonios —me doy la vuelta.—es por nuestra felicidad.
—Tu sólo quieres destruir la fiesta y ser el centro de atención —se pone firme y frunce el rostro.—Eres egoísta y no te importa ser mi adjutor.
—Oh... Señor farsante —lo señalo con mi dedo.—no vengas con justificaciones baratas o si no...
—¿O si no que? —me reta con la mirada.—Ya me tienes cansado.
—Te cansaré mas, espera a ver cariño —le doy la espalda para irme, camino sin mirar atrás.
Me recuesto de uno de los vestidores a llorar por lo sucedido anteriormente. La impotencia llena mi ser, —Te amo —digo estando solo, al menos eso creí hasta que Lynn sale del vestidor envuelta en una toalla.
—Ahora no podrás negarme que estas enamorado —me mira con ojos de curiosidad. —¿Quien es?
—No puedo decirte Lynn.
—¿No confías en mí?
—Si, pero...
—Pero no soy tu mejor amiga, entiendo —me dice mientras se aleja de mi.
Esto es lo que me faltaba, perder a una amiga por tener que esconder la sexualidad de Chris. Muchos me dirán egoístas pero no puedo soportar callar mas, necesito que él sea libre igual que yo y por eso el ultimátum.
—Ice, ¿Haz visto a Lynn? —me pregunta Jayden con un bóxer como bañador el cual le queda súper sexy. Entiendo porque Lynn desea a ese hombre.
—Se fue por ese lado —señalo hacia donde se dirigió Lynn después de hablar conmigo.
Mientras camino por la orilla de la playa, logró ver a Chris y a Celeste discutiendo. Él me mira como si su piel sintió el calor de mi mirada, ella lo mira y ve que sus ojos me miran pero poniendo su mano en la barbilla de él aparta su mirada de mí. Necesitó olvidarme de ese hombre, sacarlo de mi mente y seguir mi camino aunque infeliz.
—No puedo hacerlo —es el mensaje que recibo de Chris, al mirar atrás los veo abrazándose ha aquella chica me hace gestos.
Es imposible lo que estoy viendo, creo que mis ojos me engañan. Ésa Celeste es una perra, no es engañada por Chris, no. Ella sabe toda la verdad y manipula a Chris a su antojo.
—No puedo creerlo —digo entre dientes por suerte están tan lejos que no pueden escucharme.
Mi celular suena otra vez pero antes de leer el mensaje me doy la vuelta y ella me saluda con el celular en manos, «Game over Bitch» dice aquel mensaje. Oficialmente esto es un desastre magistral el cual tenemos Chris y yo, paso de ser una relación oculta a ser un triángulo amoroso.
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Soy yo
RandomA los 16 años intenté descubrirme a mí mismo y me di cuenta de que era una persona totalmente diferente, estaba en un cuerpo que no era el mío.
