Allí estaba él, tan elegante, tan hermoso, me miró a los ojos y no podía disimular su asombro, quedó totalmente maravillado con mi cambio.
-Mi niña, estas absolutamente... es que me quedo sin palabras- me abrazo y me convertí en un flan, sin duda alguna podía darle una oportunidad era casi perfecto, su único defecto era no ser el príncipe de mis sueños.
-Gracias, todo se lo debo a Claudia y a vosotros que me han dado el mejor regalo viniendo a aquí para acompañarme son los mejores- los abrace a todos y casi me echo a llorar.
Cenamos y luego nos fuimos al sitio del que me había hablado Claudia, era alucinante y había tanta gente, nos sentamos, estábamos todos muy a gusto y me encontraba contenta, pero mi corazón seguía latiendo a un ritmo exagerado, las manos me sudaban. Justo a las 12 Sebastian, me abrazo y sacó de su bolsillo una pequeña caja de terciopelo rojo, yo me quedé en blanco, completamente paralizada, y todos se quedaron mirándonos fijamente esperando ver que había en la caja, era muy grande para ser una sortija, así que respiré con mas tranquilidad, él la abrió muy despacio alimentando la curiosidad de nuestros amigos y por supuesto la mía, sacó un colgante con un corazón partido a la mitad, me miro y me dijo:
-Te entrego la mitad de mi corazón y si algún día me aceptas lo tendrás entero y si no, siempre te quedará esa mitad, siempre pase lo que pase, seré tu amigo- me lo puso al cuello y me dio un beso en la comisura del labio. Yo me quedé sin palabras, sentía que sus palabras eran sinceras, pero no sabia si podría compartir con otra la mitad de su corazón, era la más egoísta del mundo. Todos me entregaron sus regalos, a pesar de que les había pedido encarecidamente que no me dieran nada. La tensión del momento del regalo de Sebastian duró unos cuantos minutos, hasta que Estefany lo rompió con sus bromas.
Me sentía muy feliz y emocionada, pensaba seriamente en darle una oportunidad a Sebastian, él era perfecto para mi, me conocía desde niños y aun así seguía enamorado de mi, además era guapísimo, agradable y cariñoso; esa noche sentía realmente que podía ser su novia y ser muy feliz, siendo totalmente sincera conmigo misma Sebastian me gustaba mucho.
-Estefany acompáñame al baño- ella se levantó de inmediato.
-Amiga creo que me gusta Sebastian y la verdad tengo unas ganas inmensas de besarlo- Estefany saltaba de emoción, siempre quiso emparejarnos.
Ella entró al servicio y yo me quedé mirándome en el espejo, retocándome el maquillaje; estaba temblando como una hoja, las manos me sudaban, de verdad esa noche cambiaria mi vida y por fin tendría novio, uno real de carne y hueso.
De repente ella estaba allí, su cara me era familiar, era blanca con el cabello muy negro y unos ojos muy expresivo, se me quedó mirando con esos ojos, que te hacían sentir perdida dentro de ellos, me dijo:
-Angi, él no es el correcto, ten paciencia falta poco y tu destino pronto se cumplirá-me quedé helada y recordé donde la había visto antes, fue en el restaurante el día de mi graduación.
-¿Quien eres? ¿Por que me dices esas cosas? ¿Cómo sabes mi nombre?-me puse muy nerviosa, era una sensación extraña como si en ese baño se hubiera detenido el tiempo y no hubiera mas nadie solo ella y yo.
-Soy Irina, no temas existo para ayudarlos, esta vez no están solos y solo debo asegurarme de que cumplas tu misión- ella sonrió su mirada era dulce y hermosa.
Quise seguir preguntando, pero ella simplemente se esfumó y todo volvió a la normalidad
-¿Que te ocurre Angi? Estas pálida parece que hubieras visto un fantasma- nos podía decirle eso a Estefany, pensaría que estaba borracha; simplemente me arme de valor y me repuse.
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DESPUES DE MI MUERTE
Storie d'AmoreAngela es una chica tímida más bien rarita, que a sus dieciocho años no se ha enamorado. Aunque ha comenzado a sentir una fuerte atracción por su mejor amigo Sebastián, pero los extraños sueños y alucinaciones con un guapísimo desconocido le impiden...
