Aquella mañana no estaba de un humor particularmente bueno. Durante la noche había logrado dormir muy poco debido a todos los pendientes que faltaba ordenar, y que no habrían sido problema de no tratarse de cosas relacionadas directamente con el proyecto que tenía a su cargo. Sabía que debió dedicar más tiempo a ello, pero había tantas cosas por su cabeza que lo había dejado de lado de una forma inconsciente. Sin embargo, definitivamente agradecía su capacidad de resolver las cosas y rescatarlas incluso cuando estaban en el punto más complicado, y la salvación llegara durante la madrugada que antecedía a comenzar la mudanza al nuevo edificio.
En ese momento, un termo lleno de café bien cargado era su única salvación para no quedarse dormida a mitad del camino hacia el empleo. El mundo, sin embargo, parecía confabular en su contra; además de que no había escuchado la alarma de su despertador, (que al programarlo avisó que sonaría en dos horas), había tenido que lidiar con el hecho de que Verónica tardó un poco más en la ducha, el automóvil no arrancó al primer intento, y además de todo, el tránsito era tan problemático que llevaba casi media hora en un solo crucero, avanzando lentamente.
Justo calculaba que tardaría una luz verde más en pasar, cuando en la radio comenzó a sonar una canción que no escuchaba hacía tiempo. Sonrió inconscientemente, hasta que se dio cuenta de que el motivo de aquel gesto era que estaba recordando un buen momento que había tenido con Verónica, alguna de esas tardes en casa de la otra latina; la recordó bailando de una forma impúdica frente a ella, quitándose una prenda a la vez sin deshacer el contacto que había entre sus ojos. La recordó rozando sus labios sin llegar a besarla, invitándola silenciosamente a que se volviera loca por ella. Eso había resultado, pues Camila en ese momento no se imaginaba compartiendo con alguien más las cosas que tenía con la otra latina.
Volviendo a la realidad, su sonrisa cambió por una tanto más melancólica; hacía tiempo que no desayunaban juntas, que no reían hasta que el estómago les doliera, que no pasaban la noche entera haciendo el amor aunque a la mañana siguiente tuvieran que trabajar. Extrañaba aquella risa fuerte, aquella mirada despreocupada y el cinismo con el que sus ojos se clavaban en su trasero en cada ocasión que creía no ser descubierta. ¿Qué les había pasado en esos meses de casadas? ¿Por qué no eran capaces de volver a compartir el mismo espacio sin asfixiarse?...
Mucho tiempo, Camila prefirió asumir que todo aquello era culpa de Verónica; de la inseguridad que la latina siempre tuvo respecto a Lauren, de cómo estaba tan temerosa de perderla que prefería alejarse de ella, del orgullo que demostraba en cada frase, de su insensibilidad al recordar el pasado y a señalarla y juzgarla en el presente. Pero esa mañana, mientras el tráfico comenzaba a despejarse para por fin dejarla pasar a la siguiente calle, y en su estómago se generaba una sensación de felicidad al recordar aquellos tiempos, se dio cuenta de que no todo era culpa de Verónica, y de lo injusta que había sido al esperar que sólo la otra mujer pusiera de su parte para intentar arreglar las cosas.
En las últimas semanas, había dejado que la culpa la consumiera y que una sensación de vacío estuviera presente durante gran parte de su vida. Aunque no quisiera asumirlo ante sí misma o ante Dinah, la razón de que se sintiera de esa manera era el compromiso de Lauren. Y es que no sólo había tenido que soportar la incomodidad de que todos en la empresa parecieran estar felices por la noticia, sino que también había tenido una suerte especial para encontrar juntas a Lauren y a Lucy por cada rincón que pisaba. Era como si la vida tratara de reforzar el mensaje que de hecho ya era bastante claro.
Se había acostumbrado, sin embargo, a aquellos encuentros incómodos. Últimamente optaba por sonreír falsamente y seguir su camino mientras fingía revisar su celular o los papeles que llevara en la mano. Había pasado un mes haciendo exactamente lo mismo, y estaba decidida: era cansado y absurdo. Necesitaba centrarse en otra cosa, hacer actividades que le impidieran pensar en los sentimientos que le provocaba la situación, mismos a los que les tenía un miedo casi desmedido.
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Divididas (COMPLETA)
FanfictionHay amistades eternas , amores para siempre y todo lo que suceda entre ambos. Dividir: Establecer una separación o servir de separación entre dos o más personas o cosas. NO SE PERMITEN ADAPTACIONES/MODIFICACIONES/COPIAS
