Capítulo 4

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Miami, Florida, 2013.

El cigarrillo en su mano se consumía lentamente, mientras "Never let me go", de Lana Del Rey, sonaba como fondo musical. Había humo en aquella habitación, pero no era eso lo que hacía que sus ojos verdes lucieran con un tono rojizo. Giró la vista hacia donde la cabellera de Verónica reposaba, justo al lado de la suya, pero con el cuerpo justo en la dirección contraria. Sonrió ante en el pensamiento de que en ese momento parecerían las manecillas de un reloj marcando las 6:00 a.m, en aquella cama blanca y enorme que ocupaba su recámara.

- No tienes idea de lo increíble que es...- dijo con la voz ronca.

- ¿Tanto?... Vamos, sólo fue una cita, Lauren. Bueno, si así le puedes llamar a acercarla a su casa luego del trabajo... ¿Qué tanto pudiste conocerla?...

- Sé que va a sonar loco, pero... Fue una conexión, Vero. Es completamente distinta a mí... Por ejemplo, le gusta One Direction y ni siquiera tuve ganas de bajarla del automóvil... – bromeó.

-También a ti te gusta- protestó

-Sólo una canción- se defendió sonriendo- Pero ese no es el punto... No tienes idea de lo atractiva que la encuentro, en sentidos completamente diferentes a los gustos de siempre.

- ¿Por qué?...

- Es bonita, pero tiene una belleza simple. No tiene los ojos como Keana, o la figura de Alexa, ella simplemente... No sé. Tiene una mirada sincera, y tiene una sonrisa tranquilizadora. Además su voz... Su risa... Es tan escandalosa... Realmente me gusta escucharla cuando la otra chica del club la hace reír...

- Suenas a una cursi enamorada, Lauren.

- No, eso sería ridículo. Solo sé que Camila me gusta mucho y que quiero verdaderamente conocerla y estar cerca de ella.

- ¿Y harás algo o solo dejarás que todo fluya, como la brillante y hermosa mariposa que eres?... - Preguntó para luego dar una calada al cigarrillo improvisado hecho con una sábana de menta.

- Voy a invitarla a salir muy pronto. ¿Qué es lo peor que puede pasar?...-preguntó con confianza, sonriendo de nuevo. Deseaba con gran intensidad a Camila y nada le iba a impedir acercarse a ella.

- Ok, eso suena más a la Lauren que conozco...- aceptó, mientras le sonreía.

- ¿Y la Vero que conozco? ¿Ya hablaste con Lucy?

- Algo así...- respondió. Lauren la miró de manera interrogante.- Bien, ¿recuerdas que no quisiste ir conmigo a la fiesta que hizo Alexa?... Pues resulta que gracias a eso, no supe en qué momento parar de beber. Lo que llevó a que quizás terminara en un estado de embriaguez bastante avanzado que, tal vez y sólo tal vez, me haya animado a marcarle por teléfono a Lucy...

- No jodas. ¿Qué te pasa, Verónica?... Lucy es del tipo de chica a la que le llamas cuando estás viendo la luna y te acuerdas de su sonrisa... - comenzó.

- ¿De verdad acabas de decir eso?- se burló, sintiendo que faltaba el aire en sus pulmones, pues el humo de su cigarrillo se había acumulado en ellos a causa de la sorpresa y posterior risa de la castaña.

- Claro que lo acabo de decir. Lucy no se merecía escuchar que sólo ebria eres capaz de hablar con ella...

- A veces pienso que eres tú quien lleva enamorada de ella desde que la conocimos en el colegio.

- No digas tonterías. Es que la conozco, conozco su mente, su corazón, y sé perfectamente que ella no es ese tipo de chica... Pero ya, ¿qué tanto le dijiste?... ¿Por lo menos abriste un poco los sentimientos que tienes debajo de esa coraza?...

- Si con eso te refieres a que le dije que mataría por hacerle el amor tan dulcemente que acabaría cada vez que me viera a los ojos, sí, abrí mis sentimientos a ella...- confesó cabizbaja por primera vez.

- ¿Por qué te cuesta tanto hacer las cosas bien, Vero?- preguntó apenada con su amiga, y molesta sin alguna razón. Al menos ninguna razón aparente.


CONTINUARÁ...






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