Capítulo 22 (Parte 3)

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Tras recibir la llamada en la que Lauren le indicaba que no podrían llegar a tiempo para realizar todas las actividades que se habían propuesto para el viaje, Camila no podía negar que se sentía un tanto decepcionada. La parte racional de sus pensamientos le recordaba que el motivo inicial del viaje había sido precisamente la sesión de fotografías por la cual se estaba posponiendo el ir a conocer la ciudad, pero había otra parte, el instinto, el sentido de pertenencia, que la convencía de que aquella era una razón más para confirmar lo que tanto había pensado en las últimas semanas: que Lucy era más importante que ella para la vida de Lauren.

En una de sus pláticas telefónicas nocturnas, Dinah le había dicho algo que no podía sacarse de la cabeza: que toda la inseguridad que sentía respecto a Lucy y Lauren no era más que una proyección acerca de cómo ella misma había llevado las cosas con la de ojos verdes y con Verónica. Tras un pequeño debate, Camila había terminado por darle la razón a su mejor amiga, pues sabía que la verdadera causa de su inseguridad, además de la poca autoestima de la que se sabía dueña, era el hecho de que había engañado a Lauren incluso si cuando sucedió lo que pasó con Verónica, todavía no tenían una relación formal. Se sentía más culpable aun cuando escuchó a su papá platicar al azar acerca de cómo el consideraba una infidelidad incluso tener pensamientos que no fueran con la persona que estás compartiendo ese aspecto de tu vida.

Estaba plenamente consciente de que ella nunca se entregó de la mejor manera a su relación con la de ojos verdes, pero también se sentía orgullosa de cómo había logrado dejar atrás la atracción física que sentía por Vero, y cómo había tenido la voluntad para no buscarla a pesar de que la otra latina se encontraba frecuentemente en sus pensamientos. Sin embargo, esta conciencia no le permitía estar más tranquila: había notado que Lucy era la persona más importante para Lauren, además de la notable tensión sexual que había entre ellas y de la cual parecían ni siquiera darse cuenta. Pero Camila lo hacía; notaba las miradas largas, cómo se ruborizaban cuando se encontraban a poca distancia, e incluso un par de veces notó cómo Lauren exterminaba con la vista a quien se le ocurriera tratar de acercarse a su "mejor amiga".

Había preferido no pensar en aquello, sabiendo que Lauren nunca la lastimaría y confiando plenamente en ella. Aunque le costara admitirlo, también confiaba en Lucy, y eso le causaba todavía más incomodidad: ¿acaso aquella mujer no tenía ningún maldito defecto?...

Instalada en la habitación, había procurado mantenerse a una distancia prudente de Verónica, quien respetando aquello, se encontraba frente a ella, en el lujoso sillón de aquella suite alfombrada.

Un par de botellas de champagne se encontraban en la mesa de centro, puestas sobre la cubeta con hielos que las mantenía frías, y que con algo de descaro habían solicitado en la recepción. Decidieron esperar un par de horas mientras miraban una aburrida película en el canal destinado únicamente para aquello, y cuando los créditos aparecieron en pantalla, aprovecharon para estirar un poco su cuerpo y se quedaron en un incómodo silencio que Camila terminó.

- Gracias por llevarme a conocer la ciudad. Me encantó cada sitio al que me fuimos - dijo sinceramente, en medio de una sonrisa.

- No agradezcas. Fue lo menos que pude hacer, de haber sabido que íbamos a terminar estas calles sólo las dos hubiéramos podido ir a más lugares- aseguró sin notar que aquel tema incomodaba a Camila. - ¿Quieres que continuemos con el plan de beber? Podemos tomar un par de copas en lo que damos tiempo a que vengan...- propuso para cambiar la temática dela conversación. Camila lo consideró por un momento, y finalmente aceptó, mirando en dirección a las botellas a las copas. Verónica vació líquido en ellas y luego brindó por ningún motivo en especial, siendo la primera de varias veces.

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