Capítulo 26

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New York, 2014

Lauren miraba a Camila de la misma manera en que los ojos de la castaña admiraban el paisaje que les estaba rodeando. Los edificios que se encontraban casi cubriéndolas con su majestuosidad; aquella ciudad siempre ruidosa, la energía de las decenas (o cientos) de personas que en ese momento paseaban de manera casual o como turistas a mitad de Central Park y un par de estrellas que se alcanzaban a asomar en el cielo de La Gran Manzana, en aquella noche eran demasiado para asimilarlo con facilidad.

La de ojos verdes sonrió al darse cuenta de que ese momento podría estarse convirtiendo en uno de los más especiales para Camila, aunque de hecho había procurado que lo fuera todo el día en general. Desde la mañana y una vez que salió de la ducha, ingirió la pastilla para la resaca y estaba envuelta en ropa cómoda, ordenó el desayuno mientras la latina se duchaba y al salir la miró más hermosa que nunca; su sonrisa era espectacular, y Lauren hubiera jurado que hasta su caminar era distinto; tuvo más deseos que nunca de hacer el amor con ella, pero reprimió aquella necesidad y compartieron algo delicioso como desayuno y luego la apresuró para darle el tour que le había prometido hacer.

Lauren envió un mensaje a Verónica para indicarle que estaba lista y que la esperaba, pero la respuesta que recibió fue una disculpa por el dolor de cabeza que le impedía acompañarlas. Algo decepcionada, pero siempre comprensiva, Lauren envió a Lucy un mensaje similar, pero al pasar veinte minutos sin ser respondido, decidió llamarle al móvil. Se sorprendió al escuchar que su amiga se encontraba camino a casa, esperando a que su avión despegara, argumentando que había surgido una emergencia familiar que le hacía imposible quedarse con ella. Por mucho que la de cabello negro le pidió que le explicara y le dijera si podía ayudarle en algo, Lucy simplemente le agradeció, solicitándole que le permitiera intentar resolverlo sola. Lauren, por supuesto, se dio cuenta de que Lucy le estaba mintiendo, pero asumiendo que se trataba de la incomodidad natural luego de lo que habían estado a punto de hacer la noche anterior, disculpó a su amiga y le prometió que en cuanto volvieran a casa (al día siguiente), la buscaría para poder charlar mejor; un triste "Claro, Lo..." fue lo único que recibió de ella.

A pesar de que se sentía un tanto decepcionada de no poder contar con sus amigas en ese momento, sabía que el plan que tenía que seguir era que Camila conociera la ciudad y se sintiera cómoda y feliz en ella, así que simplemente quiso seguirlo. Además, había noticias buenas por compartir, así que aprovecharía aquella ocasión para hacerlo. Por ello , una vez que Camila estuvo lista con un vestido en color amarillo que le sentaba perfectamente a su tono de piel, Lauren tomó su teléfono móvil y su billetera, además de la cámara profesional que había ocupado la noche anterior, y ambas tomaron dirección hacia las calles de aquella gran ciudad.

Fueron tantos los sitios que visitaron y los datos curiosos y culturales que Lauren mencionaba de ellos, que el día había transcurrido con una asombrosa rapidez, entre risas, degustación de comida, fotografías y buenos momentos. Por eso en ese momento, siendo de noche ya, y aprovechando sus últimas horas de estancia en NY, Lauren había elegido el Rockefeller center para finalizar el recorrido y compartir las buenas noticias.

- Te ves hermosa- dijo la de ojos verdes luego de haber disparado un flash en el que se retrataba a Camila, recargada sobre sus manos, visualizando el paisaje lleno de edificios y luces que le rodeaba. La latina sonrió tímidamente y giró su vista hacia ella, logrando que Lauren replicara el gesto.

- Tú también te ves hermosa, Lauren... - respondió mientras la miraba directamente a los ojos, aunque el contacto se deshizo rápidamente; Camila no era capaz de sostenerle la mirada luego de lo que había pasado. Luego de lo que Verónica y ella le habían hecho.

Divididas (COMPLETA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora