Capítulo 19

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El dolor en la sien le impedía concentrarse del todo, por lo que decidió dejar por un momento el computador lleno de números y estadísticas y distraer su mente, mientras abría el cajón debajo de su escritorio. Esquivando algunos frascos en tonos naranjas y amarillos que contenían gran parte de su medicación contra la ansiedad y la depresión, y finalmente sacó una caja con la leyenda "Excedrin Migraine", la cual era su medicamento para combatir aquellos dolores que en ocasiones eran casi insoportables.

El médico había recomendado que hiciera un cambio de trabajo o de rutina en su vida personal, pues era el estrés lo que estaba causando aquel malestar, pero para Vero no había posibilidad de salir de la rutina. Después de tantos años siendo un completo desastre en su adolescencia, su vida adulta era tan rutinaria y lineal que cualquier cosa que le hiciera salir de control le provocaba aún más estrés que levantarse siempre a la misma hora, o concentrarse en las cuentas.

Colocó en su boca un par de aquellas pastillas, y luego bebió de la botella de agua que siempre tenía a un lado de su escritorio. Recargó su cabeza hacia atrás, en aquella silla giratoria que tenía un diseño especial para proteger su cuello. Cerró los ojos, esperando un poco de tranquilidad, pero su secretaria la interrumpió, comunicándole que la junta programada para ese día daría inicio en menos de cinco minutos. Resignada, suspiró y se dispuso a salir de su oficina.

Sabiendo que tenía que ajustar un pequeño detalle con Clara, se detuvo delante de su oficina. Le causó sorpresa que la secretaria de la Señora Jauregui no se encontrara en su puesto, pero pensó que quizás en ese momento estaba preparando todo para la junta, por lo que caminó hasta la puerta de aquella oficina, que en ese instante se encontraba abierta.

Pensó en tocar para anunciar que se encontraba ahí, pero la voz de Clara la detuvo, viniendo desde adentro de aquel lugar.


- ¡Por fin, Lauren! Pensé que nunca se iban a casar... ¿Ya tienen una fecha? ¿Un lugar? ¿Ya saben Carlos y Herlinda? Por dios, ¡Lucy tiene que usar el vestido que vimos en New York! ¡Y tú tienes que usar el que el otro día vimos en la plaza!... – dijo emocionada. Luego se escucharon un par de besos que quedaron en la mejilla de la de ojos verdes.


- Mamá, tienes que calmarte. Se lo propuse, aceptó. Sabes que no nos entusiasma mucho hacer una boda elegante... Quizás nos vayamos a la playa, o al Road Trip que hicimos más jóvenes...


- ¡No! Nosotros tenemos que estar ahí, ¿estás bromeando?... Lucy es como nuestra hija también, ¿por qué quieres que nos perdamos eso?...- reclamó, sin entenderlo.


- No quiero que se lo pierdan. Lógicamente estarán tú, papá, mis hermanos y mis suegros. Normani desde luego no va a faltar, y Ally nunca me perdonaría si no le aviso. Quizás invite a Alexa, a Brit y a Erica, pero no quiero hacer algo grande, ya sabes... Prefiero mantenerlo entre nosotros.


- Bueno, eso suena mejor. ¡Me emociona tanto! Tu papá va a ser un hombre muy feliz, lleva años deseando que Lucy y tú estén casadas...


- Mi familia me aterra- respondió Lauren, bromeando.


Verónica retrocedió un par de pasos, tratando de asimilar lo que estaba escuchando. Sentía un vacío en el estómago y ganas de entrar a aquel sito para decirle a Lauren que no se le ocurriera hacer eso. Se sentía con tanta frustración, y un extraño sentimiento de soledad que ni siquiera podía pensar con claridad.

Divididas (COMPLETA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora