Capítulo 35

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El sonido del mar siempre había tranquilizado, desde que era una niña pequeña, y ella y sus hermanos corrían por toda la playa, mientras Clara tomaba fotografías, divertida del fracaso de Mike en tratar de alcanzarlos para colocarles el bloqueador solar que tanta falta les hacía.

Cuando fue un poco más grande, y podía ir sola a las playas de Miami, no desperdiciaba la oportunidad de hacerlo; pasaba tardes enteras caminando sin zapatos justo a la orilla de la playa, aprovechando el paisaje para reflexionar acerca de todas las cosas que le suponía la adolescencia, de los cambios que su cuerpo sufría cada día, de cómo también sus sentimientos comenzaban a ser diferentes a lo que la mayoría de las chicas de su escuela sentía. La primera vez que pudo reconocer que le gustaban las mujeres, estaba en una de esas caminatas, se detuvo al ver a una turista que paseaba libremente de la mano de su chica, y admitió que esa era la manera en que deseaba caminar junto a Keana, y ya no más del brazo o a una distancia mínima pero existente.

Justo en ese momento, años después, seguía sintiéndose cómoda, mirando cómo la noche había absorbido la luz natural, y ahora sólo los faros artesanales de los restaurantes alrededor, y alguno que otro colocado de forma casi aleatoria, daban algo de iluminación a la arena. Se encontraba sentada junto a Camila, y habían permanecido en silencio desde el momento en que tomaron esa nueva posición, luego de haber cenado maravillosamente, escuchado algunas canciones que les recordaban a sus respectivas infancias apegadas a las tradiciones cubanas, y haberse retirado del restaurante en el que compartieron un rato silencioso pero agradable.

Tras pensarlo algunos segundos, decidió que era momento de comenzar a hablar de aquello por lo que inicialmente le había solicitado su compañía a Camila, quien la miraba discretamente de vez en cuando, sabiendo que debía ser Lauren quien dijera las primeras palabras.

- Te debo una disculpa por lo que pasó el otro día...- comenzó casi sin fuerza, avergonzada por primera vez en mucho tiempo. No se sentía orgullosa de aquella acción, y no había existido nada del egoísmo con el que tantas veces le hizo daño de manera intencional.

- No tienes que hacerlo- dijo firme, aunque no estaba tan segura de sus palabras. – Dijiste cosas que callaste durante mucho tiempo, y sé que necesitabas expresarlas. En realidad, me sorprende que no hayas explotado en todos estos meses, considerando que noté que verdaderamente te estaban lastimando...- dijo de manera comprensiva.

- No tenía derecho... Son pocas las cosas de las que realmente puedo acordarme, pero estoy consciente de que fueron crueles e innecesarias, y no entiendo cómo es que siquiera puedes estar aquí conversando conmigo a pesar de todo...

- Tú estás aquí, conversando conmigo a pesar de todo...- respondió.- A pesar de lo que ha sucedido, del daño que te hemos hecho, de la forma en que eché todo a perder... Estás aquí, y no puedo simplemente hacer como si no tuvieras derecho de equivocarte, o de decirme todo lo que me dijiste...

- Pero fue inapropiado- insistió.- Tardé mucho tiempo para darme cuenta de ello, pero no tiene caso seguir sujeta a todo eso... Me hace daño, lastima a Verónica, te lastima a ti... Y ahora hasta Lucy resultó perjudicada, y quizás la pierda para siempre... - culminó, con la voz quebrándose. Camila se dio cuenta de que Lauren tenía tanto miedo de perder a Lucy, como nunca había tenido de alguna otra cosa en su vida; pero esta vez no hubieron celos, ni resentimiento por ello. Esta vez pudo generar un lazo de empatía que desconocía completamente; esta vez no sintió su estómago contraerse al notar que Lauren estaba enamorada de Lucy de la forma en la que nunca lo estuvo de ella.

Divididas (COMPLETA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora