— ¿¡Donde rayos se mete esta niña!? — Grita una mujer de cabellos rubios casi dorados, con ojos verdes como esmeraldas— ¡Sophie! — vuelve a gritar la mujer una chica de casi veinte años sale de una de las puertas de servicio— busca a Allie y tráela— la chica asiente y sale despavorida del lugar.
Sophie atraviesa la puerta que da hacia el jardín, el fuerte sol da contra su pálido rostro, camina bajo la sombra de los enormes arboles que se encuentran por todo el jardín, se topa con varios empleados, a los cuales les pregunta por el paradero de la chica pero ninguno dice haberla visto.
— ¡Aldair! — grita la chica haciendo que un joven apuesto se gire para mirarla. Sophie camina hacia el — ¿has visto a la señorita Allie?, La Señora Odette esta como loca buscándola—el chico mira hacia el horizonte recordando cuando fue la última vez que le vio.
—Hace como una hora pidió que le ensillaran a Arabito y se fue rumbo al prado más lejano de la mansión— la chica asiente y le sonríe de lado para retomar su camino hacia el prado más alejado del lugar — ¿quieres que te ayude a buscarla? — grita antes de que la chica se aleja más. Ella se detiene y asiente. Ambos se dirigen hacia el lugar por el cual saliera la chica.
En la sala Odette quien mando por la chica camina de un lado a otro mientras examina su reloj de pulsera una vez más.
—Allie, está haciendo esto apropósito— murmura una chica de cabellos rojizos de ojos color verde como esmeraldas que baja por las enormes escaleras de la gran mansión, haciendo que la mujer se gire.
—Más le vale que no— dice la mujer perdiendo los estribos— se irá Alemania así tenga que llevarla yo misma.
— ¿Porque la mandas a Alemania madre? — cuestiona la chica.
—Porque cerca solo hará que tu abuelo, Le ceda toda su fortuna a ella y Maggie — le mira como si fuera retrasada —tal vez no lo comprendas Kim. Pero ellas son un peligro para nosotras sobretodo Allie—toma un vaso y lo llena de un licor de color café claro.
—Se va a casar con Ethan y regresara a Londres madre— Kim se sienta frente a su madre.
—No lo hará, convenceremos a Ethan de que Alemania es el mejor lugar para Allie —sonríe la mujer.
—No creo que te crea— interviene la chica.
—Lo hará, créeme que así será.
Aldair y Sophie están cerca de la gran barda que separa la enrome mansión del bosque. Cuando escuchan el relinchar de Arabito, de entre las sombras de los arboles, ambos se detienen esperando ver salir al hermoso caballo de color miel de entre los enormes arboles del bosques.
—Señorita Allie— saludan ambos chicos cuando el caballo pasa cerca de ellos, sobre él va Allie su cabello castaño y ondulado cae por ambos hombros, sus ojos azules miran con atención ambos chicos. — Su Tía le busca— informa Sophie, la chica rola los ojos. Golpea suavemente los costados de su caballo para que este comience a trotar hacia las enormes caballerizas. Dejando a sus espaldas a los chicos de servicio.
— ¡Herman!—grita la chica una vez que ha llegado a las cuadras. Un hombre de edad avanzada aparece tras ella.
—Sí, señorita Allie.
—Desensilla a Arabito, cepíllalo y dale de beber — no espera a que el hombre le responda una vez dada sus órdenes desaparece del lugar, abre una de las enormes puertas de caoba que da hacia el interior de una hermosa sala, el aire se siente menos caliente que en el exterior y agradece eso. Se encamina hacia las escaleras para poder subir a su habitación cuando es detenida por una mano que la toma por el antebrazo. Se gira molesta para encontrarse con la mirada gélida de su Tía.
—Llevo horas buscándote—replica la mujer haciendo más presión sobre su brazo. Ella se suelta de un tirón haciendo que la mujer pierda por un momento el equilibrio.
—Aquí estoy que no vez—sube un peldaño más del escalón. — Ahora, con tu permiso Tía— se inclina en una reverencia— iré arreglarme para partir a Alemania y no ver más tu cara —dicho eso retoma su camino y sube corriendo hacia su habitación.
—Lo mismo digo mocosa — masculla entre dientes la mujer. Quien camina hacia una enorme puerta de madera, tras tocar tres veces y escuchar un adelante la mujer ingresa en un enorme salón, las paredes están llenas de estantes repletos de libros, una enorme chimenea se encuentra a un lado, un enorme ventanal da hacia un enorme jardín, en el centro de la habitación se encuentra un hermoso escritorio de mármol, y tras él un hombre de edad avanzada se encuentra hojeando un libro. — Allie y Maggie están casi listas para partir— informa, el hombre deja a un lado el libro y se quita sus anteojos.
— ¿Crees que es buena idea que ellas dos se marchen a Alemania? — pregunta con voz paternal aun reticente a que sus dos pequeñas nietas se alejen de él.
—Es lo mejor padre— tras un pequeño interludio agrega la mujer— es hora de que ellas se hagan cargo de su fortuna y tomen posesión del la mansión Lefevre.
—Pero Maggie aun es muy inexperta para los negocios y Allie aun no cumple los dieciocho años.
—Es hora que aprendan, además Allie se casara con Ethan Westwick, Como se planeo desde hace dos años. —responde Odette mirando el anillo de esmeraldas que lleva en su dedo anular, el hombre la mira no conforme con la dedición que ambos han tomado pero ya no hay marcha atrás, enviara a sus nietas a Alemania y casara a la más pequeña porque es lo mejor o eso es lo que Odette dijo para convencerlo.
