April:
-¿Dónde está mi vestido?
-¿Qué vestido? -me preguntó June revolviendo la habitación en busca de algo qué ponerse, al igual que yo -¡Tú no tienes vestidos!
-Mamá nos compró dos antes de ayer, se me olvidó decirte.
-¿¡Qué!? -exclamó pasmada.
-Sí, papá volvió, June, ya las cosas no son como antes. Hasta los escuché hablando acerca de una mudanza y esos...
-¡No! ¡Basta! No me hables de esas cosas, ahora el vestido, ¿dónde lo compraron? ¿¡Y si me queda chico!?
La odio cuando se pone así de irritante.
-Eso no pasará, lo compré un talle menor al mío, además es hermoso. Iba a comprármelo, pero sólo había talle para ti.
Ella y su cuerpo perfecto.
Revolviendo la habitación, encontré la caja rosa y saqué ambos vestidos de ella. El mio era negro con bordados y el suyo era un rojo intenso que iba a quedarle perfecto con sus tacones negros.
-¡Wooow! Es hermoso...espera un momento, ¿dijiste que mamá nos compró los vestidos?
-Ehh...¿sí? -respondí poniéndome el mío.
-¿Mamá comprando vestidos? ¿Desde cuándo si no nos deja salir?
-Estaban en oferta y la convencí...
Se puso el vestido con sus tacones negros, una chaqueta cortita del mismo color y se maquilló. No sabía cómo lo había hecho tan perfecto, pero me explicó que había mirado tutoriales para saber cómo hacerlo. Estúpida, tendría que haber pensado en eso.
-Mmmj -se aclaró la garganta para llamar mi atención -, gracias por salvar mi rostro de la mugrosa mano de Britany.
Se sentía tan raro lo que estaba diciendo que ambas bajamos las miradas a nuestros pies.
-No fue nada, pero jamás permitas que nadie haga lo que tú no quieres.
Me sonrió y el repente vino un abrazo inesperado. Comencé a derramar gotas de maquillaje por los ojos, pero no fue nada que ella no pudiera arreglar. Se sentía tan reconfortante por sentir los brazos de aquella persona a la que tanto extrañaba.
Tres, tres malditos años de una separación abrupta. Pero lo superaremos. Estoy segura.
-¿Unidas otra vez?
Rompió el abrazo y unimos nuestras manos.
-Para siempre.
Dios, qué cursi. Moriré de diabetes.
Papá y mamá nos preguntaron por qué íbamos tan arregladas a un insignificante partido, les respondimos que era el primero en el campeonato y muy importante. Era mentira, claro, después del partido habrá una fiesta.
❄❄❄
-¿Por qué tardaste tanto? -me preguntaron Alexia y Hannah al encontrarnos.
-Ni que hubiera pasado una hora, fueron sólo unos 5 minutos, exageradas -contesté llevándolas a las gradas. Nos sentamos y esperamos a que el partido comience.
June estaba sentada a unas filas más abajo que la mía, con sus amigos, Logan y Victoria. Charlaban y reían, pero todo cesó cuando las luces de los faros destellanron y los jugadores entraron al campo de Lacrosse.
Todos comenzaron a gritar y agitar los banderines que tenían en sus manos. Por suerte, los gritos de nuestro colegio eran mayores que los de Harris ya que ellos eran el equipo visitante.
Nuestros jugadores vestían uniformes rojos y amarillos con un tigre grande en frente por el animal del colegio, los de Harris eran verdes y blancos con un gran cocodrilo.
El juego comenzó cuando el silbato del entrenador Stiller sonó.
Vengo a estos partidos desde pequeña, con toda mi familia, pero hace tanto que no asisto a uno que estoy algo perdida. Además, hay tantas personas corriendo que se me nubla la vista al intentar descifrar quién está en ventaja.
Todo mi interior se tornó silencioso cuando vi a Cody allí corriendo con la pelota blanca en la canasta de su palo y tirarla hacia la canasta de otro chico rubio y alto que metió el primer punto para nosotros. Me costó entender lo que pasaba, mucho más el que ese rubio era Will.
Todos saltamos y los vítores se hacen más ruidosos.
June estaba muy tranquila para ser sincera, pensé que se volvería loca, pero no fue así. Aplaudió con total normalidad y serenedidad, apenas gritó algo como "ujuu". Me pareció algo raro. Creo que no se dio cuenta de que Will metió ese punto.
Mis amigas estaban eufóricas, gritaban, patalean, y se tomaban de las manos sacudiéndose. Como no tuve otra, me volví igual de loca que ellas.
De un momento a otro, un sujeto del tamaño de un refrigerador se tiró encima del rubio que estaba a punto de hacer un punto para nuestro equipo. Ése rubio era inconfundible.
De repente, el estadio se quedó mudo, viendo como el árbitro corría hacia el chico inmenso que seguía tirado sobre Will. Éste lo sacó y llegaron los médicos con una camilla.
June miraba toda la escena muy preocupada. Comenzó a comerse las uñas y tenía ganas de llorar, sus ojos estaban cristalinos.
El árbitro sacó una tarjeta hacia el chico enorme y lo mandó fuera de la cancha a lo que todos aplaudimos.
Pero los ojos de mi hermana estaban puestos en Will, quiso bajar las gradas para ir a acompañarlo, pero sus amigos le prohibieron la salida.
❄❄❄
El partido finalizó 20 minutos después. Habíamos ganado únicamente por 2 puntos por encima. La falta de Will se notaba muchísimo.
Todos fuimos a la salida de los vestuarios a festejar con los jugadores y cantar las típicas canciones inventadas para celebrar los partidos finalizados en una dulce victoria.
Todos los jugadores se encontraban sin remeras, pero ellas cumplían el rol de ser usadas para revolearlas y sacudirlas por el aire. Las chicas estábamos que nos derretimos frente a ellos.
Todos empezamos a saltar en el lugar y cantamos una canción a gritos, festejando el haber ganado, pero una cabellera pelirroja apartó a todos de su camino y corrió al final del vestuario al encuentro del joven malherido que estaba sentado en una camilla y hablando con doctores. Ni bien llegó junto a él, lo abrazó sin importarle que unas vendas le recorrieran todo el abdomen y brazo izquierdo. Todos se quedaron en sumo silencio observando la situación, pero luego la canción y el festejo volvió a sonar.
Yo, sin embargo, observé con sumo cuidado el rostro quejoso de Will el cual se retorcía de dolor gracias al abrazo de June, pero no quería apartarla de sus brazos.
❄❄❄
Perdón por la terrible demora!
Los quiero a todos.
Gracias por leer!
April en multimedia!
❄Abrazos virtuales❄
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No le digas a mamá [editando]
Teen Fiction"¿Cómo dejar de querer lo que sin querer empezaste?" Esa es la pregunta que te haces unos días después de conocer a William Parrishmane, porque si tienes una madre como la mía, él resultará ser el secreto que debas mantener. Historia más votada en:...
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