Capítulo 3: William Williams.

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June:

April se había ido hace bastante. Estaba sola, en casa, y terminando ver el secreto de Feriha, cuando mamá llegó.

Oí los portazos y al bajar a saludarla, me encontré con una señora pelirroja que estaba llorando.

-¿Mamá? ¿Qué sucedió?

-Oh, nada, cariño, nada -dijo tirando su bolso en el sillón y caminando rápidamente hacia la cocina.

Muda, la seguí.

-¿Lloras por nada, entonces?

-¿Puedes darme un abrazo, hija? -y comenzó a llorar de nuevo.

Después de lo pedido, continuó:

-Es que...el trabajo, el estrés..son muchas cosas, June, no lo entenderías -se puso un delantal y después de lavarse las manos comenzó a preparar algo.

-¿Por qué nos tratas como si tuviéramos 5 años? ¡Tenemos 15, mamá! Si me explicaras...podría entender.

-Es que no tengo ganas de explicar nada ahora, June. Prometo que cuando crezcas un poco más entenderás todo. Ahora... -dijo vertiendo harina en un pote -¿En dónde está, April?

-Oh...emm, está arriba. Está un poco mareada y...tuve que cederle la habitación.

Si le decía que se había ido a dormir a la casa de Alexia, iba a cabrearse al igual que un toro al ver un tono rojo. No podemos ir a ningún lado sin su autorización.

-¿Tú cediendo cosas y...a tu hermana? ¿Quién eres y a dónde dejaste a mi hija?

-Está mareada y...no tuve otro remedio.

-Bien, entonces voy a hacerle una sopa de vegetales, no puede comer nada que le caiga pesado. Voy a ver cómo está...-se alejó de la mesada y se quitó el delantal para subir a mi habitación.

-¡No! Emm...digo, déjala, yo iré, ella está mal y no quiere ver nada.

-Eh...bueno.

Subí las escaleras a un paso rapidísimo y entré a la habitación. Fascullo unas cuantas maldiciones, si mamá me llega a descubrir, mataré a April y cuando ella esté muerta me matará a mí.

Para pasar el tiempo, tomé un pesado y grueso libro acerca de la Historia griega. Cuando lo abrí, un pequeño librito hecho de papel cae al suelo. Al revisarlo, encontré dibujos y palabras escritas por todos lados.

En un dibujo se encontraba toda la familia, estaba tan mal hecho que reí involuntariamente. Debajo de éste habían dos firmas: April y June. Todo estaba dirigido a mamá y a papá.

Recuerdo cuando dibujábamos juntas y hacíamos todas esas cosas estúpidas para sacar las sonrisas de mamá y papá.

Empecé lagrimear un poco.

Cerré el librito de golpe y lo guardé el un cofre que papá me había regalado a los 10 años.

Enterré todos esos pensamientos en lo más profundo de mi corazón y no los volví a tocar.

Comencé a leer el libro de Historia, papá siempre me leía estos libros...

¡Ay, mierda!

Mamá abrió la puerta tan rápido y tan bruscamente que caí de la cama. No había escuchado sus pasos aproximarse a la habitación.

-June, iré a la...¿Y April?

-Esssstá en el baño.

-Oh, okey. Me voy a la florería, vuelvo más tarde -seguramente se iría porque quiere ganar un poco más de trabajo, jamás se había ido a la florería tan tarde.

No le digas a mamá [editando]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora