(3 días después)
Will:
Cerré la puerta de un golpe que resonó por toda la casa. Me senté en la cama apoyando mi espalda en la pared y mis brazos en mis rodillas flexionadas.
Mamá, papá y mi hermanita habían vuelto al medio día, un poco antes de almorzar, y como no los había recibido como el Will común lo hubiera hecho, todos me preguntaron qué sucedía conmigo, así que no tuve más remedio que contar desde el principio a fin todo lo que había pasado.
-¿June? ¿Esa de la que no paraste de hablar desde que te empapó con un balde de agua? -preguntó Jake enrroscando los fideos en un tenedor.
-¿La hija de Susan Damond? ¿La que gracias a ella llegaste mojado al trabajo? -habló papá -¿Genevive Miller?
Los recuerdos presentes eran tantos que se me hizo imposible enumerarlos, se me hizo imposible respirar, se me hizo imposible no salir corriendo a mi habitación, dejando un clima serio allí, para ponerme en la postura en la que estoy desde hace 2 horas.
Las lágrimas comenzaron a recorrer mis mejillas, sin poder yo controlarlas. Sabía que llorar no la traería a mi lado, llorar no solucionaría las cosas, pero me sentía débil, me sentía vulnerable como su una simple pluma pusiera partirme en mil pedazos.
-Hey...-escuché la voz de Jake entrar en mi habitación.
Con la cara ligeramente colorada, con los pómulos húmedos y mis ojos rojos de tanto llorar, me obligué a mirarlo.
Se sentó en el borde de la cama junto a mí, esperé a que diga algo, un simple consuelo, pero no lo hizo.
-Espero que no vengas aquí a preguntarme si estoy bien, porque como puedes ver, no lo estoy -solté bruscamente.
-Eso se nota desde kilómetros, Will. Sólo venía a decirte que...estamos contigo. -dijo golpeando el hombro con ganas de levantar mi ánimo, pero obviamente no funcionó -¿Qué era ella para ti?
-Ella es...June es...todo. No lo sé, no sé cómo explicarte, pero yo siento que hasta podría morir por ella. -asintió pensativo -No sé qué tiene, qué es lo que me vuelve loco por ella, simplemente entró a mi vida como un huracán y no puedo permitir que se vaya así de simple.
-Lo está diciendo el chico que hace 2 horas está sentado aquí sin hacer nada más que llorar.
Abrí los ojos como platos dándome cuenta de la estupidez que había cometido. ¿Qué hago llorando? ¿Por qué no estoy haciendo nada? ¡No puedo darme por vencido!
-Hace 3 días que está desaparecida, Will, cuando llames...
Pero no lo dejé terminar y salí corriendo en busca del auto. Metí las llaves dentro de la cerradura, hice el motor rugir y más rápido que un rayo conduje hasta la casa de los Miller con mi plan en la punta de la lengua.
Al tocar el timbre, fue April quién me abrió la puerta, y cuando me vio se largó a llorar descontroladamente a lo que la abracé para calmarla un poco. Juro que si no me separaba de ella, me hubiese largado a llorar yo también. Los Miller aparecieron en la sala y los saludé con gusto.
-Qué sorpresa tenerte aquí, muchacho -comentó el Sr Miller, con su cara triste, cansada y con los ojos tan hinchados mostrando que no había parado de llorar hace días.
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No le digas a mamá [editando]
Ficção Adolescente"¿Cómo dejar de querer lo que sin querer empezaste?" Esa es la pregunta que te haces unos días después de conocer a William Parrishmane, porque si tienes una madre como la mía, él resultará ser el secreto que debas mantener. Historia más votada en:...
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